Central

Central confía en dar un salto de calidad para despejar dudas

Tras el estrés del clásico, Central visita a Unión con la firme intención de romper la seguidilla de empates que sumó. Ahora va en busca de una victoria que le devuelva algo de oxígeno.

Viernes 20 de Septiembre de 2019

El andar de Central en el torneo se puede prestar a numerosas lecturas. Podrán abundar las positivas. Es posible que meta la cola alguna de tinte negativo. Pero de lo que no caben dudas a esta altura es que el equipo de Diego Cocca entró en un letargo que más que entregarle síntomas de comodidad puede ubicarlo en una situación incómoda, en tanto y en cuanto no logre dar el salto de calidad que ya se debe.

Hoy tiene una nueva chance de empezar a dar ese paso al frente. Después de haber soltado las amarras que implica un clásico se viene un Unión con cuatro derrotas consecutivas, pero amén de las dificultades ajenas es Central el que debe hacer lo suyo, el que tiene que meterle otro chip a su cabeza. Es volver a ganar para tomar algo de aire en este nado constante contra la corriente.

"La mayor motivación de Central acaso esté puesto en el hecho de que el clásico ya es historia"

Después de lo que fue un buen arranque, el canalla estrechó una íntima relación con los empates que hasta el momento no pudo romper. Fue ese inicio a todas luces lo que le permitió reposicionarse, pero también ese distanciamiento de buenos resultados lo que le impidió tomar el oxígeno que busca y por ahora no logra. Y el presente canalla no está para el plácido reposo en un estado de conformismo.

Quizá el mayor incentivo o motivación que tenga hoy el canalla esté puesto en el hecho de que el clásico ya es historia, que si bien las presiones siguen al pie del cañón, los músculos podrán disponer de mayores libertades y solturas. Claro que sólo con eso no alcanzará. Porque en el medio hay un rendimiento futbolístico que amerita un retoque o toque de calidad.

Incluso desde los números Central está frente a una realidad irrefutable: sumó 4 puntos de los últimos 12 posibles.

Por supuesto que no tuvo la misma valoración el punto frente a San Lorenzo (amén de que ganaba de visitante por dos goles) que el de Patronato. Ni siquiera el logrado contra Colón que el pasado fin de semana ante la lepra. Pero independientemente de las valoraciones, el aporte numérico resulta escaso.

No es menor el dato de que Central se mantiene invicto (es uno de los 3 equipos que aún no perdió en la Superliga: los otros son Boca y Argentinos Juniors). Porque eso le permitió sumar siempre, pero fundamentalmente le sirve como un enorme sostén anímico. Ocurre que a ese invicto ya se le torna indispensable alguna decoración con algún triunfo. Mientras eso no ocurra, le será cada vez más difícil despintar el color rojo de la zona del descenso que lo tiene atrapado.

En cierta medida ese letargo de resultados en el que entró el equipo es la obvia consecuencia de un andar no del todo convincente desde lo futbolístico. Hoy Central no es un equipo al que lo persigue la mala suerte y que no ha podido ganar en los últimos partidos por alguna fuerza extraña ni misteriosa. Es más, salvo en el recordado choque contra Patronato, en ninguno le sobró nada como para quedarse mascullando bronca por no haber podido sumar de a tres. Por eso Cocca tomó la debida nota tras el clásico y decidió meter mano. Es que cuanto más le cueste crecer en el juego más difícil le resultará reencontrarse con las alegrías.

Hasta aquí se mantiene en el lote de arriba entre los equipos comprometidos con la permanencia que más sumaron, pero son varios esos equipos que cosecharon las misma cantidad (o más) de puntos que el canalla, lo que no le permite sacar los pies del lodo.

El pensamiento del técnico y sus dirigidos es claro e incontrastable; transitan el famoso partido a partido, sin miramientos que vayan mucho más allá en el tiempo, pero va a llegar un momento en el que el verdadero salto de calidad deberá hacerse carne en los resultados. Hoy, esos cuatro encuentros sin victorias que tiene sobre el lomo no lo ponen en una situación de alerta ni mucho menos, pero lo limitan bastante respecto a sus posibilidades concretas de crecer.

La previa de los clásicos conlleva una serie de temores propios de la ocasión. El clásico en sí mismo impone algunas ataduras que, generalmente, impiden entregar todo el potencial futbolístico. Pero Newell's ya pasó y ese empate (bien recibido en Arroyito por el formato de partido que se dio) se sumó a otros tres que venían de arrastre en esta Superliga. Seguramente llegó el momento de pegar un salto de calidad para romper con ese letargo al que el equipo está atado.

Hoy ese escollo es Unión.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario