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Tiene 15 años y recibió un corazón nuevo

Julián sufrió una crisis cardíaca. Estaba al borde de la muerte. Superó un trasplante y ahora enfrenta nuevos desafíos.

Domingo 28 de Enero de 2018

Julián Luis tiene 15 años. Un día de octubre del año pasado, cuando estaba jugando al básquet, sintió que le faltaba el aire y el corazón le latía muy fuerte. Decidió detenerse y salir del partido. Nadie se imaginó que su vida pendía de un hilo. Desde ese momento todo cambió para él. Había que someterlo a un trasplante porque su órgano no podía más. Es el cuarto caso trasplante pediátrico de corazón de Rosario. Hoy se recupera en su casa.
   Era sábado 7 de octubre; aquel día como tantos otros, Julián estaba en la cancha jugando al básquet, compitiendo en uno de los tres cuartos que siempre jugaba. Pero ese día se sintió mal. No podía seguir corriendo porque su corazón latía demasiado fuerte, parecía que se le salía, y le faltaba el aire. Agotado, le pidió al profesor que lo sacara de la cancha y se fue a su casa. "Cuando lo vimos llegar le dije que se bañara y que se tranquilizara. Pensé que sólo estaba cansado", dijo su papá, Pablo Luis, quien jamás sospechó que su hijo estaba entre la vida y la muerte.
   El domingo seguía con el corazón acelerado, y el lunes sus papás decidieron llevarlo a una guardia médica para ver qué pasaba. Le hicieron un electrocardiograma. "Le detectaron una arritmia galopante y por eso quedó internado", recuerda el padre. A su vez, el ecodoppler había dado muestras de que había una insuficiencia cardíaca dilatada. Lo que le pasaba a Julián era que sólo funcionaba el 30% de su corazón. Quedó internado en terapia intensiva.
   No podían entender qué estaba pasando. Ni los padres, ni los médicos. Julián siempre había sido un chico sano, y todos los controles médicos le habían dado siempre bien. De hecho se hacía todos los que le pedían en la escuela y también los que le requerían en el club. Jamás le dio mal un electrocardiograma. Por eso nadie podía sospechar qué le pasaba.
   Empezaron a tratarlo pensando que podía ser una enfermedad viral mal curada, pero pasaban los días y no había mejoría. Luego de 20 días de incertidumbre, los médicos consultaron a especialistas del sanatorio Parque. "Allí empezaron a hablar del trasplante", acotó Pablo, recordando con lágrimas en los ojos esos días aciagos en los que no sabían qué pasaría con su hijo.
   Intentaron tratarlo con una medicación más invasiva, para ver si revertía el cuadro, pero empeoró. El corazón de Julián funcionaba sólo al 15 por ciento y sufrió dos paros cardíacos. Además estaba padeciendo arritmias muy severas.
   Los padres de Julián tienen mucha fe. Se aferraron a la oración y no sólo ellos sino todos los que participan de la iglesia evangélica Casa de Dios, a la que pertenecen. "Dios no nos iba a dejar", repetía Pablo que reconoce que nunca le faltó la fe en esos momentos tan tremendos.
   Entonces se decidió que las chances de vida de Julián pasaban por un trasplante de corazón. Y comenzó el operativo para que estuviera en emergencia nacional. Y mientras su familia esperaba que apareciera ese órgano y rezaban con fe, los médicos advirtieron al matrimonio que no sabían si Julián iba a pasar la noche. Cada segundo de vida era un regalo y ellos eran conscientes.
   Al día siguiente de tan desesperado pronóstico, a las 6 de la mañana,

los médicos confirmaron a la familia de Julián que había un corazón de La Plata. Empezaron los estudios de histocompatibilidad y a las 11 de esa misma mañana el órgano llegó a Rosario, listo para ser implantado en el joven que lo esperaba pacientemente.
   El 4 de noviembre se realizó exitosamente la operación y Julián pudo pasar la Navidad en su casa, con sus otros tres hermanos que lo esperaban ansiosos.
Muerte súbita
"Los médicos nos dijeron que Julián se salvó de milagro, porque podía haber fallecido de muerte súbita, que es lo que suele pasar a quienes caen muertos mientras están practicando un deporte", comentó Pablo todavía emocionado al ver a su hijo sano y salvo.
   José Luis Sgrosso, jefe del departamento de trasplantes cardíaco y renal de sanatorio Parque, explicó que Julián tenía una enfermedad congénita que no presenta síntomas, y por lo tanto no se puede tratar. "Tenía un ventrículo no compactado, es decir que en vez de que las fibras del corazón estén bien alineadas, están desordenadas. En estos casos, la única solución es el trasplante", aseguró.
   Explicó que Julián está muy bien y que podrá volver a jugar al básquet y a hacer la vida que llevaba antes del trasplante, pero con un corazón sano.
   Sin embargo, la lucha continúa porque Julián tuvo una reacción adversa ante los medicamentos que tiene que tomar para que su organismo no rechace el nuevo corazón y empezó a sufrir convulsiones.
   María Cristina Vázquez, jefa de trasplante renopancreático del mismo sanatorio, explicó que ahora tiene que hacer actividad física, de a poco, para recuperar fuerzas y a la vez tienen que adecuar la medicación para evitar futuros rechazos. A su vez, cada 7 o 10 días, Julián debe someterse a una biopsia del corazón para ver cómo sigue, mientras tiene el sistema inmune bajo.
   Pero él ya está en su casa. Ahora dispuesto a estudiar para rendir las pruebas del último trimestre porque no pudo asistir a la escuela. Lo visitan los amigos del barrio, los de la iglesia y también los del club. El está tranquilo y de a poco se va recuperando.
   Mientras, en su casa todo cambió. El es el segundo de cuatro hermanos y ahora tiene una habitación para el solo, porque su papá habilitó otra pieza nueva para que duerman dos de sus hermanos. Y como viven en una planta alta cuenta que a Julián le cuesta un poco subir. Pero nada los desanima. Ven a su hijo vivo, con ganas de pelearla y eso les devuelve la fuerzas para seguir adelante llenos de fe y de confianza en el equipo médico que los acompaña en cada paso.
El corazón para Julián solo demoró cinco días. ¿Por qué? Los médicos explican que fue posible gracias a que pudieron colocar al chico en la lista de emergencia nacional tanto de los trasplantes pediátricos como la de los adultos. "Julián tiene 15 años y por eso es pediátrico, pero como su contextura y su peso es la de un adulto, también entró en esa lista", aclaró Sgrosso. A su vez, la concientización de la familia de La Plata que donó el órgano fue clave.
   Hoy los padres de Julián, y las familias amigas ya se anotaron para ser donantes de órganos.

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