El oficio de joyero es de esos “bien boutique”. Hay muy pocos, de hecho dicen que se cuentan con los dedos una mano en Rosario. Si vamos a la historia del oficio, los franceses son los que aparecen como los primeros joyeros profesionales a principios del 1800, pero entre ellos se cuela un orfebre ruso que le hacía joyas de lujo a los zares. Cartier es de las más antiguas, fundada en París en 1847 por Louis Francois Cartier y hoy sigue estando entre las número uno del rubro. En Rosario, la historia de los joyeros es de larga data, con marcas que están vigentes desde hace más de 75 años, como el caso de La Casa de las Alianzas. “No hay mucha gente hoy que quiera aprender este oficio. La única forma que tenés de conocerlo es habiendo trabajado con gente que tenga las piezas, que te hayan enseñado, no hay pizarrón, sino hay que ver, ver y ver. Este es un oficio ermitaño, en el que el joyero no quiere ni que le hablen, ni que le pregunten, sólo podés sentarte al lado, ver lo que hace y aprender”, explica Luis Romero, dueño de la marca desde hace 40 años, cuando se la compró a la familia fundadora.


































