Opinión

Elegía al bidé

Coronavirus. En tiempos de pandemia, el autor revaloriza un antiguo artefacto y lo relaciona con las necesidades actuales de mayor higiene.

Miércoles 25 de Marzo de 2020

(El cambio en el comportamiento de la higiene, previene las pandemias)

Nos toca vivir a los veteranos, un inédito y dramático trance.La pandemia por coronavirus. Nos angustia menos que a los jóvenes, porque bien o mal, ya hicimos nuestras vidas, y el final, que lógicamente esperamos que no llegue, no sería una sorpresa, sino sólo un adelanto indeseado.

Observamos sorprendido a la gente descubriendo que hay que lavarse las manos y cuidar la higiene. Es cierto que no constituyó nunca una recomendación prioritaria en consultorio. ¿Pero también eso tenemos que pedir? Nos parece una desmesura. La realidad actual lo desvirtúa y en el futuro tendremos que sugerirlo.

Pero internémonos en nuestro tema central. Si hay algo que extrañamos en los viajes al exterior, es ese aparatito que tenemos la mayoría de los argentinos, y que se llama bidé. De origen francés y de diseño menos escatológico y más sentimental. (Se lo proyectó para usarlo luego de momentos íntimos). Por supuesto, en la época de su creación, fue vituperado por la Iglesia, y denominado con los peores epítetos, como inmoral para mojigatos. Otros, más astutos, argumentaban que era útil para desinflamar la zona de contacto luego de una larga cabalgata.

Si vemos películas actuales y realistas, observamos que en el país de la mejor medicina del mundo, luego de evacuar, usan una aplicación de papel higiénico, y luego se hacen un lavado breve y superficial similar al que nos tiene acostumbrado la higiene de los aeropuertos, con las colas y las urgencias de los vuelos. Se agrava la situación si la circunstancia se desencadena en el avión.

Recordamos que, hace pocos meses un amigo nos envió una imagen de los géiseres en Islandia. Contestamos que cuando observamos ese fenómeno de la naturaleza, en vez de emocionarnos la novedad, me trajo reminiscencia del bidé, pero con la desilusión de saber que el agua sale a 500 grados de temperatura.

En nuestra experiencia, luego de evacuar, en el exterior, las sesiones de papel eran interminables, y para colmo sin lograr su objetivo. Insistíamos con otras modalidades, a pesar de lo cual, en la sábana quedaban resabios del fisiológico acto cotidiano. Solo la ducha era efectiva.

Pero los que tienen ritmo evacuatorio de dos o tres veces diarias, precisan de tres sesiones, que les insume un tiempo precioso para un viaje por trabajo, congresos o placer.

Para colmo de males, hemos leído que en el nuevo Código de Edificación de la Legislatura porteña se exime a los constructores de la colocación del bidé. Tampoco en Rosario, según consultas, existe la obligación. Pero las dificultades para alquilar o vender el inmueble los inclina a su colocación. Es probable que nuestros nietos adopten por costumbre ya adquirida, ante el riesgo de su desaparición, el agregado del bidematic, artilugio que nuestros amigos que viven en el extranjero, colocaron al poco tiempo de su instalación en su nueva residencia.

Pero internémonos un poco en el aspecto científico de la cuestión. Consultamos "How to Shit Around The World: The Art of Staying Clean and Healty While....(Como se evacua el intestino alrededor del mundo, el arte de mantenerse limpio mientras ca....). Un texto escrito por Jane Wilson-Howard. (SDSU Research Foundation, San Diego University). El libro es extenso pero intentamos ubicarnos en el capítulo del traspaso de gérmenes (Escherichia coli) a la mano de quien usa en una sola, o varias ocasiones el papel, o no lo usa.

Ingresando al capítulo de nuestro interés, descubrimos que la presencia residual es altísima, llegando en algunos casos a una concentración de más de 100.000 gérmenes por centímetro cúbico depositados en la piel. En cuanto a la ropa interior, tenía un importante remanente de restos de contenido intestinal. Paradójicamente, en una particular visión, (o ignorancia) de ese comportamiento higiénico, los extranjeros que nos visitan, ven con desprecio y sorna el aparato antiguo y de uso en desaparición en sus respectivos países. En Francia es habitual, la presencia del inodoro en una habitación aislada sin otro elemento que nos pueda prodigar higiene.

El perfil del tema hace que sea poco comentado, tanto en los medios como en nuestro ámbito profesional. Es factible que los infectólogos tengan un criterio más acertado y prolijo. Lo que aquí escribimos es una opinión absolutamente personal sin disponer de estudios, que resultan muy complejos de realizar, y que puedan convalidar o certificar lo reseñado.

Nos interesa revalorizar algo que creo indispensable para mantener la ahora olvidada higiene. No desatendamos en ningún momento, que hay un grupo numeroso de nuestros compatriotas que no disponen de agua potable, y que como nosotros, en una casa adquirida hace 38 años todavía no poseemos cloacas.

Pero no es de nuestro arbitrio resolver ambos temas. Tenemos la esperanza que importantes porcentajes del presupuesto nacional se destinen a resolver tan trascendente objetivo para la salud y profilaxis de toda la población.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario