Copa América Brasil 2019

Brasil, decime qué se siente

Argentina superó con justicia 2 a 0 a Venezuela, con goles de Martínez y Lo Celso, y jugará la semifinal ante el scratch el martes en Belo Horizonte. El equipo de Scaloni evolucionó y sueña

Sábado 29 de Junio de 2019

Argentina va de menor a mayor en la Copa América. Y tras una etapa de grupos traumática, en la que se jugó la vida ante Qatar para vencerlo y avanzar a los cuartos de final, ayer logró imponerse con absoluta justicia frente a la ascendente Venezuela. La albiceleste ganó 2 a 0 con los gritos de Lautaro Martínez y el rosarino Giovani Lo Celso, uno en cada etapa, para sellar el pasaporte a la semifinal. Y el DT Lionel Scaloni, que caminaba por la cornisa de la continuidad porque al principio del torneo el equipo no entregaba confiabilidad en ninguna de las líneas, ahora a partir de un mínimo orden y la apuesta por tres puntas (Messi, Agüero y Martínez) recompuso la imagen y sin tirar manteca al techo desde los resultados logró el objetivo de mínima que es meter a la selección entre las cuatro mejores del continente. Y ahora todo lo que venga es de yapa. Porque el martes se jugará el gran clásico ante un Brasil que tampoco está en la cresta de ola futbolística. Para Argentina hay más para ganar que para perder frente al local que tendrá todo el apoyo, pero también la presión extrema de sus torcedores. La selección está viva, Messi está enchufado para ser el héroe en tierra brasileña, el plantel sumó confianza y ahora no mayor motivación que tumbar al local. Soñar no cuesta nada.

   Argentina no hay dudas de que hasta el momento jugó ante sí misma. Porque en los dos partidos decisivos que afrontó para seguir con vida en esta Copa (Qatar y Venezuela) el verdadero rival fueron sus propias limitaciones individuales y colectivas, pero ambos casos se sobrepuso apelando más que nada al amor propio y la valentía que al juego aceitado.

El equipo de Scaloni está en plena etapa de ensamblado, incluso siempre hubo cambios de un partido a otro. Y meter mano le dio rédito al DT. Si ayer jugaron un partido más que aceptable Rodrigo De Paul y Marcos Acuña, dos volantes que en el estreno ante Colombia (0-2) estuvieron en el bando de suplentes. Ambos aportaron dinámica y enjundia en el ida y vuelta de un equipo argentino fue al frente desde el minuto uno y ante la escasez de un fútbol atildado supo arremangarse para que la vinotinto nunca se sienta cómoda para dar el batacazo en el Maracaná. Argentina tuvo autoridad para quedarse con una victoria apenas utilitaria, pero notable desde la proyección. Vuelve a estar a 90’ minutos, si logra vencer a Brasil, de meterse en una final de América por tercera vez consecutiva. Es cierto que el saldo de esos partidos decisivos fue esquivo en 2015 y 2016 ante Chile, pero estar en la finalísima de por sí ya sería un logro que no hay menoscabar.

   Ayer el taco goleador de Lautaro Martínez abrió el arco del triunfo. Otra vez el ex Racing de presente en Inter de Italia, apelando a un recurso efectivo en el corazón del área, demostró que es un nueve de raza. Y que cuando le dan un metro no perdona. Con ese gol tempranero Argentina se sacó la mochila de ir a buscar la apertura del marcador y pudo manejar la pelota con mayor soltura, más a lo ancho del campo que de manera frontal. Venezuela recién en el segundo tiempo arrimó cierto peligro al arco de Franco Armani, que con un par de tapadas magistrales mantuvo el cero en la valla albiceleste.

   Igual, la sensación era que cuando los de Scaloni aceleraran en tres cuartos podían finiquitar el pleito. Para eso ingresaron Fideo Di María y Gio Lo Celso. Y así fue nomás, ya que tras un tiro seco de Sergio Agüero, el arquero venezolano dejó viva la pelota con un rebote largo, que el ex canalla Lo Celso, por el premio de acompañar la jugada, capitalizó abajo del arco y se llenó la boca de gol. Conquista importantísima del ex enganche auriazul para abrochar la clasificación a la semifinal.

   Está más que claro que Argentina llega como punto al cotejo del martes en Belo Horizonte, pero tampoco Brasil es un cuco y tiene grietas que se pueden aprovechar. Incluso Brasil recién pudo torcer la resistencia de Paraguay en la tanda de penales para meterse en la semi. El local no tiene a Neymar, su máxima estrella, y Messi estará suelto en Belo Horizonte en busca de hacer “lío”.

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