"Saqué pasaje para viajar a Rafaelael viernes con mi chiquito de 2 años, por el que me cobraron seguro porque fue upa mío. Antes de llegar se rompió un neumático, esperamos todos arriba del colectivo el repuesto, los choferes nos decían que les digamso a nuestros familiares que nos vengan a buscar porque estábamos a un kilometros, llegamos en 5 horas en lugar de 3 y a la vuelta opté por el carpoolear (app de viajes compartidos, por el que pagó 200 pesos menos que la tarifa de la empresa), porque estos colectivos son un desastre". La queja es de M., una profesional que viajó con su hijo este fin de semana por Empresa Güemes. La firma, con más de 20 años en actividad, es la misma que en abril del año pasado fue sancionada por viajar desde Rosario a Rafaela con cartones en lugar de vidrios en las ventanillas.
¿Qué pasó desde aquella sanción hasta ahora? Usuarios sostienen que "nada cambió" y mucho menos "mejoró". Aseguran que optan por viajar con los coches de una firma que se incorporó hace poco a la ruta 34 Empresa de Transporte Automotor Rafaela (ETAR) o apelan a subirse al coche de alguien que haga en tramo de manera privada y puerta a puerta: más rápido, más cómodo y hasta más barato.
La pregunta es: ¿por qué hay empresas que ofrecen un pésimo servicio por décadas y siguen en pie la concesión? El secretario de Transporte de la provincia desde hace 3 años y 8 meses, Osvaldo Miatello, le da varias respuestas a La Capital.
"La verdad es que hay tres vías para mejorar estos problemas: con más subsidios, que hasta ahora solo alcanzan para pagar sueldos; con más tarifas, cuestión que tiene un límite; o renovando la flota, pero hoy es imposible, porque un colectivo implica invertir unos 250 mil dólares para arriba", enumeró el funcionario, quien agregó que en las carrocerías se venía pagando al dólar oficial y desde hace seis meses se pagan con dólar Mep o dólar Bolsa.
-¿Pero no se puede mejorar lo que está, fiscalizar más de cerca o mejor?
-Hemos puesto varias sanciones a Güemes, pero ellos presentan recursos, judicializan en tema como derecho a la defensa, todo termina en la Justicia.
-¿No se puede hacer nada más, entonces? ¿El usuario debe seguir pagando por un mal servicio?
-Nosotros sumamos el 5 de diciembre del año pasado a otra empresa, ETAR, cosa que no le gustó a Güemes, pero lo tuvo que aceptar. Ahora hay seis frecuencias en el tramo y eso no está mal y las sanciones seguirán hasta pudiendo llegar a la caducidad de la concesión.
-Pero los pasajes de Güemes se sacan sí o sí solo por ventanilla, los coches se rompen a mitad de camino y para venir de Sunchales o Rafaela a Rosario, como los boletos no se pueden comprar por Internet, hay que ir a la ventanilla de madrugada.
-La salida a todos estos problemas es mejorar el marco macroeconómico de 6 y 7% de inflación, de aumento de combustible, paritarias y subsidios desiguales entre Amba (área Metropolitana de Buenos Aires) y todo el interior del país. El Amba recibe cuatro veces más subsidios de todo lo que se reparte el interior. Pero además hay un tema importante a tener en cuenta, si una empresa es reemplazada por otra, el sindicato defiende con razón la absorción de todos los empleados en la nueva empresa y esto no es fácil.
-Qué empresas vivieron ese proceso?
-La empresa Santafesina de la ruta 18, la reemplazamos con Central Alcorta. Y Serodino fue reemplazada por Tata y Rosario Bus. Y en el norte de la provincia, en el tramo que va de Franck a Esperanza, se habilitó otra firma. El tema es que aún con dificultades cubrimos todos los tramos de la provincia, incluso entre pueblos y pueblos con caminos de tierra o muy pocos pobladores, tal el caso de Venado a San Eduardo, de unos mil pobladores.
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Mapa y viejos problemas
La situación parece crítica y, por ahora, seguirá así al menos hasta que mejore la macroeconomía, para lo que habrá que esperar. El mapa del transporte provincial, según Miatello, es de 48 empresas entre grandes, chicas y de una persona.
Las firmas cubren 4 millones y medio de km por mes, entre empresas de media y larga distancia. Hay 1.700 empleados aglutinados en todas estas empresas.
Con respecto a la empresa Güemes, el año pasado se publicó en la página de Facebook, ya desactualizada, y nominada "Usuarios enojados", que un colectivo refuerzo había arribado desde Rafaela a la Terminal de Rosario con cartones en las ventanillas en lugar de vidrios.
El empresario a cargo de la empresa, Marcelo Bosio, argumentó que el coche había salido así porque le habían roto los vidrios a gomerazos y más de una vez, vandalismo que denunció en la Cámara de Transportes. Las quejas por distintos problemas no se hicieron esperar y de acuerdo a varios testimonios, los problemas siguen.