Opinión

Soldados de lo obvio

El futuro ya está aquí. ¿Cómo puede ser que los gobiernos sólo trabajen de 8 a 15? Las máquinas trabajan sin detenerse.

Lunes 04 de Diciembre de 2017

Dice internet sobre la palabra obvio: "Como obvio se designa algo que es evidente o visible. La palabra, como tal, proviene del latín obvius, y se encuentra compuesta de ob-, que indica ‘delante de' o ‘frente a', y -via, que significa ‘camino'". En este sentido, obvio es lo que se encuentra frente a los ojos, que se puede percibir fácilmente y sin obstáculos. Asimismo, obvio también es aquello que se nos presenta muy claro o fácil de entender. De allí que algunos de los sinónimos de obvio sean: evidente, visible, manifiesto, notorio, patente, claro, fácil y elemental.

Llevo tantos artículos insistiendo que con políticos siglo XX no se puede manejar el siglo XXI, que seguí con atención la lectura del artículo del profesor que firma como: "Mario Riorda, director de la Maestría en Comunicación Política de la Universidad Austral". Confieso que el dirigente de la juventud radical del 2001 logra la atención. Esa insistencia en lo posible y necesario la entiendo.

El responsable de la campaña publicitaria y la estrategia del FPCyS para las elecciones de octubre de 2017 escribe en Clarín del día 30 de noviembre un artículo titulado "Gobiernos siglo veinte" donde dice: "Estamos en épocas de cambios y reformas. Reformismo permanente acuñó el presidente Mauricio Macri. Pero los que menos se reforman son los gobiernos. Hablo de los gobiernos en sentido figurado cuando debería hablar de los gobernantes. Pero igual continúo. Son perezosos o cargan con una inercia alarmante, estructural. Los gobiernos trabajan (en promedio) de 8 a 15 horas. Lo demás es excepción, horas extras y guardias. Vale decir, son gobiernos de medio día para problemas de tiempo completo. Y encima con una demanda digital a tiempo real. Ante consultas en redes, un tercio de los ciudadanos no están dispuestos a esperar más de cinco minutos para una respuesta. Se está lejos".

Plantear una tarea de 24 sobre 24 a funcionarios es demasiado. No me atrevería a calificar el intento. Entiendo que exagera por cuestiones de relato. Las máquinas laburan sin parar, los hombres apoliyamos; el peligro es cercano, concluyamos: vamos con las máquinas. Algo de eso es parte del problema de la Segunda Revolución Industrial, ¿no? El 50 por ciento de los puestos de trabajo actuales se irán por la alcantarilla en el año 25/30 de este siglo. Creo que antes que obviedad hay allí, al pedirle a los ministerios una atención permanente, una exageración conceptual. Otras cuestiones preocupan mas que la aventura de un gobierno de máquinas siempre despiertas, contestando on line todo de todo, un gobierno siempre despierto, como sugiere Riorda.

Es muy cierto un pensamiento que expresa en la nota: "Hay un predominio del papel para los trámites. Lo más innovador son determinados procesos de e-gobierno para cobrar impuestos. Ahí sí están a la orden del día". Revisemos sus dichos. El concepto es redondo. No es suyo ni es original, es obvio, es cierto. Es evidente, visible, manifiesto, notorio, patente, claro, fácil y elemental. Exceso de papelerío. Personalmente conozco argentinos, muchos de ellos rosarigasinos, distribuidos por el mundo con una tarea específica: digitalizar bibliotecas. Conozco a quien está digitalizando archivos de todo un ministerio (en otro país). Es como poner cloacas para las aguas servidas. Contribuye a la salud social pero no se ve. Digitalizar fabrica el mismo prurito: no trae votos. Nadie se rasca si no le pica.

Tal vez resulte tan impresionante como la anterior esta definición suya: "El big data es un concepto pretencioso que muchos resaltan como el presente del futuro, pero en los gobiernos la mayor cantidad de bases de datos son analógicas, no digitales". Tiene tanta certeza su denuncia que Gutenberg lo consideraría un enemigo.

No deja, el profesor Riorda, de indicar una salida que incluye la oferta. El consejero de campañas políticas, pensando en las burocracias asustadas dice: "… Pero los gobiernos, aun dentro de la dificultad de un margen de riesgo de 360 grados, no atinan a modificar hábitos que eviten trabajar solo en la remediación, siempre tardía y más costosa. Ni hablar de la gestión ante crisis que expande la conmoción por la mala reacción como respuesta pública. La profesionalización en estos ámbitos es sólo un anhelo". Quien quiera oír que oiga. La profesionalización es el destino. Llame ya.

La conclusión del artículo redefine cargos y absuelve posiciones. Final abierto. Riorda en el cierre concluye/escribe: "La síntesis de esto es que los gobiernos se miran más a sí mismos que a los ciudadanos. Y aunque haya gobiernos que avanzaron, lejos están de ser el promedio. Este escrito no tiene que ver con ajustar. Tampoco con gobiernos más chicos. Sólo apunta a gobiernos mejores". Le faltaría agregar que no es para mal de muchos sino para bien de todos.

Viene bien, después de unas elecciones como las de octubre de 2017, donde el uso de tecnologías tan completas como específicas compitió (aclaremos: compitió y les ganó), repetimos, compitió contra las intuiciones decimonónicas y los personalismos setentistas que alguien, con un alto cargo en "La Austral", se incline por el sitio —tan obvio— como puede ser el alegato a favor del "on line".

Ni intuición de caudillo iluminado, ni discurso de revolucionario del '73. La vida se viene "on line". El siglo XXI. Las elecciones se conjugaron, coagularon, distorsionaron y explotaron en las redes, Data contra ubicación geográfica, como bien sabe el profesor por su trabajo en la provincia de Santa Fe. Los IP de Pirulo y de Pepita siempre dijeron qué pasaba en los usuarios tanto de Rufino como de Reconquista. Con Los Monos y La Picasa. Con todo. Garbarino, Musimundo y Mercado Libre lo sabían. Corrección, lo sabían antes. Los consejeros deberían haberlo dicho, caramba. Para eso están. No es más tiza y carbón ni insulto a quien no corresponde. Es obvio que no sirvió.

Donde se vuelve risueña la apología del siglo XXI es en este punto. En esas redes estaban/están Gildo Insfrán, Menem, la Carrió, Macri, Moyano. Todos ganadores. Todo se veía. Hasta qué mensaje alivianaba (alivianaría) la plomada hacia el fondo del pozo.

Hay otro punto a escarbar. El alegato antipapeleo que llevaría (Riorda lo sabe) a que aprobemos las elecciones por computadora. Tal vez ese sea su anhelo. Obviamente nadie dirá nada de una mínima locura. Son rápidas y limpísimas: hagámoslas con plebiscitos anuales. Las elecciones electrónicas no tienen costo papel y su conteo es rapi, recontrarapidísimo. El Focus Group universal estimula y sienta bien. Macri lo hizo.

Y la contradicción que todos ocultamos. Si queremos elecciones computadas (eso sugiere y le sugieren al Mauri), tener ministerios computados, es obvio, pertenecerían al siglo XXI ¿Lo hacemos? Pero no debo contestar tal pregunta. Aún no me votaron. Electrónicamente hablando.

Nota: entiendo al profesor/consultor externo contratado pero, personalmente, adhiero a Silvio Rodríguez: "…He preferido hablar de lo imposible, porque de lo posible se sabe demasiado…".

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