mas

El conde Rumford, científico, urbanista y reformador social

Encaró la alimentación y la vestimenta de las tropas con criterio científico. Propuso a los soldados tareas agrícolas y así nació el famoso Jardín Inglés, que se conserva en parte. Algunos de sus aportes aún perduran.

Domingo 12 de Febrero de 2017

El primero de enero de 1902, siendo intendente de Rosario don Luis Lamas, se inauguró el parque Independencia. Rosario se unía así a otras grandes ciudades del mundo que contaban con un parque para esparcimiento de sus habitantes, como Buenos Aires, Londres, Nueva York o Madrid. La idea de construir grandes parques en las ciudades es necesariamente moderna: a nadie se le habría ocurrido crear un espacio verde en medio de una ciudad en los tiempos en que las ciudades eran pequeñas o medianas aldeas rodeadas de terreno agreste.

   El primer parque urbano en este sentido moderno fue el Jardín Inglés, creado en Munich a fines del siglo XVIII. Y esto nos lleva a uno de los personajes más controvertidos y pintorescos de la historia de la ciencia: Benjamín Thompson, conde Rumford.

   Benjamín Thompson nació el 26 de marzo de 1753 en la entonces colonia británica de Massachussets. Cuando comenzó la guerra de independencia, Thompson tomó el partido de los leales al rey. Cuando la revolución triunfó huyó a Inglaterra y, en 1785, se instaló en Munich como hombre de confianza del elector de Baviera, monarca de la región. En 1792 el elector le otorgó el título de conde y Thompson adoptó el antiguo nombre de su ciudad natal, Rumford. Con este nombre es citado en la mayoría de los libros de ciencia.

   Durante sus primeros años en Baviera, Rumford se ocupó de la reorganización y administración del ejército. En particular, se concentró en la alimentación y en la vestimenta de los soldados, dos de los rubros más importantes del presupuesto militar. Ambos problemas los encaró con criterio científico.

   Según una teoría vigente en aquel momento, los vegetales obtenían todos sus nutrientes del agua. De acuerdo con ello, razonaba Rumford, el alimento ideal debía ser la sopa, justamente por su alto contenido de agua. Usando a los soldados como conejitos de indias, ensayó distintas recetas. Encontró, por ejemplo, que la sopa producía mayor saciedad cuanto más lentamente se ingería.

   Incorporó entonces a la receta pedazos de pan viejo y duro que debían masticarse durante bastante tiempo. En palabras de Rumford esto "prolonga la duración del goce de comer". Esta "sopa a la Rumford" consistía en cebada, arvejas y papas hervidas en agua, más el pan que se agregaba al final, para mantenerlo crocante.

   Para asegurarse una buena provisión de vegetales (la papa era poco conocida en Baviera en esos años) creó huertas en todos los cuarteles y destacamentos militares. Esto tenía la ventaja adicional de mantener ocupada a la tropa en tiempos de paz. Además, capacitaba a los soldados, en su mayoría de origen campesino, en tareas agrícolas para su vuelta a la vida civil. Extendió este proyecto a las tierras silvestres que rodeaban la ciudad de Munich. No sólo con huertas para la producción de alimentos sino también con granjas experimentales, una escuela de veterinaria y amplias áreas para recreación y esparcimiento del público. Así nació el Jardín Inglés, que todavía se conserva en parte. Es el parque público más importante de Munich y uno de los más grandes del mundo.

   Para resolver el problema de la vestimenta, Rumford comenzó por medir la capacidad de las distintas fibras para retener el calor y proporcionar abrigo a los soldados. Fabricó sus propios instrumentos y, casi por casualidad, descubrió que los líquidos y los gases trasmiten el calor moviéndose desde las zonas calientes a las más frías. Y que materiales como la lana, las plumas y las pieles retienen el calor impidiendo el movimiento del aire dentro de sus fibras. Por estos estudios se lo considera uno de los padres de la termodinámica moderna.


Obstáculos

Cuando llegó el momento de llevar a la práctica sus descubrimientos, Rumford tropezó con la oposición de los fabricantes de telas y de uniformes, que no estaban dispuestos a cambiar sus métodos de fabricación y no quisieron aceptar las modificaciones propuestas por Rumford. De modo que éste cortó por lo sano y montó su propia fábrica: el Taller Militar, en Mannheim, cerca de Munich. Para conseguir personal, fijó su atención en las bandas de mendigos que poblaban las calles. Estos estaban controlados por grupos que se habían repartido la ciudad y frecuentemente se producían peleas entre ellos ante la pasividad de las autoridades. Según cuenta Rumford en sus memorias, se trataba de personas "criadas desde la niñez en la profesión de pordiosero, sin ningún lazo con cualquier otro tipo de trabajo y familiarizados con toda clase de crímenes. Tan ligados a esa forma de vida que la preferían antes que cualquier otra situación".

   El primero de enero de 1790 todos los mendigos de Munich fueron apresados y encerrados en los cuarteles. Lo que en principio era una prisión, pronto se convirtió para ellos en un hogar con alojamiento, tres comidas diarias, atención médica y adiestramiento en distintos oficios. Los más chicos recibían educación en lectura, escritura y aritmética. A estas clases también podían asistir los adultos que así lo desearan. El establecimiento entregaba libros, papel y cualquier otro material didáctico necesario, en lo que fue uno de los primeros planes de educación pública de la historia.

   En 1793, cuando Rumford volvió de un viaje por Italia por razones de salud, los operarios del Taller Militar lo recibieron como a un benefactor. Señal de que el rencor por el encarcelamiento de 1790 había sido perdonado.

   Rumford murió en París, el 21 de agosto de 1814. Sigue vivo en su obra científica, en el Jardín Inglés y en los grandes parques urbanos del mundo.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario