El escenario de negocios de Rosario experimenta una transformación impulsada por una nueva generación de jóvenes emprendedores que están redefiniendo el tablero. Con ideas frescas, nuevos modelos de trabajo e implementación de tecnología y sostenibilidad, la nueva camada empuja proyectos familiares y da forma a nuevos productos y servicios originales.
Con una mirada global, pero sin dejar la esencia de lo local, estas nuevas generaciones no solo modernizan la forma en que se gestionan las empresas, sino también impulsan los negocios a nuevos destinos. Desde la implementación de herramientas digitales que mejoran la experiencia del cliente, proyección de productos para exportación y hasta estrategias sostenibles que aportan valor social y ambiental, estos empresarios demuestran que la tradición no confronta la innovación. Si no que representan el futuro conectando lo mejor de dos mundos: las raíces y la proyección.
Perfiles de jóvenes para mirar con atención
En el evento por los 100 números de Negocios, Jorge Giorgi, el empresario automotriz que opera Ford y Toyota en Rosario, comentó: "Yo casi estaba entregado, decía que no iba a hacer más cosas, pero la llegada de mi hijo Franco y sus hermanas, con ganas de aportar, ha renovado el empuje de la empresa", reconoce. Es que Franco, con su visión de cambio, se ha incorporado al proyecto con objetivos claros de transformación digital.
“La digitalización es una herramienta clave para modernizar procesos y mejorar la experiencia del cliente. No se trata solo de vender online, sino de eficientizar procesos internos y ofrecer una experiencia física-digital más equilibrada", comentó frente a la mirada orgullosa de su padre. Además, resaltó la importancia de valorar el legado mientras se fomenta la innovación desde las nuevas generaciones.
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Lucas Fucci junto a su padre Rubén en la panificadora de zona sur.
Foto: La Capital
Otro joven que continúa el legado familiar es Lucas Fucci, de Fucci Panificación. Desde la zona sur de la ciudad, cada día fabrican 30 mil unidades de panes para sándwiches. Luego de trabajar codo a codo con su padre Rubén para comprender los secretos del negocio, Lucas busca aportar una perspectiva fresca al negocio familiar: "Nos apoyamos mucho en el equipo, incorporamos profesionales y buscamos que la empresa funcione como una organización, no solo desde la figura del dueño", comentó. También parte de su aporte es el lanzamiento de nuevas líneas de productos porque “esto nos permite adaptarnos a tendencias de consumo y explorar canales diferentes", explicó y enfatizó que siempre busca estar en sintonía con su padre y socio.
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En la línea de la producción de alimentos también se encuentra Bruno Ninotti, cuarta generación al frente de la tradicional panadería La Distinción. Junto a su padre, Néstor, el joven tiene intenciones claras de implementar más modernización a la comunicación: "Estoy aprendiendo de mi papá y quiero seguir sus pasos, pero también darle mi impronta, como una renovación en marketing y redes sociales", afirma. A pesar de la creciente popularidad de las panaderías de especialidad, Bruno busca mantener la esencia tradicional mientras explora nuevas formas de competir. "Queremos acoplarnos a las nuevas tendencias, abarcar más, pero sin perder lo que nos hace únicos", comentó.
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Néstor y Bruno Ninotti en la casa central de La Distinción en Arroyito.
Foto: Andrés Macera / La Capital
Nacidas en la industria, crearon la propia
De familia industrial, las hermanas Julieta y Carolina López emprendieron su propio camino dentro de los alimentos. Son las creadoras de HandFood, una marca de pochoclos saborizados y en los últimos años han llevado adelante la herencia de su conocimiento en el rubro y su espíritu emprendedor para abrir un camino distinto: "Venimos de una tradición industrial, lo llevamos en el ADN, pero a la vez buscamos desafíos nuevos todo el tiempo. Nos divierte buscar lo diferente en un mercado que está algo chato", afirmó Julieta. Con proyectos para 2025 como nuevos sabores y formatos adaptados como snacks escolares para niños, destacan un clima de optimismo impulsado por la estabilización económica y el acceso a créditos privados: "Hoy más que nunca hay motivación para animarse a emprender", aportó Carolina.
El modelo de triple impacto
En el segmento vitivinícola, Carlos Araujo, de Bodegas Araujo, está acompañando el legado familiar con una visión actualizada del negocio: "La sustentabilidad y el modelo de triple impacto son parte de nuestra identidad y conectan perfectamente con las nuevas tendencias de consumo", explicó a Negocios. En esa misma línea agregó: “Buscamos no solo cuidar el medio ambiente, sino también generar un impacto positivo en nuestra comunidad y mantener una calidad excepcional”.
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Carlos Araujo en la bodega familiar que te tiene la administración en el barrio Fisherton de Rosario.
Foto: Silvina Salinas / La Capital
Entre los cambios actuales destaca el aumento del consumo de vino frente a otras bebidas alcohólicas, impulsado por una intención de las personas por disfrutar de una experiencia más pausada y saludable, algo que coincide con la demanda creciente de consumidores jóvenes por opciones más responsables con el medio ambiente. “La clave es ofrecer productos de calidad que respondan a las nuevas necesidades del mercado sin perder de vista nuestro compromiso con el planeta y la comunidad”, sumó Carlos. En línea con estas tendencias, la bodega apuesta por vinos más ligeros y frutados, perfectos para disfrutar en cualquier ocasión y por innovaciones como los vinos en lata.
De hobbie a fábrica
Mientras muchos continúan la herencia, otros comienzan de cero. Así es el caso de HM Sport, con los jóvenes Matías Sappietro y Juan Manuel Milano al frente. Lo que empezó como un hobbie, con una máquina estampadora familiar, hoy es un proyecto de indumentaria deportiva que produce 10 mil prendas mensuales. La profesionalización de la indumentaria deportiva se ha convertido en el eje central de su propuesta. Desde camisetas con conceptos que homenajean aniversarios o fechas emblemáticas para los equipos de todos los deportes de clubes, hasta colaboraciones que mezclan lo deportivo con lo urbano, la marca busca innovar y marcar tendencia.
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Matías Sappietro y Juan Manuel Milano a cargo de HM Sports.
Foto: La Capital
"Nos gusta diseñar con propósito, hacer visible nuestra pasión en cada prenda", comentaron. En línea con seguir innovando, el viernes lanzaron su nueva línea “Esenciales HM”, se trata de ropa deportiva para todos los rosarinos.
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Otras que se animaron a emprender en el mundo de la ropa deportiva son Victoria Magnani y Camila Ghidinelli, que después de arrancar diseñando algunas prendas, dieron el salto con su propia marca Balance Fit, con local en calle Corrientes al 200. La novedad que contaron a Negocios es que este año, lograron mudar el taller de producción de las prendas que estaba ubicado en la planta baja de su tienda, a un espacio independiente. Se trata de un galpón en la zona sur de Rosario, desde donde centralizarán toda la fabricación de sus productos, que comprende calzas y tops deportivos, hasta remeras, buzos, camperas y pantalones anchos de frisa.
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Victoria Magnani y Camila Ghidinelli fabrican ropa deportiva con diseño urbano.
Foto: La Capital