La ciudad

Rosario es una de las tres ciudades donde más se usa el celular compulsivamente

Está apenas detrás de Córdoba y Comodoro Rivadavia, y es el lugar donde incide más negativamente en la productividad laboral.

Lunes 11 de Febrero de 2019

Una investigación realizada por la Universidad Siglo 21 acerca de la tecnoadicción y el impacto que tiene en la vida social y laboral el uso de los celulares en los trabajadores argentinos reveló que Rosario es una de las tres ciudades donde más se utiliza la tecnología de forma compulsiva. Y esa adicción, por ejemplo a los teléfonos celulares inteligentes, la ubica encabezando un ranking de alto impacto negativo en la productividad.


Los datos surgen de una encuesta telefónica que se realizó entre agosto y octubre de 2018 y cuyo análisis se llevó adelante entre noviembre y diciembre del año pasado entre 1.045 personas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Comodoro Rivadavia, Córdoba, Corrientes, Mendoza, Rosario y San Miguel de Tucumán. Todos los encuestados tenían entre 18 y 70 años, y el 51,6 por ciento de ellos fueron mujeres.

Los especialistas del Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales de la Universidad Siglo remarcaron que la adicción a las tecnologías de información y comunicación (Tics) está considerada un daño psicosocial que disminuye la salud de las personas.

Actualmente —consigna el informe— en los ámbitos científicos se asume que aquellas personas cuyo uso de las tecnologías sea excesivo, junto a la presencia de un impulso involuntario por usarlas, están en riesgo de padecer una adicción a las tecnologías.

Tomando en consideración estas dos variables, se encontró que a nivel país casi el 34 por ciento de los encuestados tienen niveles muy altos de uso compulsivo de Tics.

Ranking

A la hora de comparar qué es lo que está sucediendo con el uso de las Tics en las distintas ciudades, Rosario no quedó muy bien parada.

Así, el muestreo reveló que Córdoba y Comodoro Rivadavia son las dos ciudades del país donde hay un uso alto de las tecnologías, y que Rosario se ubica en el tercer lugar.

El estudio también se metió de lleno en el análisis, por ejemplo, del uso del celular por género y reveló que los niveles de impacto en los varones son levemente superiores en el impacto social, en el impacto positivo en su productividad laboral y en el uso compulsivo del celular.

A su vez, las mujeres presentan un nivel levemente superior en el impacto negativo del celular en su productividad laboral.

Cuando se detiene en el impacto negativo que tiene esa utilización del celular en la productividad laboral, Rosario aparece encabezando el ranking de ciudades donde se plasma esa realidad.

Se considera que existe un impacto negativo cuando resta capacidad y eficiencia a la persona, dado que la manera en que utiliza el teléfono celular le hace perder tiempo, aumentan las distracciones y los problemas de metodología, por nombrar algunos casos.

Contrariamente, existe un impacto positivo cuando la favorece, aumentando la eficacia personal ( trabajo o estudio), y la persona lo usa cuando le conviene: como una herramienta de organización, gestión del tiempo, o facilitador de tareas, entre otras posibilidades.

El estudio destaca que si bien el celular puede ser un instrumento que conecte a las personas existe un riesgo que, por no poder dejar de prestarle atención en medio de interacciones sociales, uno "destrate" (una forma leve de maltrato social) a quien tenga al frente. También, sin quererlo, uno puede interrumpir el diálogo social con alguien "presente", por estar usando el celular. A esto se le llama "phubbing".

"El celular causa un impacto negativo en lo laboral cuando su uso le resta capacidad y eficiencia al empleado"

Cuando se comparó a las diferentes generaciones, se encontró que los millennials tienen los porcentajes más altos de impacto social, impacto negativo en la productividad y uso compulsivo del celular.

Como conclusiones, los especialistas revelaron que las TICs han evolucionado más rápido que la capacidad que se tiene para utilizarlas adecuadamente. Por ello, consideran como "un verdadero desafío" aprender a hacer un uso saludable y constructivo de las herramientas digitales que hay a disposición.

En tal sentido, y con los objetivos de prevenir problemas de salud psicosocial, minimizar daños comunicacionales o mejorar la relación con las posibilidades que entrega la era digital, se recomienda estar atento a detectar y mejorar los hábitos cuando no se esté usando adecuadamente la tecnología disponible para comunicarse o gestionar información.

En tal sentido, se recomienda mantener un uso prudente, con tiempos de pantalla limitados. Reflexionar sobre el valor que se le asigna a la tecnología y entrenarse en el manejo racional de ella. Utilizar la tecnología con fines resolutivos que fomenten la productividad laboral, la organización y el estudio, entre otras cosas. Es decir, utilizar la tecnología como una herramienta y no como un fin.

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