La ciudad

Solidaridad de desconocidos y "redonaciones"

La posibilidad de volver a comenzar fue gracias, en una gran parte, a la cantidad de ayuda y solidaridad que llegó a la familia Fernández tanto de familiares y conocidos como de gente que nunca vieron ni tuvieron la chance de conocer.

Domingo 15 de Abril de 2018

La posibilidad de volver a comenzar fue gracias, en una gran parte, a la cantidad de ayuda y solidaridad que llegó a la familia Fernández tanto de familiares y conocidos como de gente que nunca vieron ni tuvieron la chance de conocer.

"Siempre digo que al que se porta bien, a la larga le vuelven las cosas", asegura Lito, que junto a su familia estuvo viviendo durante dos meses en una pieza de la casa de sus padres mientras se recuperaba de las lesiones que derivaron de la tragedia. A pesar de todo, tuvo la ayuda de su familia, de gente del barrio y hasta de personas que no conocía y que, al día de hoy, no saben quiénes son.

"El colegio nos ayudó mucho. No nos cobraron las cuotas, a Noelia la ubicaron en la parte de becas y los primeros dos años no pagamos nada. Todo gracias a ellos y a la asociación de padres, también del colegio", admite Lito, para agregar: "Han juntado dinero y nos han buscado lo que necesitábamos en ese momento, incluso muebles".

De quienes también recibió mucha ayuda fue de los médicos del Heca, por sobre los tratamientos que tuvieron que aplicarle: "Lástima la situación, pero en el Heca conocí gente extraordinaria, buena, solidaria y de buena madera con el doctor (Néstor) Marchetti a la cabeza".

"Teníamos muchas donaciones de ropa y colchones, entonces los dimos a otras personas que los necesitaban"

El hombre afirma que "en un gran porcentaje" está vivo gracias al personal del Heca: "Si caía en otro lado, no sé qué pasaba. Me estaban esperando con las manos abiertas para sanarme, reconstruirme y darme su apoyo".

"Estoy súper agradecido con la gente del Heca. Profesionalmente y humanamente era lo que en ese momento necesitábamos tanto yo como mi familia, porque me atendieron a mí pero siempre estuvieron a disposición de ellos también", expresa, además de confesar que hasta hubo una médica que le dio ropa de su marido en excelente estado y que sigue en contacto con el jefe de la unidad de quemados del Heca, Ariel Talarn, al que considera "un tipazo".

No sólo los ayudaron del colegio y del Heca sino que, además, un reconocido supermercado de la zona de La Florida les dio vales para que puedan comprar "lo que sea necesario" durante dos años.

Laura comenta que "redonaron" muchas de las cosas que les llegaban para volver a empezar: "Teníamos muchas cajas de ropa y varios colchones, también un televisor. Mandamos todo a otros lugares que necesitaban, como unas cabañas que se quemaron en Yacanto (Córdoba) y a un pueblito de Santiago del Estero".

También, se deshacen en elogios y agradecimientos al director provincial de Bomberos Zapadores, Andrés Lastorta, y a todo el equipo que conforma el cuerpo.


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