Si hubo algo que caracterizó a Central en los últimos partidos fue que entró jugando a media máquina y regaló gran parte de esos partidos, hasta que Tevez en cierta forma pudo corregir sobre la marcha. Esta vez en Paraná sucedió todo lo contrario, porque su equipo se metió rápido en partido y de hecho uno de los mejores momentos del encuentro fue en ese arranque, en el que la presión fue constante y a partir de ella pudo generar algunas situaciones claras. ¿Pero qué pasó después de que Tevez metiera mano en medio del partido? El equipo perdió consistencia. La variante que más llamó la atención fue cuando en la salida de Jhonatan Candia, el Apache mandó a la cancha al Chipi Frías para que se las viera con un lungo de más de 1,90 metro. Veliz hubiera sido un cambio más lógico.


























