La ciudad

Mandan a extraordinarias la ley que regula residencias deportivas

Sólo en las de NOB y Central en Rosario viven unos cien pibes. Y creen que hay otros tantos en departamentos traídos por "representantes"

Jueves 05 de Abril de 2018

Después de las denuncias de abuso sexual sobre chicos y adolescentes que sacudió brutalmente el mundo del fútbol, en la sede local de la Cámara de Diputados se conformó ayer una mesa de trabajo con los clubes de primera división de la ciudad. En simultáneo, el gobernador Miguel Lifschitz sorprendió enviando a sesiones extraordinarias de la Legislatura el proyecto de ley que propone regular las residencias deportivas, hoy en una suerte de limbo legal.

La iniciativa ya tiene media sanción en la Cámara baja y necesita ser aprobada por el Senado. Sólo en Rosario, dijo su autor, el legislador oficialista Joaquín Blanco, unos cien chicos viven en las residencias de Central y Newell's, mientras que otros tantos que no juegan en esos clubes, estimó, habitan departamentos o cuartos de pensiones alquilados por sus representantes, actores clave y bastante difusos en el negocio de las inferiores del fútbol.

El proyecto de ley que ingresará ahora a extraordinarias data de 2016 y fue aprobado por Diputados el año pasado. La iniciativa se mete de lleno en un universo en el que, recién ahora, cuesta creer que el Estado no haya tenido mayor presencia ni control: el de las residencias deportivas para chicos de entre 12 y 18 años.

A esos lugares llegan niños y adolescentes desde localidades cercanas y distantes, incluso desde otras provincias, con la ilusión propia y de sus familias, muchas veces humildes, de transformarse en nuevos Messi.

Dispuestos a vivir en forma permanente en un sitio que comparten con otros pibes en su misma condición. Por ende, atravesados por el espíritu de competencia y la presión que surge de saber que ingresarán a los planteles o serán descartados.

Con ese diagnóstico, que comparte el proyecto de ley, ayer se reunieron con Blanco y el titular de Clubes municipal, Emiliano Torno, el director deportivo de las Divisiones Inferiores de NOB, Martín Mackey; la coordinadora de la Casa Hotel de Central, Natalia Lascialandare, y la vocal de ese club Geraldina Platero. Por Central Córdoba y Argentino fueron Eduardo Buzzi y Javier Mariscotti.

El objetivo era conformar una mesa de trabajo con continuidad, un paso necesario que luego se encuadrará en lo que mande la ley. "La idea es regular las residencias deportivas de fútbol donde se alojan chicos de las divisiones inferiores desde los 12 años", afirmó Blanco. Verdaderos niños que conviven con adolescentes de hasta 18 y deben mantenerse escolarizados.

"Buenas prácticas

Ante el escandaloso abuso de menores y la prostitución infantil en clubes como River e Independiente que se conoció en los últimos días, la reunión de ayer buscó refrendar el compromiso de los clubes locales con primera en la A y la B para "encarar y compartir buenas prácticas".

La reunión también sirvió para reafirmar la presencia de "organismos del Estado dispuestos a recepcionar denuncias y actuar ante cualquier posible vulneración de derechos" y a la vez poner a disposición de los clubes una red de "formación de formadores". Por ejemplo, para que técnicos, preparadores físicos y profesores "puedan escuchar a los pibes y generar entornos sanos".

Esa definición incluye educación, incluida la sexual, salud y a la vez "actividades apartadas del fútbol" que permitan generar vínculos afectivos por fuera de ese deporte, cuyos códigos —reconoció Blanco— siguen siendo "ultramachistas, retrógrados y de negocio".

Vida cotidiana

Los representantes de los clubes describieron cómo viven los chicos en sus residencias.

La coordinadora de la Casa Infanto-Juvenil de Rosario Central aseguró que allí se "garantiza la presencia continua de trabajadores las 24 horas" y dispuestos a cuidar "el vínculo afectivo entre los chicos".

Aun así, Lasciandare sostuvo que el machismo en el fútbol también pone a los varones como víctimas, con los de menores recursos y de menor edad como los más vulnerables, en un gradiente de "desigualdades" y "violencia".

Mackey, a su vez, rescató la convocatoria. "Se busca dar un paso hacia adelante", reconoció, a la vez que afirmó que el club del parque intenta "trabajar en la contención y la educación de los chicos". Y dijo que mientras procuran "brindarles a ellos herramientas de protección", están "atentos a cualquier situación que pueda aparecer".

Con todo, Blanco aseguró que hasta ahora no hubo ninguna denuncia de situaciones como las que se vivieron en Buenos Aires, lo que no significa que no pueda haber abusos.

Por eso, de existir, llamó a "denunciarlos" sin más en cualquier centro territorial, fiscalía o defensoría.

De hecho, el legislador descontó que, aunque no existan pruebas, en las inferiores del fútbol "puedan darse situaciones de abuso: no sólo sexuales, sino de otro tipo, como no llevar a los chicos a la escuela, restringir visitas o instalar un sistema de premios y castigo".

Ahora, si se aprueba la ley, el Estado deberá tomar partido en el asunto.

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