En un contexto de bajante pronunciada y con un panorama desalentador en cuanto a mejorías, los pescadores reclaman el cumplimiento de un proyecto que fue aprobado por el Concejo a finales de 2020 que contempla un estudio de factibilidad para la creación de un paseo en el que pudieran comercializar sus productos de manera directa al público y conformar un puerto fiscalizador de la actividad, entre otras cuestiones. Tras más de un año, el estudio de factibilidad que tendría que haber llevado adelante la Municipalidad sigue en veremos y, otra vez, el acceso al río se plantea como principal eje de discusión del tema.
La iniciativa contempla dos hectáreas en el sector sur de la desembocadura del arroyo Ludueña hacia el río Paraná, "concesionado en obra pública para la ejecución, operación, mantenimiento y explotación comercial del Parque Náutico Recreativo Ludueña, adjudicado por la empresa Obring S.A." según el proyecto presentado por la ex concejala Alejandra Gómez Sáenz, en donde se plantea emplazar un paseo de pescadores con venta directa al público, tanto de mercadería fresca como de productos derivados, puerto fiscalizador de la actividad y hasta un espacio destinado a presentaciones culturales para revalorizar la significación del río en la ciudad. La iniciativa fue aprobada por el Concejo en diciembre de 2020 y declarada de interés provincial por el Senado.
“Es un triángulo de dos hectáreas: desde la desembocadura del arroyo Ludueña hasta Avellaneda y desde la costa del arroyo Ludueña hasta la cooperativa de pescadores”, explicó a La Capital Edgardo Orellano, pescador y presidente de la Asociación Civil Carlos “Bocacha” Orellano. A ello, agregó que se planteó la zona del arroyo Ludueña “porque es más seguro para las embarcaciones”.
“Una ciudad como Rosario no tiene ni dos metros de costas para que los pescadores puedan vender su mercadería como corresponde. Hay 17 kilómetros de costa privatizada y el pescador no tiene ni un pedacito de costa para vender pescado libremente”, dijo.
La autora del proyecto fue la ex concejala Alejandra Gómez Sáenz, quien recalcó la importancia de discutir los accesos al río en el contexto de la conformación del paseo de los pescadores: “En nuestra ciudad tenemos una discusión pendiente, que es el acceso al río, quiénes tienen posibilidad de acceso y cómo lo democratizamos. Esa es la discusión central de nuestra ciudad en relación al río y los espacios públicos en general”.
Sobre la idea que se tiene respecto del espacio, Orellano manifestó que el predio solicitado busca darle “otro toque” a la actividad pesquera local: “No queremos que sea el típico puerto con tripa tirada y con olor a pescado. Queremos que haya cámaras, fábrica de hamburguesas, pescado cocinado para llevar. Arriba, un paseo gastronómico de pescados y un escenario para que puedan presentarse artistas locales”.
Fiscalización
El referente detalló que, años atrás, “venían personas de todos los pueblos a buscar pescado fresco, directo con el pescador. Eso fue exterminado: ahora, vienen los camiones de los frigoríficos, ofrecen un precio fijo y si no nos gusta, tenemos que tirar todo al agua”.
Sumó que una de las principales cuestiones a desarrollar en la zona es el puerto fiscalizador “para que las miles de toneladas de pescados que se fueron de Rosario en los últimos años, se blanqueen”. En concreto, según los considerandos del proyecto de Gómez Sáenz, hasta inicios de la década de 1970 funcionó un ente fiscalizador de estas características en Rosario, que estaba detrás de donde hoy se encuentra el Acuario Río Paraná; hoy, los pescadores deben irse hasta San Lorenzo o hasta Alvear.
La actualidad no está como para andar desperdiciando horas trabajadas. Según contó el referente de los pescadores, la bajante dificulta la tarea: “El pescado tendría que estar metido en las lagunas, desovando, pero ahora tiene que irse hasta el Tigre, en la provincia de Buenos Aires, donde hay lagunas grandes y donde tienen un buen nivel de agua para desovar. El nivel de agua para desovar acá, se perdió. Hicieron terraplenes para secar las lagunas y criar ganado en la isla”.
Una de las soluciones que plantea Orellano, además del paseo, es la de fomentar el ecoturismo para que éste sea un beneficio colateral para pescadores entre diciembre y febrero, cuando la pesca escasea: “Queremos que los pescadores sean los choferes de las lanchas que pasean turistas. En época estival, sacamos las redes del río y le damos valor agregado al pescador, que haga otras actividades”.
Políticas públicas
Por su parte, la autora del proyecto remarcó que del estudio de factibilidad “no hubo ninguna novedad” y que “los pescadores y pescadoras tienen que ser parte de la mesa de discusión para pensar las políticas para el sector”.
“Habría ganancias para el sector en particular, porque se reconoce dignamente su trabajo y se genera un espacio donde realizarlo; y sería de una enorme ganancia para la ciudadanía porque se contaría con un paseo cultural y turístico como existe en otras ciudades que tienen acceso al río, donde se valoriza el trabajo de los pescadores”, añadió, para concluir: “Tenemos una deuda con ese sector desde hace mucho tiempo, no se pensaron políticas públicas”.