“Hasta ahora estamos haciendo la plancha”, reconoció un comerciante y plasmó la incertidumbre que reina tras el cambio de ministro de Economía, lo que recalentó el dólar paralelo, un termómetro de muchas actividades que empezaron a remarcar precios.

Por Lucas Ameriso
Hector Río
Un corte preciado. Los carniceros rosarinos aseguran que el consumo de carne está en los niveles más bajos de los últimos años.
“Hasta ahora estamos haciendo la plancha”, reconoció un comerciante y plasmó la incertidumbre que reina tras el cambio de ministro de Economía, lo que recalentó el dólar paralelo, un termómetro de muchas actividades que empezaron a remarcar precios.
En las farmacias los remedios llegaron con el 5 por ciento de suba, las ferreterías tuvieron ajustes de entre el 10 al 20 por ciento para arriba y en las carnicerías hubo poca venta y los productores avizoran que se reducirá la entrega de mercadería.
El referente de la Cámara de Ferreterías de la Argentina, Sergio Angiulli, brindó un panorama de situación en el sector. Proveedores que no entregan productos, listas que llegan a cuentagotas, aumentos entre el 10 al 20 por ciento y falta de precios en productos que son importados o que tienen partes importadas. Las herramientas, en cambio, (en su mayoría de origen chino), no están en faltante.
“Para algunos productos hay que esperar varios días hasta lograr un precio”, comentó a La Capital. El problema para el dirigente se profundizará en un mes cuando se sientan los efectos de las suspensiones en las licencias automáticas de importación, lo que pondría muchos productos en faltante, o bien que su cotización tienda a acomodarse al dólar blue.
“Tenemos stock, pero los distribuidores reponen con remito sin precio. Lo que más aumentaron fueron las máquinas amoladoras, taladros, desmalezadoras y un 10 por ciento lo de fabricación nacional, como las llaves de luz y repuestos de electricidad”, dijo.
En las casas de repuestos también los precios estuvieron al rojo vivo y se movieron.
Yendo al rubro alimenticio, los frigoríficos siguen en alerta. Así lo expresó Sebastián Bendayán Breser, de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas. “A nivel exportación y consumo, el sistema continúa restringido”, señaló para advertir: “La producción está reteniendo animales y sacando a la venta lo justo y necesario para poder vivir, esto se verá reflejado en un faltante de animales en el corto plazo y un impacto en el precio de la mercadería en góndola”, apuntó.
Este impacto no se vive aún en las carnicerías, pero se siente la recesión. Así lo manifestó el titular de la Sociedad de Carniceros de Rosario, José García. “El consumo está en los niveles más bajos, perdimos hace un año y medio un 40 por ciento y no lo recuperamos más. El promedio consumo anual está en 47,5 kilogramos per cápita. Y no solo lo bovino, también en el pollo y cerdo. El problema es el bolsillo”, resumió García.
Al abrir las persianas las carnicerías sintieron una paralización. “Se planchó todo, y hay mucha incertidumbre”, resumió el dirigente.
En cuanto a las farmacias, la situación es compleja como el resto. El prosecretario del Colegio de Farmacéuticos, Leonardo Jurado, admitió que existen demoras en la entrega de medicamentos oncológicos en algunas marcas.
“Están llegando, y si no se consiguen, la misma obra social va cambiando la marca y cubre el medicamento. Demora de 5 a 7 días pero el sistema de gestión hace que no dejemos a nadie sin medicamentos”, puntualizó Jurado.
En relación al resto de los medicamentos el directivo admitió que algunos laboratorios “están teniendo problemas” y tienen un 20 por ciento de sus líneas de producción en faltante. “La escasez de dólares impide la compra de insumos y se refleja en esa falta, son decisiones del Estado que tienen que arreglar con ellos; esto atraviesa la salud”, indicó.
Los medicamentos acumularon hasta el mes pasado un 32 por ciento promedio de aumento y ya desde el lunes se produjo otro incremento de un 5 por ciento.
Un dato curioso. “Hay faltante de bolsas de agua caliente”, admitió Jurado. Un producto antiguo pero eficaz y que en los últimos tiempos volvió a ponerse de moda. Algo a destacar. Del stock disponible de productos, las farmacias hacen una distribución equitativa para que ningún local se quede desabastecido y otros acumulen reservas.
En un repaso por los supermercados locales, desde la cámara que los agrupa se señaló que algunos abastecedores metieron aumentos del 20 por ciento, mientras que otros mantuvieron los precios. Sin embargo, no hay mucha entrega hasta que acampe y vean cómo viene la mano. De todos modos, remarcaron que no hay faltantes ni desabastecimiento. “Hay productos, pero esto no puede durar mucho tiempo”, remarcó una vocera del sector y expresó su preocupación por la reposición de los artículos que se están vendiendo.
Otro elemento que sorprende. Con la falta de dólares, el salmón que se importaba desde Chile brilla por su ausencia y el rubro gastronómico dedicado a vender Sushi anunció que los suplirá por trucha patagónica. Con lo cual el tradicional color rosado de los rolls, será reemplazado por el blanco.
En cuanto a la caída del poder adquisitivo, un reciente estudio de costos para una familia de los barrios populares de Rosario en junio alcanzó los 153.335 pesos, lo que significa un aumento del 17 por ciento en los últimos 3 meses y del 71 por ciento comparado de forma interanual.
El estudio indicó que para cubrir los alimentos de un hogar se deben destinar 62.177 pesos y un adulto necesita 20.122 pesos para no caer debajo de la línea de indigencia. Los alimentos básicos siguen liderando los aumentos muy por encima de la inflación general.

