Hoy en día no es necesario hacer dietas exigentes o privarse de comer menús sabrosos para cuidar la alimentación e incorporar los nutrientes que el cuerpo necesita para mantenerse sano. Los nutricionistas y chefs lo saben y por eso cada vez más apuestan al negocio de las viandas para oficinas, agregando valor a un rubro que durante muchos años sobrevivió de la mano de rotiserías y bares “al paso”.
La apuesta de combinar sabores e ingredientes de estación, con recetas más refinadas y productos naturales generan un sinfín de posibilidades para innovar en la industria. Si bien las marcas reconocen que creció la competencia, muchas buscan estrategias para destacarse y atender un variado perfil de clientes corporativos, con precios competitivos y comidas de calidad para empresas y espacios de trabajo.
Fusión de sabores
Si bien no se puede precisar con exactitud cuando arrancó el boom de este nicho comercial, muchas firmas que hoy se mantienen en el mercado surgieron hace aproximadamente cinco o seis años atrás. Este es el caso de marcas como Zana Viandería, a cargo de las nutricionistas Antonela Fe y Gina Costamagna, quienes vieron la oportunidad de emprender una iniciativa propia sirviéndose de su carrera para pensar menús completos en nutrientes, además de una línea de panadería y otra de pastelería.
“Con Gina viajábamos mucho a Buenos Aires y notamos que allá había una oferta saludable mucho más armada. A nosotras siempre nos gustó comer bien y empezamos a ver la forma de transmitir eso a la gente y a la semana de arrancar con el proyecto ya contratamos a la primera persona. Hacemos viandas frescas, no son congeladas, están hechas en el día, todas tienen menos de 400 calorías y los tres grupos de nutrientes en su proporción justa, les añadimos fibra, carnes magras y las grasas positivas, como las que provienen de semillas, frutos secos, paltas y cocinamos sin aceites y sin sal agregada”, señaló Fe a Negocios.
En cuanto a opciones para oficinas, ofrecen tres tipos de formato que van variando en su composición: plato, bowl y wraps, a las que se suman producciones vegetarianas y sin tacc. Los precios para el ámbito laboral se ubican en los $1600 cada vianda (contra los $1800 que vale al público) y si son más de cinco se bonifica el costo del delivery en Rosario.
Otro diferencial está dado por su línea de panificados hechos con harinas integrales o en su versión “keto” que es baja en hidratos y alta en proteínas. En postres hay snacks, barritas, granolas, pepas y brownies y cada colación se puede agregar al pedido por $1000 extra. Al trabajar con empresas, las marcas tienen un piso garantizado en cuanto a rentabilidad, algo no menor en un momento donde los costos aumentan constantemente. También les da previsibilidad a la hora de producir ya que fabrican un número fijo de viandas que son las que van destinadas a cada empleado semana tras semana. Así lo consideró Josefina Tomatis, quien junto a su padre Alejandro, fundaron Eat Viandas que en el segmento empresarial trabaja con dos versiones, una para administrativos y otra para trabajadores industriales, entendiendo que cada actividad requiere una alimentación diferente.
“Hay una pensada para compañías metalúrgicas, con trabajadores que tienen un gasto físico energético mayor y se les brinda calorías y mayor cantidad de carbohidratos, mientras que la línea gourmet que es la que ofrecemos al público y está pensada para oficinistas, son comidas caseras más livianas, que se digieran más fácil y no te dan sueño”, señaló Tomatis y agregó que cuentan con un snack a base de trufas proteicas que sirven como postre o colación de media tarde.
Eat se hizo fuerte en el cordón industrial cercano a Rosario y cuenta con camiones que tienen la habilitación para ingresar al predio y abastecer a las industrias de la zona. Se trata de un sector clave por la cantidad de empleados y es donde apuntan a crecer con el servicio ya que para este tipo de empresas se despachan entre 80 y 100 viandas por día. Las mismas especifican el número de trabajadores, si desean menús separados para operarios y si alguno tiene alergias alimentarias. Además, suman descuentos en un mínimo de 15 pedidos, con un precio por unidad que ronda los $1300 para corporativos y $1500 para individuales.
Natural, por sobre todas las cosas
Hoy ninguna marca de viandas que quiera crecer lo hace sin usar la palabra “natural” en su comunicación. Y es que cada vez más las empresas se involucran en cuidar a sus trabajadores y la dieta es parte fundamental de esta atención. “Hay un lineamiento saludable muy asentado porque harinas conseguís en todos lados, nuestro foco está en ofrecer una experiencia cuidada y distinta a la de un bar o rotisería”, aseguró la dueña de Zana. Así, en su grilla de platos abundan palabras como “fit”, “integral”, “mix de verdes”, “proteínas”, “grill”, que hacen referencia a una alimentación consciente y que cuida los estándares de elaboración, garantizando procesos de cocción más sanos.
Pero si hablamos de comida natural no se puede no nombrar al chef Pablo Künzel, quien fue pionero en innovar con un servicio saludable en la ciudad bajo su marca Naturalisimas y ahora con el sello Viandas Künzel, bajo la premisa “ni fritos, ni industrializados”. El proyecto se centra en acercar propuestas gastronómicas con mucho foco en lo gourmet, aprovechando la experiencia del emprendedor en el mundo culinario.
“A mí me cuesta imponerme en el mercado en tema precios, por eso prefiero cobrar un poco más y tener alimentos de calidad, exóticos, comidas que no se comen habitualmente. Trabajo con espacios chicos, con pocas personas que buscan comer bien y también vendo mucho al paso desde mi local en calle Maipú 662. Además, al ser una zona rodeada de oficinas algunos eligen comprarme a mí en lugar de comer en sus espacios de trabajo”, contó Künzel a Negocios.
El chef elabora entre 120 y 130 viandas por día para el segmento corporativo y realiza envíos sin cargo en la zona del centro y alrededores de Rosario. A su vez, se asegura una producción extra para atender la demanda diaria de gente que acuden a su negocio. El valor para una empresa es de $1200 aprox y sube a $1800 para atender a clientes particulares. El chef agregó que está desarrollando una línea de postres, aunque avanza a paso lento con la idea de no descuidar la calidad ya que el objetivo es continuar siendo una opción de excelencia en la ciudad.
“Cocino con muchos cereales integrales, muchos platos con legumbres. El otro día hice lasañas integrales de brócoli con coles y salsa bechamel acompañada de arroz integral y tengo un guiso de lentejas con receta propia que a la gente le encanta, también milanesas de carré, chupín de pescado, pastas caseras que armo en mi propio local como canelones, agnolottis. Igualmente nos adaptamos a lo que quiere el consumidor, un laboratorio me pidió comidas más sencillas y se las preparamos y vendo una línea de empanadas veganas y distintas ensaladas”, aseguró Künzel.