Opinión

¿Los suplementos dietarios son útiles?

Mitos. El autor explica por qué la ingesta de cápsulas con vitaminas, minerales y otras sustancias de venta libre no trae beneficios, e incluso puede llegar a dañar la salud.

Lunes 24 de Septiembre de 2018

Paciente: ¿vio, doc? Me examinó y estoy perfecto. Pero yo le voy a contar un secreto. A partir de su insistencia para iniciar una

actividad física, decidí ir al gimnasio, y allí me vendieron un suplemento dietario. Y con eso, ¡ando fenómeno!

Médico: me pone muy contento su comentario. Conseguir iniciar una actividad física, es un auténtico logro. No comprendo bien el tema del suplemento dietario. ¿Podría a ver sus componentes?

El paciente me muestra un gran envase, y puedo leer en el contenido una abrumadora concentración de vitaminas, minerales y alguna hierba como el Ginseng, y otras prohibidas por tóxicas, por la Administración de Drogas y alimentos de Estados Unidos, (FDA) y también por nuestra Anmat.

Considero oportuno reflexionar sobre un hecho habitual que amerita un debate que incluye a deportistas, y también a personas de cualquier edad, sedentarios o activos. Resulta apropiado, a modo de introducción, el relato de una anécdota personal que grafica la jerarquía del problema. Hospedado en el domicilio de uncolega amigo, cirujano de uno de los más famosos hospitales estadounidenses, y observando en el desayuno la cantidad de cápsulas que su esposa, enfermera del hospital, le administraba, pregunté el motivo de su indicación. Me respondió que eran "suplementos dietarios". Conociendo que mi amigo gozaba de muy buena salud, quedé desconcertado. Le pregunté si era común el consumo de tales ingredientes. Su respuesta sorpresiva fue: "La mayoría los toma". Si ingresamos en la página de la NIH, (Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos), constatamos que más de la mitad de la población en EEUU adhiere a la ingesta de los suplementos. Si entramos en un local de venta de medicamentos (Drugs Store), como Walgreen, observaremos un pequeño mostrador en donde se adquieren los medicamentos recetados por los médicos, avalados por un correo electrónico. Pero la enorme mayoría del espacio físico está saturado por los suplementos dietarios, que no son aprobados como medicamentos, sino como alimentos. El motivode esta diferenciación se fundamenta en la razón de considerarque no curan, ni tratan, ni previenen enfermedad alguna. Es orientativo señalar que las necesidades diarias de vitamina "A"son de 5.000 unidades. Los suplementos contienen entre 20 veces más. Lo mismo podemos comentar sobre la vitamina C, cuyo requerimiento diario oscila en 60 miligramos, y los productos mencionados tienen 40 veces más. Este tipo de vitaminas, tanto la E y la D, son liposolubles. En dosis elevadas pueden provocar toxicidad.

En el año 1970 Linus Pauling, uno de los descubridores de la biología molecular y la química cuántica, doble premio Nobel (de Química en 1954 y de la Paz en 1962) aseveraba que el sujeto que ingiriera 2.500 miligramos de vitamina C evitaría las enfermedades respiratorias en época invernal. Estudios posteriores, que se hicieron en homenaje al enorme currículo de Pauling, concretados por la Administración de Drogas y Alimentos, (FDA), demostraron que las necesidades diarias de tal vitamina son las señaladas, o sea, lo que brinda una fruta cítrica diaria. No obstante, se realizó un estudio doble ciego (investigación en la que no están informados ni el médico ni el paciente si toma la droga o un placebo) realizada entre numerosos empleados de la más importante firma automotriz de EEUU. Resultados: no hubo ninguna diferencia en el desarrollo de enfermedades respiratorias entre los que consumieron la vitamina y los que tomaron el placebo (lactosa). Pauling construyó el concepto de la biología molecular que registra la "historia" de los componentes moleculares de la célula y sus características genéticas. Un ejemplo simple es el ADN, que la gente ubica fácilmente por su mención en la identificación. En cuanto a la química cuántica, analiza los átomos y sus enlaces en las porciones más pequeñas de las células y su función. Como atinente comentario, Pauling fue quien generara en 1967 el concepto de la medicina ortomolecular. La citamos para visualizar que los hechos en medicina, deben ser analizados por sus argumentos y resultados y no sólo por la trayectoria de quien los formula. La terapia ortomolecular no tiene suficiente evidencia para su uso en la práctica médica. La falta de estudios científicos rigurosos conduce a la situación de clasificarla junto a otras formas de medicinas alternativas y considerarla como no científica.

En 2012, un grupo de revisión español (Basulto, Baladia y Manera) calificó a la nutrición ortomolecular como peligrosa, por recomendar dosis altas de nutrientes, colocando en riesgo la salud al provocar hipervitaminosis. Idénticos comentarios realizaron organizaciones internacionales como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (Efsa), la Academia Americana de Pediatría o la Sociedad Americana de Oncología. Las vitaminas del complejo B o la vitamina C, al ser hidrosolubles, en general no presentan problemas de intoxicación dado que el exceso se elimina por la orina. Las vitaminas liposolubles son aquellas que se acumulan en áreas de concentración grasa. La vitamina A, si fuere ingerida en forma de betacarotenos, como la zanahoria, no resulta tóxica incluso en altas dosis. La vitamina E, a pesar de ser liposoluble, tiene muy poca toxicidad. Un pequeño apartado se merece la vitamina D. Importa en la absorción del calcio que parcialmente depende de ella, y evita el desarrollo de osteoporosis, y su consecuencia, las fracturas.

Tratando de sintetizar, nos inclinamos a usar los suplementos dietarios en situaciones excepcionales de dieta incompleta o restringida. Y en lo referente a la medicina ortomolecular, vinculada de alguna forma al uso de los suplementos con altas concentraciones de ciertos ingredientes, la consideramos una modalidad dietética. Para finalizar coincidamos en que muchas veces los pacientes rechazan la indicación de un medicamento para controlar más rigurosamente la presión, pero no cuestionan el uso de hierbas "naturales", aunque su uso fuera absolutamente innecesario. Acostumbrémonos a entender que existe un entusiasmo que el paciente aplica a un medicamento, sea recetado por nosotros o utilizado por influencia de factores extraños al concepto científico.

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