Opinión

Papá

En la construcción familiar en la que crecí el asunto era sencillo. Padre. Madre. Hijos.

Martes 12 de Junio de 2018

En la construcción familiar en la que crecí el asunto era sencillo. Padre. Madre. Hijos. Debajo abuelos, tios, amigos cercanos, hermanos en el cariño. Vecinos que estaban siempre con uno. Es como un hermano para mi. Esa construcción familiar era un mandato social. Esa era la construcción social. No sabíamos que obedecíamos leyes escritas o no. Allí estaban.


El mandato paterno era muy fuerte. Hoy con tantos líos que acuñaron un término que define la realidad (familias disfuncionales) la cuestión parece confundirse pero aseguran, muchos de los que estudian comportamientos, que los roles siguen existiendo y alguien es el padre familiar, el jefe de familia.
En los lobos, según explica el estudio de la manada este, el jefe de manada, gana su título en una pelea de lobos y la conduce buscando la comida, esquivando los peligros y procreando lobitos sanos y fuertes. Cuando pierde la pelea con un lobo mas joven es porque genéticamente ya no tiene la capacidad de crear los mejores y ese nuevo jefe repite conducta.Guía la manada, evita los peligros y procrea. Mandatos y conductas que no están escritos, porque los lobos no leen, pero cumplen.. Oferta la yugular cuando ha perdido la pelea.

Lo primero es la manada, El lobo solitario es eso. Un solitario.
Sin meternos en las honduras que trae el estudio del comportamiento humano,sus deschaves, sus sueños y conductas, materia que es parte de una ciencia que tiene su dogma, el Edipo, de lo que se trata, en estos textos, es de evocar otras cuestiones, que parecen mas sencillas, acaso mas elementales, pero que dieron la cementación, si se me permite la palabreja,
En aquellas familias el padre llegaba del laburo y recibía el parte del comportamiento de los hijos, las cuestiones de la casa y los problemas para mañana.
Dos eran los problemas que se reportaban. El dinero y sus líos. La plata que no alcanzaba. Las relaciones sociales el otro tema.

La economía agrupaba a las familias. Los parecidos eran visibles y las diferencias también notables. el registro de aquellas sociedades barriales.
La información grupal, los parecidos traían soluciones comunes y el aguante, la similitud y la solidaridad una moneda corriente.
El mismo ritual de semanas y de meses, de proyectos y de estructura familiar. Ya se ha dicho, se repite ahora: los huérfanos estaban contemplados en las familias, en sus horarios, sus afectos, los días especiales.

Un nacimiento ponía a cada uno a jugar su papel. Tiempos de padres, padrinos, tías cercanas, comadronas y abuelas que sabían de cordones umbilicales, pañales, destetes. Se felicitaba al padre y la broma mas exacta, que nada de broma tenía, es que el laburo era materno.
Los padres de la criatura eran parte del rito familiar. Los dueños del rito que era eso: paterno.
También los que enseñaban a jugar a la pelota y a vivir las cosas que mas duelen. Hacer caso. Cumplir con los deberes de la escuela. Respetar a la tía Coca y no reirse del abuelo Emilio.
Esos padres, esos jefes de manada, están hoy bastante disimulados por la disfuncionalidad. Abundan los lobos sueltos. Es otro mundo. Otro paisaje. Otra la selva. Tal vez diferente. Mas dura. Eso si. Alguién sigue haciendo chas chas en la cola. Alguien. Eso no no cambió.

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