Ovación

Argentina y un recambio que no cambió nada

Argentina no esbozó un nuevo perfil de juego a pesar de los apellidos renovados de Scaloni. Flojo estreno con derrota ante Colombia

Domingo 16 de Junio de 2019

Lo más preocupante de la derrota 2 a 0 ante Colombia en el estreno de la Copa América no es el resultado en sí mismo, que bien podía haberse anticipado en la previa porque el rival tiene jugadores de jerarquía como James Rodríguez y Juan Guillermo Cuadrado, sino fundamentalmente el bajísimo rendimiento individual y colectivo de una selección argentina que está estancada en el juego, a pesar del gran recambio de nombres al que apeló Lionel Scaloni, primero como DT interino y ahora ratificado en el cargo. Volvió a quedar demostrado que Lionel Messi quiere, pero sin la compañía aceitada del resto no puede. No es una cuestión de apellidos, se trata de tener una idea clara y respetarla. Y hoy Argentina está confundida, desorientada y sin un rumbo claro que logre el armado de un equipo confiable.

   Así, Argentina sigue sin poder salir del aturdimiento de lo que fue la última eliminación mundialista en Rusia del año pasado, cuando el equipo entonces era dirigido por un Jorge Sampaoli al que se quemaron los papeles y su ciclo se hizo trizas. Ahora con Scaloni al frente en el regreso a torneos oficiales, más allá de los nuevos apellidos, la selección no esboza ni una mínima cuota de identidad y casi no entrega ningún argumento sólido del que agarrarse para ver un horizonte despejado. Se insiste, que lo que menos importa es la derrota de ayer ante los cafeteros. El problema es más profundo. Es contar con un pizarrón claro y aferrarse a él.

   Argentina, más allá del deseo y la posibilidad aún vigente de alzar la Copa América, tendría que utilizar esta competencia para consolidar ideas, crecer como equipo, potenciar a los nuevos valores, mimar a Messi y apuntalar el recambio generacional. Y anoche casi ninguna de esas cuestiones se advirtieron en los 90 minutos ante los colombianos. Más allá de que el trámite no tuvo una clara supremacía cafetera, la realidad es que Argentina no contó con la sincronización necesaria para lastimar en ataque y ser sólido en el retroceso. Porque Leo Messi y Gio Lo Celso caminaron por veredas distintas y encima Di María (jugó sólo los primeros 45 minutos) quedó encajonado contra la raya de cal y no pudo prosperar con diagonales picantes.

   Y para colmo atrás, cuando Colombia pisó el acelerador, Argentina desnudó grietas que en el complemento costaron goles, primero de Roger Martínez (ex Aldosivi y Racing) y luego de Duván Zapata (ex Estudiantes), lo que dejó un triste sabor en el estreno albiceleste del estadio Arena Fonte Nova de Salvador Bahía.

   En cuanto a Messi, que aceptó regresar para poner el hombro en el certamen continental tras haberse alejado luego de la cita ecuménica de Rusia, tampoco encontró el sustento colectivo para gravitar. Un pobre presente del fútbol criollo. Una camiseta muy devaluada. Es cierto que siempre hay tiempo para mejorar, pero aún no asoma un plan de juego que ilumine la esperanza.

Scaloni tiene mucho trabajo por delante y habrá que ver si en su primera incursión como entrenador en el fútbol de máxima exigencia encuentra las respuestas en un puesto que pocas veces respeta procesos y plazos.

Los cambios llevan tiempo, pruebas, errores, avances y retrocesos, pero todo debe estar bajo el paraguas protector de una idea madre, justamente lo que no hay o no se aprecia en cuanto al juego en la selección. Por eso incluso Messi, más que nunca, estuvo aislado del resto y pocas veces logró frotar la lámpara. La más clara la tuvo en el segundo tiempo con un cabezazo en la boca del arco que se le fue apenas desviado.

Está todo por hacer en la selección. Es un proceso que arranca de cero, pero justamente en el máximo torneo continental, donde no estar a la altura de las circunstancias puede ser un gran dolor de cabeza.

La última victoria de los colombianos sobre Argentina fue hace 12 años, en 2007, por 2 a 1 en Bogotá, en la eliminatoria para el Mundial de Sudáfrica 2010. Ayer los cafeteros cortaron esa racha adversa.

El próximo compromiso de Argentina será ante Paraguay el miércoles, a las 21.30, en el estadio Mineirao de Belo Horizonte. Allí se impone un buen resultado para no llegar al último duelo con Qatar con la calculadora en la mano en busca del pasaje a los cuartos de final. Son tres grupos y se clasifican los dos primeros y los dos mejores terceros. Pero más que sacar cuentas y hacer pronósticos, Argentina debe reinventarse con una nueva identidad futbolística. Hoy es una maqueta sin bases sólidas.

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