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La conmovedora carta abierta de un exPuma que pide perdón a Fernando Báez Sosa

Buenaventura Mínguez, un histórico de este deporte, invitó a las instituciones y clubes a hacer una autocrítica. "Es hora de mirar hacia adentro y entender que nadie es más importante que la vida misma", sostuvo.

Lunes 20 de Enero de 2020

Buenaventura Mínguez, un histórico jugador que supo vestir la camiseta de Los Pumas en reiteradas oportunidades entre 1975 y 1985, publicó en su cuenta de Facebook una carta abierta en la que expresa su profundo dolor por el asesinato de Fernando Báez Sosa (19 años) a manos de once rugbiers a la salida de un boliche en Villa Gesell.

Por medio de la misma, Minguez le pidió perdón a la víctima de este crimen e invitó a los clubes e instituciones a realizar una autocrítica respecto a lo que ocurre dentro de este deporte y repasar aquellos valores por los que tantas veces inflaron el pecho.

La carta de Buenaventura Mínguez

EL RUGBY TODO LLORA

"Profundo dolor en el Rugby de todos. Deporte que nos formó en la vida sellando principios inviolables, a miles de personas, dentro y fuera de un campo de juego.

Hoy lloramos la pérdida de Fernando Báez, víctima de la violencia nocturna con inobjetable responsabilidad, según información pública, de jugadores de un club de rugby.... nombre que casi ni importa.. ¡¡porque sufrimos igual!!

Condolencias a familiares y amigos del joven bonaerense... no es suficiente. Ni la Justicia de los hechos podrá resarcir tremenda pérdida irrecuperable. Rezamos sin consuelo por él.

REALIDAD

Un hecho más... de otros tantos, propios o ajenos, que jamás resultarán impune a nuestro espíritu por la vergüenza y dolor que derrama la miserable participación en el sinsentido de esta aberrante mortal agresión. ¡¡Duele en el alma!!

¡¡Sea quien y donde quiera que sea!!

Pero, nobleza obliga. Es hora de mirar hacia adentro y entender una vez por todas... que nada ni nadie es más importante que la vida misma.

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Que la instrucción física/ técnica del juego del rugby solo es en favor del divertimento e integración de un niño o joven a un grupo de amigos, a un equipo de amigos.

Que los principios y valores que nutren al jugador son precisamente de formación... de buenos hijos, padres, estudiante, amigos, trabajadores, ciudadanos... ¡¡mejores personas!!

Que el objetivo no es procesar Pumas, sino la misma virtud felina para luchar honestamente y en paz, una vida plena en sociedad.

Que el juego del rugby solo pasa por un campo de juego... lo más importante está fuera de él.

Que es preciso disponer de maestros capaces de educar, orientar, preparar, observar, corregir, disciplinar y controlar las conductas pro activas de un jugador de rugby.

Que el rugby no es mejor ni peor que ningún deporte. Es diferente. Porque defiende la premisa del respeto, disciplina, solidaridad y control de conducta personal.

Que el vigor físico es parte del juego de contacto leal, pero no de violencia ni mala intención.

Que el club rugby y el tercer tiempo son el símbolo de confraternidad, agasajo y festejo al rival tras disfrutar del juego con el otro... no contra nadie.

Que la familia del rugby pertenece y acompaña siempre al valor de su inmensa razón social.

Quizás estas, apenas algunas de las tantas “obligaciones” que comprometen a nuestras instituciones y que hoy obligan a repasar... acaso equilibrar el exacerbo competitivo regional, nacional, internacional del rugby profesional actual... a menudo priorizándolo en desmedro del compromiso primario en defensa de los principios fundamentales que debe asegurar todo club y que hoy, por desconocimiento, descontrol, inoperancia u olvido, la barbarie de las bestias se llevó la inocencia de una vida.

Perdón Fernando. ¡El rugby llora por ti!"

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