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Los niños de dos a cinco años no deben estar más de una hora ante pantallas y con contenidos de calidad

La Sociedad Argentina de Pediatría advierte sobre los riesgos de la exposición inadecuada a los dispositivos electrónicos. Cómo alteran el desarrollo y los vínculos afectivos.

Domingo 29 de Septiembre de 2019

Durante el 39º Congreso Nacional de Pediatría que se desarrolló en Rosario, los especialistas pusieron el acento en los efectos perjudiciales de la exposición a las pantallas para los niños y niñas. Varias de las mesas de información y discusión tocaron este tema.

“Si los adultos a cargo no ejercen un control adecuado el impacto puede ser tal que los afecte en su desarrollo neurocognitivo”, afirmaron. E incluso mencionaron que la sobreexposición altera los vínculos familiares y afectivos de los chicos.

   Desde la Sociedad Argentina de Pediatría destacaron que hasta los 2 años no deben estar expuestos a estos dispositivos, mientras que entre los 2 y 5 años el máximo aceptable es una hora diaria, siempre con contenidos de alta calidad didáctica, apropiados para su edad y acompañados por un adulto responsable.

   Televisores, computadoras, tablets, teléfonos celulares y videojuegos fueron puestos en el centro de la escena por su uso cada vez más frecuente y a edades más tempranas. Nicolás Cacchiarelli, médico pediatra, mencionó que las pantallas impactan negativamente por el contenido de lo que ven o hacen los niños mientras utilizan estos dispositivos y también por todo lo que dejan de hacer, como el desarrollo de vínculos afectivos con los demás, juegos creativos, lectura, estudio y actividad física, etcétera. El desarrollo del cerebro del niño depende en parte de las experiencias que vive y la pérdida de momentos de juego creativo tiene un fuerte impacto en su fortalecimiento.

Problemas físicos y emocionales

Aunque aún se están estudiando los efectos nocivos en la salud del uso excesivo de las pantallas, entre las conclusiones preliminares se determinó que el cerebro interpreta la luz azul de las pantallas como que “es de día" y por eso se producen alteraciones en el sueño. Además, se están empezando a describir problemas visuales más tempranos, contracturas musculares y tendinitis. En cuanto a los efectos producto de todas las otras actividades saludables que se dejan de hacer, aparecen niveles importantes de sedentarismo, obesidad, depresión, ansiedad, trastornos vinculares y afectación general en el desarrollo cognitivo, emocional y social del niño.

   “El uso de pantallas a cualquier edad produce un efecto inmediato de detención del movimiento y de desconexión de lo que está ocurriendo alrededor. Esto, que a primera vista puede resultar práctico, impacta directamente en áreas sensibles del desarrollo de los niños pequeños como la calidad del sueño y el desarrollo del lenguaje y en la edad escolar, en la capacidad de concentración para el aprendizaje”, detalló Laura Krynski, secretaria de la Subcomisión de Tecnologías de la Información, de la SAP.

   Una investigación denominada Asociación entre tiempo de pantalla y performance de los niños en una evaluación de desarrollo, publicada en Jama Pediatrics. evaluó a 2.441 madres y niños menores a cinco años de Canadá y concluyó que hay una asociación directa entre el tiempo de pantalla al que se someten y el desarrollo cognitivo de los niños.

   “Las cifras que arroja este estudio son alarmantes, dado que muestra que los niños de 2 años se encuentran expuestos a pantallas en promedio alrededor de 2 horas y media por día, y a los 3 años, más de 3 horas y media diarias. Y aquí se demostró la siguiente asociación: cuanto mayor es el tiempo de exposición a las pantallas a los 2 y a los 3 años, menor es el rendimiento encontrado en las pruebas de evaluación del desarrollo de esos mismos niños al ser evaluados a los 3 y a los 5 años respectivamente. Si bien estos datos son de Canadá y no contamos con estadísticas locales al respecto, todo indica que en nuestro país la situación sería muy parecida”, comentó Esteban Rowensztein, pediatra, especialista en Desarrollo Infantil.

Recomendaciones

Los médicos destacaron que si se van a utilizar pantallas, la actividad debe estar asociada a los juegos propios de cada edad. Por ejemplo, “es preferible pintar, leer un cuento o armar un rompecabezas en la tablet, en lugar de permanecer inactivo mirando videos en reproducción automática”.

   Para Kynski, el juego y las actividades al aire libre son irreemplazables en cualquier etapa del desarrollo, ya que estimulan las habilidades motrices y la socialización con los pares, como también ayudan en el desarrollo emocional en esta etapa tan sensible de la vida. “Cuanto más actividad física y movimiento, menos uso de pantallas. Dentro del hogar, las propuestas alternativas son las que convocan la creatividad: lectura compartida, rompecabezas, encastres, plástica, juegos de rol, etcétera. Deben ser adecuados a cada edad para que representen un desafío. Los juegos tradicionales “de crianza” estimulan el vínculo con el otro y ayudan a resolver situaciones problemáticas y a interactuar con los pares. En el otro escenario, el juego electrónico es altamente adictivo desde su diseño secuestrando la atención de los niños y aislándolos de su entorno, y a su vez produce altos niveles de frustración ya que nunca es suficiente”, subrayó.

   Respecto de los niños mayores, el riesgo que entrañan estos dispositivos es la posible exposición a contenido inapropiado para su edad (violencia o sexo), así como también ser víctimas de ciberacoso.

   Rowensztein comentó que “muchas veces son los adultos quienes los utilizan en exceso, afectando notablemente el tiempo y la calidad de los momentos de encuentro compartidos con sus hijos. Además, al representar el modelo que los niños toman, los padres indirectamente avalan y legitiman en ellos el uso excesivo. Cada vez vemos más adultos conectados a los dispositivos y desconectados de sus hijos. Los padres debemos dar el ejemplo”.

En forma indirecta

“Además de la habitual exposición directa a las pantallas a través de su uso, existe un fenómeno que se denomina exposición indirecta, que implica que el menor consuma ese contenido cuando su cuidador está utilizándolo. Por ejemplo, un televisor encendido capta la atención del menor aunque se le proponga la realización de otra actividad. Esto interfiere en el circuito de comunicación reduciendo el tiempo de conversación, a la vez que limita la atención sostenida de los niños en el juego”, aseguró Marcela Caffulli, pediatra, diplomada en neurodesarrollo infantil.

   De todos modos, los especialistas indicaron que usados en forma adecuada, y siguiendo las recomendaciones que existen para cada edad, sin excesos y con el acompañamiento y supervisión de un adulto responsable, estos dispositivos pueden ofrecer distintos beneficios ya que democratizaron y simplificaron el acceso a la información y en algunas situaciones favorecen la socialización, facilitan el trabajo colaborativo, promueven la adquisición de habilidades técnicas y ofrecen muchas posibilidades en el ámbito de la educación.

Congreso

Con más de 6 mil inscriptos finalizó el viernes en Rosario el Congreso Argentino de Pediatría. Obesidad infantil, riesgos de suicidio, enfermedades sexuales transmisibles, enfermedades oncológicas, asma, neurodesarrollo, fueron algunos de los temas que se desplegaron en las distintas mesas y talleres. "Educar en prevención hacia una vida plena" fue el lema del exitoso encuentro.

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