Hay muchas maneras de quedar eliminado de una instancia decisiva de una copa internacional. Claro que todas son dolorosas y dejan el sabor amargo de que un sueño grande se terminó. Lo que hay que resaltar es que el formato de la eliminación canalla de anoche fue dignísimo. Porque Central quedó fuera de carrera con la frente en alto, el corazón en la mano y poniendo en serios aprietos a un rival que se abroqueló atrás y que hizo tiempo de manera sistemática. El resultado en la estadística dirá que Bragantino se impuso por 1 a 0 con un grito en el último contraataque de Artur. Pero el trámite del cotejo disputado en suelo brasileño fue en amplios pasajes favorable a los auriazules, en especial en el primer tiempo, cuando los canallas impusieron condiciones y arrimaron serio peligro al arco local. Incluso un gol de Marco Ruben fue anulado a instancias del VAR por medio botín adelantado del artillero de Arroyito. Ahora la ilusión de la Sudamericana se hizo trizas, aunque la llave sin dudas se perdió en el Gigante con el 3-4 frenético que hizo muy cuesta arriba proyectar la remontada. Así y todo Central dio la cara, tuvo fútbol en Vecchio y en la excursión a Brasil hizo méritos para como mínimo no perder. Igual llegó a la sexta derrota en fila y no tiene tiempo para lamentos, el clásico está a la vuelta de la esquina y tendrá que apuntar todos los dardos a ponerse de pie cuando el domingo visite a Newell’s en el Coloso.

































