Rusia 2018

Bronnitsy ya no es más la casa de la selección

Ayer terminaron de desarmar la concentración en la que vivió Argentina. Hoy parte el chárter de regreso con toda la comitiva y con Enzo Pérez como el único jugador que regresa a nuestro país.

Martes 03 de Julio de 2018

Ya poco queda de ese Bronnitsy que hasta hace unos días era el pequeño paraíso en el que dormían las ilusiones de Lionel Messi en el Mundial de Rusia. Tampoco hay gente que se tope contra el inmenso mural que le pintaron al astro rosarino enfrente de la catedral de cinco cúpulas del Arcángel Miguel, uno de los edificios icónicos para cualquier visitante que viaje hacia estas tierras. Se nota que este pueblito recostado sobre el río Moscova, a 60 kilómetros de Moscú, empieza a despedir a los últimos integrantes de la selección argentina. Justamente ayer frente a la puerta de entrada del predio en el que se concentraba el equipo de Sampaoli casi ni hay periodistas agolpados para ingresar a ver los 15 minutos de entrenamiento permitidos ni móviles esperando que los guardias rusos cumplieran religiosamente con el protocolo de seguridad y luego sí estacionar los autos. Ahora en ese mismo lugar hay camiones fleteros y grúas que se llevan los carritos que hasta unos días usaban los futbolistas argentinos para trasladarse desde el edificio de la concentración hasta la cancha principal de entrenamiento. Eran los mismos vehículos en miniatura que antes de un entrenamiento, el técnico Sampaoli no pudo hacer arrancar y esa imagen quedó retratada en varios medios gráficos argentinos, como una cruel coincidencia con lo que estaba viviendo el DT en relación a que no podía hacer funcionar al equipo.
   El paisaje en las inmediaciones se completa con una legión de empleados que supervisan con una planilla en la mano cómo se termina de desarmar el centro de entrenamiento de la selección en Bronnitsy. Dentro del predio hay un piso entero con baúles y bolsos embalados para llevar al aeropuerto. El chárter que llevará a Enzo Pérez, quien junto con Angel Di María, Lucas Biglia y Marcos Acuña son los únicos que todavía están en Rusia de la lista de 23 jugadores, más el técnico Jorge Sampaoli y sus ayudantes, los dirigentes, empleados administrativos de la AFA y sparrings tiene previsto volar hoy desde las 17 desde el aeropuerto Zhukovski de Moscú con destino final hacia Argentina . El avión que trasladará a la delegación no pudo salir ayer porque primero debía tener el permiso de aeronáutica y además desmontar la concentración lleva su tiempo. Es una mudanza gigante. De hecho, la idea de la AFA es regresar al país lo realmente imprescindible y dejar otras cosas que se hicieron para acondicionar el búnker para que sean aprovechadas por gente de este pueblo que tan bien cobijó a los argentinos.
   Obviamente lo que no se recuperarán son los casi dos millones de euros que se invirtieron en su momento para que la concentración fuera realmente un lujo en todo sentido y a los jugadores no les faltara nada. Por ejemplo, lo que vuelve a Argentina son los resonadores magnéticos y los televisores que estaban en las habitaciones que ocupaba la delegación. También se desarmaron los juegos con los que los jugadores se recreaban en su momento de ocio, se desarmó la cancha de padbol y también toda la cartelería que se utilizó para plotear las habitaciones o los lugares comunes del predio. Del gimnasio que se montó adentro no se tocó nada y todas las máquinas seguramente serán utilizadas por los deportistas del Bronnitsy Training Centre, que a partir de hoy recuperará su fisonomía de club de remo.
La última avanzada
La poca gente que camina por la calle del mercado principal del pueblo y por la plaza en la que están los tanques soviéticos ya no se detiene a mirar los carteles que indican hacia dónde hay que ir para llegar al predio de Argentina. Están todos avisados de que la selección quedó eliminada del Mundial, aunque se piensan que ya no hay nadie en el lugar. Todavía queda la última avanzada. Por ejemplo, ayer por la mañana también se los vio a los voluntarios que puso la Fifa salir del predio con cajas de bebidas energizantes y bolsas de pelotas. Según pudo averiguar Ovación, todo eso será donado, junto con los bebestibles y comestibles que sobraron, a las instituciones benéficas que también participaron hace más de una semana de la kermés cuando se festejó el cumpleaños 31 de Messi al lado del lago Belskoe. Los que no se quedarán en tierras rusas son los kilos de yerba que se trajeron y se consumieron para matizar en las tardes las rondas de mate.
   Mientras siguen los movimientos de los camiones y las camionetas de la Fifa, que llevan y traen gente, un grupo de la delegación sale del predio empilchado con la ropa oficial de la selección argentina. Son el médico Donato Villani y otros colaboradores del cuerpo técnico que aprovechan para caminar un rato, salir un poco del encierro y de paso darse una vuelta por el shopping del pueblo para comprar algunas chucherías de último momento. Al rato regresan con las bolsitas repletas de matrioshkas, mamushkas o babushkas, las muñecas que son un símbolo de la cultura rusa y regalos obligados.
   Son las últimas horas de lo que quedó de la delegación argentina en Bronnitsy. De a poco, este pueblito de la vieja Unión Soviética tiende sus manos para la despedida. Ayer el centro de entrenamiento en el que vivió la selección prácticamente los veinte días en los que estuvo empezó a desarmarse para recuperar su fachada habitual. El celeste y blanco ya no embellece la entrada.

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