Esta muy buena campaña de Central merecía un cierre con algo más de luz. Pero la oscuridad de la derrota 2-1 en La Paternal ante Argentinos le puso la rúbrica a un partido en el que el canalla, excepto al comienzo, estuvo casi siempre lejos de colgarse el rótulo de protagonista. Claro que este final de Superliga no cierra ningún ciclo, porque la verdadera lucha del equipo de Cocca está donde siempre estuvo, en la pelea por los decimales y de la que nunca deberá apartar la vista, hasta que las matemáticas dejen de ser implacables y tiendan definitivamente la mano. No hay que obviar que las chances de clasificación a copas internacionales están ahí, al alcance de la mano, pero que para potenciar ese argumento a este equipo le será necesario regar su propia inteligencia para que la misma crezca y florezca cuando realmente lo necesita. Ayer la falta de inteligencia le jugó una mala pasada. Por eso el revés. Porque era alejarse del descenso, ilusionarse con las copas, romper con la racha de visitante en 2020 y hasta terminar 3º la Superliga. Vaya un tilde para el debe.



























