Central

Bostezó en la última bola y lo durmieron

El canalla regaló el primer tiempo y se repuso en el segundo, pero en la última bola se quedó con las manos vacías.

Lunes 29 de Octubre de 2018

Que la inocencia te valga, pareció decirle Patronato a Central en el cierre del partido, instante en el que Barceló convirtió de cabeza tras el tiro libre de Carabajal y con el que el canalla se quedó sin tiempo de reacción y, por ende, con las manos vacías en su visita a Paraná en lo que fue, ni más ni menos, la previa del clásico ante Newell's. Un mazazo enorme para un equipo que tuvo sus chances de reacomodarse en el partido porque el rival, con su endeblez, no supo noquearlo en una primera mitad que fue para el olvido.

De no haber sido porque enfrente estaba Patronato, el partido pudo haber quedado resuelto en ese primer tiempo. Fue tan poco lo que mostró Central que el equipo de Sciaqua se sintió verdaderamente como lo apodan: un Patrón. Sin el mínimo atisbo de encontrarle la vuelta a la línea de cuatro volantes que jugaba del medio hacia adelante, el canalla mostró enormes problemas en el retroceso, donde los volantes externos no colaboraron y los interiores, más los marcadores de punta también flaquearon.

Cómo habrá sido la medianía canalla que el único remate franco al arco fue de Parot (16') con derecha, en el que la pelota dio primero en el palo izquierdo y luego en el derecho. Pero antes y después de eso Patronato siempre fue mejor y mucho más incisivo.

Después de un par de insinuaciones importantes llegó el centro de Sperduti que Caruzzo no pudo despejar y en el que el rebote le quedó a Barceló para facturar de zurda.

¿Reacción? Ni ahí. Y no sólo eso, sino que el orden tampoco pudo cristalizarse. Por eso Sperduti encontró demasiados espacios por derecha y Comas por izquierda. Y de no haber sido por una aparición de Ortiz cuando el Gordo se aprestaba a fusilar a Ledesma y otra de Bettini para enviar la pelota al córner, la historia pudo haberse cerrado en ese aciago primer tiempo canalla.

Sólo ese arranque con mayor convencimiento del segundo puso a Central en partido. Fue ese cabezazo de Herrera a los 38 segundos que borró de un plumazo todo lo malo que se había hecho en la primera mitad. Y en el ida y vuelta que decidieron jugar Central y Patronato cualquiera pudo haberlo ganado. El equipo canalla con una arremetida de Zampedri tras un pase de Gil y con un centro de Carrizo que sobró a Herrera y que Vera casi mete en su propio arco.

Dos buenas trepadas de Lioi que terminaron con sendos cabezazos débiles de Herrera fue lo poquito más que mostró un Central que cuando parecía lejos del triunfo y también distanciado de la derrota, durmió en la última jugada del partido, justo en una pelota parada.

Fue el último golpe, el de nocaut, el que le metió una enorme señal de alerta en la previa del clásico.

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