Opinión

Dos palabritas clave para Mauricio

Dos años de gobierno. El desafío de la sociedad es resolver dos cuestiones conceptuales: oscuridad cero, corrupción cero.

Lunes 11 de Diciembre de 2017

Los dos años de Macri imponen una reflexión, al menos una. Las cuestiones de interés común, en el siglo de las comunicaciones interpersonales y los mensajes generales a celulares particulares, suelen ser sencillas de olvidar. La aparición de coyunturas (reales o fabricadas) terminan por imponer su lógica y su premura, que desplaza, cada vez mas atrás, definiciones societarias que ayudarían a la resolución eficaz de problemas basales. Se llega así a un punto: ¿se buscan, se quieren estas soluciones?
El día a día es un libro de doble entrada. Los medios de comunicación tradicionales y las redes y quienes viralizan y analizan a los medios tradicionales y las redes. La interacción es permanente. Los MdeC y las redes son el actor obligado del poder. Actor central. El pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus informantes. La automedicación hace, en estos casos, mas daño que un antibiótico vencido. En la información / deformación / construcción de sujetos comunicacionales nunca hubo ni habrá mala praxis.
Este análisis, el de las cuestiones que mejorarían la sociedad, es dificultoso y solo visible por sus consecuencias. No detenerse en un caso. Tratar todos los casos. El todo asusta mas que la suma de las partes.
En mitad del desarrollo de las ideas que incorporó el siglo XXI estas no se terminan por conocer o mejor: no es posible conceptualizar con seguridad el nuevo orden y la ubicación de dos categorías contractuales. Mas claro: la reformulación del bien y el mal. Cuál es el destino actual del no matarás, del no robarás. No son tan solo cuestiones "confesionales", se trata de mandatos sociales en discusión.
Una palanca social que ha sido postergada de los debates parlamentarios, que pronto perderá su estado (parlamentario) es un proyecto de ley que todos esconden en los pasillos y los cronistas no encuentran en las mañanas del orden del día ni en el trasnoche de las leyes express. Ley de Financiamiento de los Partidos Políticos.
Los países llamados centrales o, más específicamente, con valor real de mercado en las decisiones mundiales, tienen en claro el uso de los partidos políticos como herramientas del Estado y es por esa razón (de Estado) que se los financia, ausculta y mantiene en superficie. Se están escapando los bordes de la sociedad. Es otro tema.
El Estado paga el desarrollo intelectual, las investigaciones, la divulgación de ideas. Pide anualmente rendición de cuentas. Solo lo selvático y bárbaro convierte al caso Odebrecht en algo posible que, vaya bromita, ni siquiera podemos resolver internamente porque no hay, en todo el subcontinente, leyes semejantes a las de la potencia sudamericana (Estados Unidos del Brasil) que protejan al que quiere contar algo ni, mucho, muchísimo menos, leyes que condenen al otro costado del mostrador. La coima es anónima en Argentina. Tal vez las leyes digan algo en su texto que la Justicia en ejercicio no lo contempla. No existe pecado al sur del Ecuador, dice Chico Buarque, y tiene razón. Aquí vivimos. No sabemos de dónde viene el dinero para el afiche, el aviso radial y el ejército de computadoras y sus programas diciendo cosas a favor o en contra de todos. Tampoco nos importa.
Si hay una cuestión que puede salvar al Estado, con todos nosotros dentro, es la "oscuridad cero" en financiamiento de los partidos políticos. El viejo interrogatorio. Quién. Cuándo. Dónde. Por qué. Cómo. No aparece en los sueños de los actuales gobernantes. Tal vez ni en sus pesadillas.
La otra palabrita para el gobernante es "corrupción cero". Lo mas parecido es esto: transparencia 100.
Como en el caso del financiamiento a los partidos políticos, en las investigaciones sobre las fortunas personales (vivimos en una sociedad de mercado donde aun los revolucionarios tienen tarjeta de débito, crédito y salud) no hay nada mas perplejo que entrar a las páginas biográficas (oficiales y clandestinas) de políticos, jueces, legisladores, gremialistas y personalidades de la sociedad. Un general, un juez, un político, un gremialista con una casa de un millón de dólares es tan usual que McLuhan sonreiría diciendo "se los dije", el medio no solo es el mensaje, también es el masaje.
El desafío de la sociedad que los teóricos pos Fukuyama, amantes de Baumann y lectores clandestinos de Byung Chul Han suponen del posperonismo (eso venden los marxistas devenidos en libre cambistas políticos) es resolver dos cuestiones conceptuales, dos palabritas: Oscuridad cero y Corrupción cero. Mauricio: teléfono.
No hay posperonismo si la sociedad no puede situarse fuera. Un concepto. La diferencia entre el hombre y el Estado. Y el seguro parental: las leyes. Con el mandato de perfectibilidad que oferta un sistema: la democracia. La alternancia. La información. El conocimiento de la res publica.
El peronismo (ya se sabe, pero se puede / debe insistir) es un planeta en sí mismo. Su flora, su fauna, sus leyes. Su excepcional ley de gravedad. El peronismo reinventó la gravedad al centro del gobierno. La fuerza centrífuga justifica el arbitrio. El peronismo es una formulación del Estado y si se aleja perece, se enfría, es un asteroide deambulando.
Cuestiones centrales del peronismo no ha resuelto el Mauri (no puede, no quiere, no debe, esa es la verdad) y allí hay un nudo de difícil entendimiento y, por tanto, de espantosa consecuencia.
La primera es dónde se planta el individuo peronista. Chicos, aún existe. Si el peronismo es una formulación del Estado (como que lo es, de allí se vino y allí se debe volver, sostiene el peronismo) no se trata de agrandar / achicar el Estado sino de "correrse" nominando leyes comunes a Juan, Perico y Andrés. Leyes que trasciendan la coyuntura. El Mauri acepta la formulación peronista del Estado. Lo quiere dentro. Usa su lógica, su flora, su fauna. ¿Se entiende? El peronismo es un partido de gobierno. Lo dicho. Un planeta. Mauri es Bruce Willis.
La segunda, el uso de los recursos del Estado. Para el peronismo es parte de su existencia. Usa como cree para el bien, el mal, la injusticia, desde el despacho y sin otra referencia que pertenecer. "Allí donde existe una injusticia nace un derecho". Já. Chico Buarque insiste, no hay pecado al sur del Ecuador. El peronismo ES el Estado y ejecuta. Cuando el Mauri dice 100 mil millones a María Eugenia y después vemos qué hacemos se vuelve peronista, con ADN y paladar.
Dos palabritas que el peronismo no acepta y al parecer Macri tampoco: Oscuridad cero y Corrupción cero o mejor: transparencia 100 y castigos legales 100. Es matar y morir en este asunto. Cualquier tratadista dominical explica que un castigo, uno en serio, como en el juego de "las escondidas", salva a todos.
El peronismo nunca lo entendió de ese modo y el Mauri, parecería, nunca jugó a las escondidas en las calles de su barrio al anochecer. Dos palabras. Transparencia. Corrupción. Y el buen uso. Se insiste. Corrupción y transparencia parecen dos palabritas, pero las apariencias engañan, dice el manual elemental del periodismo. Tenemos autoridad para ser elementales.

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