Opinión

Incomodidades en Davos

El mundo y las finanzas. En el foro de Suiza se deslizaron algunas advertencias sobre la economía global, y los próximos meses serán determinantes para saber si tienen algún asidero.

Lunes 29 de Enero de 2018

La economía mundial muestra por estos días una imagen de fortaleza que se vio reflejada en las sonrisas registradas en el foro de Davos, aunque también allí asomó un inocultable nerviosismo por algunas tendencias que asoman en el horizonte.

El primero en decir algo incómodo fue un conocido de la Argentina: Larry Fink, CEO del mayor fondo de inversión del mundo, BlackRock. Este hombre, que participó en los dos últimos años de conferencias abiertas con los jefes de la economía argentina —en 2016 con Alfonso Prat Gay y un año más tarde con Federico Sturzenegger—, tiene bajo su supervisión fondos por 5,7 trillones de dólares.

Poco antes del comienzo del foro en Suiza, Fink publicó su habitual carta anual a los CEOs de las compañías en las que el fondo invierte: allí trazó un panorama mundial poco complaciente. Destacó que en el año que terminó, los papeles que compra y vende tuvieron un desempeño fenomenal aunque "la frustración popular y la aprensión hacia el futuro han llegado simultáneamente a nuevas alturas".

"Estamos viendo una paradoja de altos niveles de retorno y altos niveles de ansiedad. Desde la crisis financiera, aquellos con capital han obtenido enormes beneficios. Al mismo tiempo, muchos individuos alrededor del mundo enfrentan bajas tasas de interés, bajo crecimiento de los salarios e inadecuados sistemas de retiro", remarcó Fink.

Advirtió que "muchos no tienen la capacidad financiera, los recursos o las herramientas para ahorrar de manera efectiva" mientras que "para millones, la perspectiva de un retiro seguro se aleja más y más, especialmente entre trabajadores con menos educación cuya seguridad laboral se vuelve crecientemente tenue".

"Creo que estas tendencias son una gran fuente de la ansiedad y polarización que vemos alrededor del mundo hoy en día", subrayó el ejecutivo, quien advirtió que "la sociedad demanda que las compañías, tanto públicas como privadas no sólo devuelvan un buen desempeño financiero pero también muestren cómo eso brinda una contribución positiva" a la ciudadanía.

"Las compañías deben beneficiar a todos con quienes se vincula, incluyendo accionistas, empleados, clientes y las comunidades en las cuales operan. Sin un sentido de propósito ninguna compañía, sea pública o privada puede alcanzar su pleno potencial", subrayó.

La carta de Fink fue vista por algunos como una intromisión del fondo de inversión en las estrategias individuales de las empresas en las que invierte: fue interesante observar una entrevista que le hicieron al hombre de negocios en la cadena CNBC, donde los columnistas lo trataron casi de comunista por sus planteos.

Otro punto "incómodo" de Davos también vino de la mano de posiciones de pesos pesados de "los mercados": los CEOs del Citigroup, Michael Corbat; de Barclays, Jes Staley; y del Carlyle Group, David Rubenstein, señalaron que el clima que se vive en la economía global en muchos aspectos se parece al que tenía lugar en el año 2006, justo antes de que comenzara a resquebrajarse el mundo conocido con la crisis de las hipotecas.

"Hay un entumecimiento ahí afuera, hay una ambivalencia que es preocupante", advirtió Corbat. El número uno del Citigroup subrayó que "cuando la próxima caída llegue, y llegará, probablemente sea más violenta que lo que hubiera sido si dejáramos salir algo de presión en el camino".

Stanley, de Barclays, dio una mala noticia que es un secreto a voces: señaló a sus colegas en Davos que el optimismo que la combinación de acciones en récords históricos con volatilidades mínimas no es un escenario "sostenible" en el largo plazo, según publicó la agencia Bloomberg, al dar cuenta del panel que compartieron en el la villa suiza.

Además, resaltó que pueden aparecer problemas en el horizonte si los bancos centrales, como la Reserva Federal, empujan los costos de financiamiento más rápido que lo que los inversores anticipan.

Dujovne y las tasas

A pocas cuadras de allí —todo está a pocas cuadras en Davos— el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, señalaba en declaraciones a la cadena CNBC que se prevé que la suba de tasas de la Reserva Federal sea gradual y que así no afecte la estrategia argentina de seguir endeudándose en los mercados internacionales.

Sin embargo, el secretario del Tesoro norteamericano, Steven Mnuchin, quien se reunió con Dujovne, en público dejó una declaración no muy alentadora para el actual optimismo que viven los "mercados emergentes".

"En el largo plazo fundamentalmente creemos en el fortalecimento del dólar" frente a otras monedas, señaló el funcionario de la administración de Donald Trump.

Mientras tanto, Rubinstein, del banco Carlyle señalaba: "La mayor preocupación que tengo es que la mayoría de la gente cree que no hay perspectivas de una recesión este año o el que viene".

"Generalmente, cuando la gente está feliz y confiada algo malo pasa", subrayó el banquero.

Las preocupaciones también las expresó la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, quien apuntó a la reciente reforma impositiva aprobada en Estados Unidos por impulso de Trump, y que llenará los bolsillos de las grandes corporaciones.

"Tendrá efectos positivos en el corto plazo para los Estados Unidos y otros países, pero puede llevar también a serios riesgos", subrayó la francesa.

Consideró que la medida tiene "impacto en la vulnerabilidad financiera, dados los altos precios que vemos en los activos alrededor del mundo y con financiamiento barato todavía disponible".

Al Fondo le preocupa que el recorte de impuestos lleve a un mayor déficit presupuestario por parte de los Estados Unidos, que haga que el Tesoro deba ampliar su endeudamiento, lo que forzaría a una más fuerte suba de tasas.

El FMI teme que ese movimiento ahogue el crecimiento mundial, haciendo que las bolsas del mundo se vuelvan vulnerables y que una crisis aparezca para aguar la fiesta.

Los próximos meses determinarán si estas advertencias tienen asidero o si la euforia que se registra entre los dueños del capital se sostiene.

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