La Ciudad

Los médicos salen a la calle a pedir el aislamiento intermitente

profesionales de la salud harán una acción en el Monumento para visibilizar a los muertos por Covid. Piden un esquema de 15 días de cierre y 15 de apertura.

Viernes 23 de Octubre de 2020

En el marco de una profundo hermetismo del gobierno provincial respecto de cómo seguirá el esquema de restricciones y flexibilizaciones de las actividades, los médicos saldrán hoy a la calle para realizar una acción pública de alto impacto, para ayudar a la toma de conciencia y pedir el “botón rojo intermitente”.

La instalación, a cargo de la Asamblea de Trabajadores por la Salud Colectiva, tendrá lugar, a las 12.30, en el parque frente al Monumento a la Bandera, lugar emblemático de la ciudad, para simbolizar que Rosario “es el epicentro nacional del Covid”, según los organizadores.

La idea, según el personal sanitario de efectores públicos y privados de Rosario que nuclea el espacio, es “ponerle rostro y humanidad a los muertos e infectados, para que se vea que son más que cifras”, en un panorama complicado con un abultado número de casos diarios de Covid en el sur santafesino. La actividad será con estricto protocolo de distanciamiento y busca desnaturalizar los fallecimientos, 24 horas antes de que se venza el decreto provincial, y en medio de trascendidos que indican que la cuarentena seguirá sin cambios.

>> Leer más: Los médicos advierten que si se sigue como hasta ahora "más enfermos van a morir sin atención"

Los médicos de la asamblea insisten en la necesidad de cambiar de estrategia respecto de las aperturas y los cierres, y proponen implementar el aislamiento selectivo, planificado e intermitente (Aspi). Si bien consideran que en el inicio de la pandemia, de las fases 1 a la 5, estuvo bien implementado, creen que hoy en Rosario hace falta otro acercamiento: un período de cierre seguido de otro de flexibilización por lo menos hasta marzo de 2021, “con fecha para que la gente sepa y pueda armar una vida”, explicó Valeria Bulla, directora de la carrera de Medicina General y Familiar de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) e integrante de la asamblea.

Para la agente sanitaria, hace dos meses se podría haber hecho un cierre más largo, pero hoy ya se trata de hacer una reducción de daños: un esquema de 10 o 15 días de cierre estricto seguido de un período de flexibilización de 15 días con aperturas controladas, con actividades de bajo riesgo. “Con una planificación y seguridad de lo que va a pasar, también vamos a lograr mayor compromiso de la gente. Hoy lo que pasa es que esperás el anuncio y no sabés lo que va a pasar mañana. Esto es insoportable a nivel subjetivo”, disparó.

Entre las razones, marcan que se acumulan los agentes sanitarios fallecidos, contagiados o aislados, con equipos disminuidos y con dificultades para encontrar reemplazos. “Hay una sobrecarga de trabajo que tiene que ver con el tiempo que llevamos de pandemia, pero también con la disminución de compañeros”, afirmó. Pero, además, hay una preocupante situación epidemiológica con un promedio de casi 1.500 contagios diarios en la región desde hace varias semanas.

“Tenemos que bajar la circulación viral. Hay funcionarios que están contando camas críticas como único indicador para decidir el comportamiento social, pero hay que disminuir la circulación de gente para reducir los contagios. Más allá de la apelación a la responsabilidad individual, acá el único que puede coordinar un cuidado colectivo es el Estado. La pandemia es un fenómeno social, el cuidado no puede ser de un particular”, apuntó la profesional.

Bulla indicó que la vuelta de fase ya no es una opción, porque “ya no tiene sentido” en este momento de la pandemia. “Esto tiene que estar muy bien armado por regiones, para una realidad local”, aseguró. Por ejemplo, para Rosario y su área metropolitana, donde hay alta circulación de ciudadanos por trabajo y afectos, podría tener esta modalidad de cierre y apertura. En tanto, en un pueblo del norte de la provincia en el que ya se retomaron las clases presenciales y hay cierto nivel de normalidad en la vida cotidiana, quizás ya no sea necesario implementar el nuevo modelo.

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