De lunes a viernes, y a veces también los fines de semana, en el inmenso vacunatorio de la ex Sociedad Rural se colocan hasta 50 mil vacunas. Miles de frascos, cajas y jeringas se descartan después de cada jornada de trabajo con destino de desecho. Pero cuando en el antiguo salón de exposiciones comenzó la vacunación pediátrica, los vacunadores pensaron que el lugar, tan grande y tan blanco, tenía que adaptarse para recibir a los niños. Así nació un grupo de muñecos creados con cajas de distintas vacunas. Y ahora el más famoso, Mario, el Robot, ya tiene un perfil en Instagram desde donde invita a los niños a protegerse contra el Covid-19.
Desde el inicio de la campaña de vacunación, hace ya casi un año, los centros de salud se llenaron de pequeñas y grandes historias. Cuando se convocó a los adultos mayores, los galpones se atiborraron de gestos de agradecimiento por la posibilidad de recuperar libertades y abrazos. Cuando empezaron a llegar los más jóvenes fue el turno de las fotos y hubo hasta transmisiones en vivo por redes sociales del momento del pinchazo. Ahora, la presencia de niños y niñas volvió a cambiar una vez más la imagen de los espacios donde se colocan las vacunas.
Así, el centro de vacunación más grande de la provincia, ubicado en el Parque Independencia, se llenó de banderines de colores y en un rincón empezó a crecer una familia de personajes, armados con las cajas de las dosis de Sputnik, Moderna, Covishield, Sinopharm y AstraZeneca con la intención de hacer más agradable la estadía de los chicos y chicas en ese lugar. Después, los vacunadores invitaron a los niños a ponerles nombre, a ponerles color o a inventarles superpoderes imaginarios.
Más o menos así nació el personaje de Mario, el Robot de la Rural, y su perro Pichi, un dúo dinámico que ahora tiene también su perfil en Instagram desde donde impulsan la vacunación pediátrica.
"Soy un robot guerrero, luchando contra el Covid-19, hecho con cajas de Sinopharm, pulseras y etiquetas de Sputnik y Sputnik Vida", se presenta el muñeco colorido y rectilíneo en la primera de sus publicaciones, de hace dos días, y explica que lo crearon "para entretener a les niñes de entre 3 y 11 años que se vacunan con Sinopharm.
Trabajo en equipo
En los siguientes posteos muestra cómo fue cambiando su imagen, a medida que los niños lo dotaron con "los instrumentos para luchar" y emprender "una gran batalla contra el Covid-19" y también informa sobre el detrás de escena del trabajo de los vacunadores, por ejemplo, cómo son los freezers donde se guardan las dosis o cómo se descongelan.
La vacunación de niños de 3 a 11 años comenzó hace un mes en los vacunatorios de la provincia. La campaña de inoculación fue bien recibida por las familias de los menores. Santa Fe es una de las provincias con mayor cantidad de anotados y vacunados del país en esta franja. En la última semana se anotaron otros 21 mil niños y niñas de entre 3 y 11 años, alcanzando ya al 80% de la población objetivo (400 mil chicos).
A los niños y niñas de entre 3 y 11 años se les coloca la vacuna Sinopharm, que las distintas sociedades científicas de Argentina consideran la más adecuada para los más pequeños por estar desarrollada en base a virus inactivado, como otras vacunas pediátricas que se vienen colocando desde hace décadas.
"Todo el equipo de salud está muy involucrado con este trabajo, por eso cuando empezamos a recibir a los niños pensamos que teníamos que buscar una manera de entretenerlos y hacer que piensen en otra cosa mientras esperan su turno para ser atendidos", cuenta Franco Cardozo, integrante del equipo de vacunadores de La Rural.
Una cosa fue llevando a la otra, construyeron los personajes con las cajas de vacuna, invitaron a los chicos a ponerles nombres, a colorearlos. "Y después seguimos el juego con esto de hacerle el Instagram y convertirlo en un influencer".
Una forma divertida de acompañar a los niños y niñas que se acercan a vacunarse.