Las manifestaciones de violencia que rodearon los días previos, condicionaron la celebración del banderazo. Esta vez, todo transitó por carriles distintos a los habituales en el estadio de Newell's, antes del clásico. Todo fue más breve, más temprano, para tratar de esquivar posibles incidentes y el mal clima aportó además para que la convocatoria no fuera la habitual.
La interna de la barra de Newell's, dirimida en las calles, en las puertas mismas del Coloso el martes a la noche y también en los juzgados, enrareció sobremanera la previa al banderazo, al punto que por eso se adelantó el horario y el estadio apenas se abrió una hora antes.
Durante la semana inclusive se barajó la posibilidad de que Seguridad de la Provincia suspendiera el banderazo por los balazos al aire que un par de motociclistas dispararon el martes por la noche en las puertas del Coloso.
El clima tampoco ayudó, como así también la mala imagen que dio el equipo del Gallego Méndez, en la última presentación en el Coloso ante Estudiantes. Todo contribuyó a que la convocatoria no fuera la misma que en la días previos de los otros clásicos.
Los experimentados de Newell's al frente
El plantel leproso, encabezado por los experimentados Leonel Vangioni y Ever Banega, salió al césped del Coloso alrededor de las 17.10 y permaneció junto a los hinchas que se ubicaron en la popular del hipódromo y también en las plateas del museo por espacio de unos veinte minutos.
La bandera de "con los huevos del equipo, con los huevos de la hinchada" copó la parada y en ese tono estuvieron los cánticos de apoyo a un plantel golpeado que precisa un buen resultado en el clásico para ponerse de pie.
Sebastián Méndez contestó unas breves preguntas antes de emprender el regreso a Bella Vista, donde el plantel quedó concentrado.