Opinión

La meritoria acción de médicos y trabajadores de servicios esenciales

La reciente marcha realizada en Córdoba por miles de médicos que protestaron airadamente contra las imputaciones a dos profesionales de la salud y las precarias condiciones en las que desempeñan muchas veces sus funciones, que no es más que el reflejo de lo que ocurre en casi todo el país con médicos, enfermeros, personal de la salud en general e instituciones que sufren las consecuencias por ayudar al bienestar físico y mental y salvar vidas.

Lunes 01 de Junio de 2020

La reciente marcha realizada en Córdoba por miles de médicos que protestaron airadamente contra las imputaciones a dos profesionales de la salud y las precarias condiciones en las que desempeñan muchas veces sus funciones, que no es más que el reflejo de lo que ocurre en casi todo el país con médicos, enfermeros, personal de la salud en general e instituciones que sufren las consecuencias por ayudar al bienestar físico y mental y salvar vidas.

Hace unos días nuestro sindicato hizo público, en una solicitada publicada en este diario, el reconocimiento a todos los médicos y personal de la salud agredidos muchas veces, y maltratados de diversas formas, incluso en sus honorarios.

Una reciente encuesta realizada entre médicos rosarinos arrojó como resultado datos que invitan a reflexionar: el 92 por ciento considera que el trabajo no es remunerado adecuadamente, el 43% reporta demora en los pagos de honorarios. Casi un 35% debió autoabastecerse de equipos de protección durante esta pandemia y más del 60% debió hacer autocapacitación en plataformas digitales. Las injustas agresiones de las que fueron víctimas en algunos casos, son otras de las situaciones que se deben repudiar.

Decíamos en nuestro mensaje días atrás que el personal de la salud está formado por “seres humanos que, en las salas de guardias, de internación o unidades de cuidados intensivos, conviven con el sufrimiento del prójimo y están expuestos no solo a los efectos de un virus implacable, sino a una carga emocional estresante. Hace largos días que estos profesionales están mirándole la cara a la muerte y viendo cómo en algunos casos, lamentablemente, ella gana la batalla. Los medios de comunicación a menudo dan cuenta de trabajadores de salud infectados y hasta muertos. Son los más expuestos, los que están en la primera línea de este campo de guerra singular y los que luchan denodadamente”.

El reconocimiento a trabajadores de servicios esenciales

Pero el trabajo de los médicos, enfermeros y personal de la salud en general no es el único que debe ser reconocido. Muchos trabajadores estatales, personal de fuerzas de seguridad, docentes, repartidores, choferes, trabajadores del ámbito del gas, agua, electricidad, petroleros, estacioneros de servicios y combustibles, cadetes, tantos trabajadores, entre muchos otros, que aguardan ser reconocidos, que merecen mejores condiciones de trabajo, mejores remuneraciones y en muchos casos la puesta en vigencia de las paritarias para discutir salarios y condiciones laborales.

Un reconocimiento especial a mis compañeros afiliados al gremio de Luz y Fuerza, que le están poniendo el pecho a esta pandemia para garantizar un servicio fundamental para la sociedad.

Es cierto que esta epidemia que afecta a todo el mundo ha puesto de rodillas a la economía, ha diezmado fuentes laborales y la desocupación es otro virus peligroso que ataca a buena parte de la población mundial. Es precisamente por eso que es necesario establecer claras y sensatas pautas de acción de todos los sectores, públicos y privados, para que esta crisis sanitaria no arroje a la sociedad a un pozo profundo del que resulte difícil salir.

Los trabajadores, particularmente, y los dirigentes debemos unirnos para defender derechos que podrían ser atacados usando como pretexto el covid. Ya en Europa hay sectores que comienzan a pensar en más robots (que no se enferman ni reclaman condiciones dignas de vida) para reemplazar al ser humano. El teletrabajo, por otra parte, también es pensado como modalidad ordinaria pospandemia.

Toda esta realidad, lamentable, triste, nos compromete a todos los dirigentes y a todos los trabajadores en la unidad para una acción común que no puede ser otra que la defensa de las fuentes de trabajo y la lucha por condiciones laborales justas para una vida digna para todos.

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