Sin videojuegos ni compus ni electrónica alguna. Solo juegos tan simples como históricos: las escondidas, patear la pelota, pintar una pared, andar a cococho en una espalda, o pasear un globo. Todas formas universales de jugar, al aire libre y sin un peso. Eso mostrará "Juegos unplugged", la exhibición de esculturas del rosarino Fabián Rucco, que desde el 23 de agosto y hasta el 9 de octubre se podrá recorrer en el hall central y la sala Augusto Schiavoni del Centro Cultural Roberto Fontanarrosa (San Martín 1080).
Serán once esculturas (una en díptico), de colores, en madera y metal, expresionistas y figurativas, y en tamaño real. Todas creadas por Rucco, un artista y profesor graduado en la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Un escultor con premios nacionales e internacionales y más de 40 obras emplazadas en espacios públicos en diferentes ciudades de Argentina y del exterior: Alemania, Chile, Dinamarca, España, Francia, Holanda, Japón, Lituania, Perú, Tailandia y Uruguay.
En Rosario tiene Rucco tiene una exposición permanente de cinco obras que dialogan entre sí en la plaza Pichincha. Se llama "Instrucciones para volar" y está ubicada junto a la Estación de Trenes Rosario Norte.
"¿Por qué volver a los juegos del pasado?", le preguntó La Capital al artista. Y él contestó: "Porque en realidad también son juegos del presente, son los que disfruté con mis hijas Alma y Gala de 5 y 8 años, al aire libre, sin tecnología ni gasto alguno".
Al adelantar qué se verá, Rucco habla sobre "Cenicienta", la nena que va a cococho de su papá y pierde una Croc, o la de la nena que lleva un globo y que tituló "Aunque el viento no quiera".
Desde los 6 años, Rucco iba a talleres de arte y le gustaba la madera, por su ductilidad. En Rosario, realiza justamente obras principalmente de madera, pero en Europa, donde trabaja desde hace una década, usa también en metal, piedra y resina, más si son piezas a gran escala y al aire libre.
Entrevista a Fabián Rucco - 2021
Rucco expuso en 2013 por primera vez en el Fontanarrosa, con color y personajes con una sensible carnadura humana, y vuelve 10 años después, con juegos y sueños de infancia.
"Para quienes no habían tenido acceso a su obra aún tiene una posibilidad de apreciar sus esculturas, que son parte de una vocación que de algún modo nació en su niñez y se ha sostenido hasta hoy. Estas esculturas, algunas de gran porte, son impactantes tanto por su dimensión como por su carga emotiva y afectiva", dice desde comunicación del centro cultural, Ulises Mosset.
La muestra podrá visitarse gratuitamente de lunes a domingos, de 10 a 19.