Jorge Broun quedó nuevamente preso de la ingratitud que envuelve a los arqueros.
Le pasó ante Estudiantes en el golazo de mediacancha que le metió Mauro Boselli. Y el domingo
volvió a tropezar con la misma piedra. Otra vez resolvió la más difícil y se nubló en la fácil.
Sacó con la ayuda del travesaño un formidable cabezazo de Eduardo Tuzzio, pero la pelota le pegó en
la espalda y cuando quiso aprisionarla no hizo más que meterla hacia su arco. El uno de Central no
le quitó el cuerpo a la autocrítica, pero tampoco se responsabilizó por el gol millonario. A
diferencia del mea culpa que realizó por su error en el debut en el Gigante, esta vez dijo que la
mala suerte lo tiene como uno de sus inquilinos predilectos.
"Tuve mucha mala suerte en la jugada del gol de Tuzzio.
Estoy bastante salado en el torneo. Le saco un cabezazo difícil a Tuzzio, la pelota pega en el
travesaño, me caigo y cuando la quiero agarrar me da en la espalda y se mete. No lo podía creer",
explicó el arquero canalla, ayer a la mañana en el club Real Arroyo Seco.
—La repetición en la televisión muestra que la querés agarrar y
se te mete.
—Sí, me pega en la espalda y cuando quise reaccionar
era tarde.
—¿Querías agarrarla?
—Cuando la quise agarrar, la pelota ya estaba
adentro. La jugada la vi anoche (domingo) cuando estábamos concentrados en el hotel.
—¿La sensación es que tuviste responsabilidad?
—No, tuve mucha mala suerte. Hice todo lo que estaba
a mi alcance. Cuando la pelota me pegó en la espalda, me quedé sin reacción. Me siento mal porque
si River no nos convertía ese gol, el partido terminaba empatado. En el segundo tiempo emparejamos
el trámite.
—¿No creés que te faltó comunicación con el jugador que estaba
en el palo (Zarif)?
—En ese momento no nos dijimos nada porque fue una
jugada muy rápida. Lo hablamos con el Turco (Zarif) y me dijo que tal vez él podría haber sacado la
pelota. Pero había que decidir en ese momento y decidimos mal.
—¿Si no pasaba lo del gol de Tuzzio eras una de las figuras de
la cancha?
—Nunca pienso en eso. Le había tapado un mano a mano
a Flores y también tuve un par de intervenciones buenas. No me interesa que el equipo pierda y yo
ser la figura. En este plantel no se salva ni se hunde un jugador, como me pasó con el gol que me
comí ante Estudiantes en el Gigante.
—¿Ante Estudiantes y River conociste el lado más ingrato que le
toca a un arquero?
—Sí, pero la bronca pasó. Ya vendrán las buenas. No
hay que volverse loco. El viernes hay una revancha ante Colón.
—¿Más mala suerte no podías tener en los primeros
partidos?
—Estoy salado en serio. Tengo una cintita roja en la muñeca, pero voy
a tener que recurrir a otras cosas.