Opinión

Realismo mágico

Leer el top five de las noticias más leídas en los diarios digitales, sin dudas, rompe la dieta del buen periodismo.

Viernes 05 de Junio de 2020

“¡No lo hagan en sus casas!”, la advertencia, nunca es más pertinente. Es una práctica tóxica, que si estás en uno de esos días en que lo ves todo negro puede llevarte a perder la esperanza en la humanidad. Al mismo tiempo, es irresistible, como entrarle a un alfajor de dulce de leche a escondidas del nutricionista. Leer el top five de las noticias más leídas en los diarios digitales, sin dudas, rompe la dieta del buen periodismo.

Aún en medio de la pandemia, que potenció la búsqueda de información sobre el Covid-19 y disparó las visitas a los medios tradicionales, la lista suele estar infectada por misteriosas apariciones de fantasmas, fotos hot de la modelo del momento, peleas entre panelistas de programas pseudoperiodísticos, teorías conspirativas, consejos de pareja y, por supuesto, informes “científicos” de dudoso origen que prometen la cura de todos los males.

El último hitazo lo pegó una vez más Abhigya Anand, el chico indio de 14 años que en agosto del año pasado predijo la pandemia del coronavirus y que, para no quedarse atrás, ahora advirtió que se avecina una nueva catástrofe mundial. Hay que tener una voluntad de hierro para no darle click a la noticia, más en medio de una situación desgraciada como la que vivimos acá, allá y en todas partes por culpa, parece, de travieso pangolin.

Realismo mágico puro, digno de García Márquez y su Macondo pasada por agua. La historia en una novela no desentonaría, pero en el portal de noticias de un diario cruje, hace ruido, más después de comprobarse que los vaticinios de la astróloga española Nube De María, quien aseguró que “el 2020 es un año para el humano de pérdidas, de angustia, de incertidumbre y de miedos”, era una mentira grande como una casa.

En febrero, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la “infodemia”. Sin ser vidente ni tener poderes mágicos, adelantó lo que iba a pasar y pasó, que un tsunami de “fake news” sobre el Covid-19 iba a arrasar el mundo, a cuestionar las políticas de salud y a poner en riesgo vidas. Y alentó a que, como en los 80 ironizaba “La noticia rebelde”, para no aportar a la confusión general, no se compartiera información sin antes verificarla.

“Cuando un medio publica una desinformación, como pasó con lo del origen del virus, aumenta su alcance y la valida tanto que aumenta muchísimo el daño que hace”, explicó la directora de Chequeado, Laura Zommer, al Laboratorio de Periodismo, y añadió: “Hay equipos que trabajan con ‘virales internacionales’, que solo buscan conseguir clicks sin reparar en cómo afecta a su credibilidad publicar una noticia falsa y tener que retractarse”.

Los lectores, que confían en los medios, caen en la trampa. De acuerdo a un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México, un 88 % de los usuarios que se informan a través de las redes sociales han sido víctimas de la desinformación. Con la pandemia, el fenómeno se aceleró, sobre todo, porque se potenció la generación de contenido sobre medicamentos que curan o previenen el Covid-19, sin ninguna base científica.

Twitter recogió el guante y puso en marcha un sistema de etiquetas para señalar las noticias falsas. Uno de los primeros en caer fue el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, uno de cuyos posteos en la red social -denunció fraude en las próximas elecciones- recibió la advertencia de ser una información “sin fundamento”. La réplica no se hizo esperar, Trump firmó un decreto que restringe la libertad de acción de las redes sociales.

Twitter no se quedó atrás. Ante la escalada de protestas por el asesinato de George Floyd en Minneapolis, decidió borrar un tuit de Trump en el que advertía que si la situación se bia de control iba a mandar al Ejército y adelantó que “cuando empiezan los saqueos, empiezan los tiros”. Lo reemplazó por la leyenda en la que explicaba su polémica decisión: “Este tweet incumplió las Reglas de Twitter relativas a glorificar la violencia”.

Ni Chequeado, ni Twitter y mucho menos la encendida polémica que desataron los posteos de Trump llegaron a las listas de más leídas. Sí lo hicieron el fantasma de avenida Pellegrini y los vaticinios apocalípticos de Abhigyan Anand. Lo constató el MIT, las fake news se retuitean un 70 % más que las noticias verídicas, pero no hay que bajar los brazos, hay vacuna contra la desinformación: la verificación, la práctica natural de los medios serios.

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