Las altas temperaturas sostenidas y la falta casi total de lluvias desde fines de diciembre están provocando la muerte de cientos de árboles plantados en los últimos dos años en distintos puntos de Rosario. Frente a este escenario crítico, organizaciones ambientalistas advierten que el riego domiciliario es hoy clave para evitar una pérdida mayor del arbolado urbano.
“La ciudad viene atravesando una ola de calor muy prolongada, con días de fuerte insolación y sin lluvias significativas. Prácticamente desde Navidad que en Rosario no hemos tenido más ninguna lluvia importante, han sido todas débiles y pasajeras. Eso está secando gran parte de los árboles jóvenes que se plantaron recientemente”, explicó Adrián D’Alessandro, presidente de la Asociación Amigos del Parque Independencia, promotora de la iniciativa.
Plantación y sequía
Es que durante los últimos meses, sobre todo durante el invierno del año pasado, la Municipalidad hizo una importante plantación de árboles en distintos puntos de la ciudad, tanto en trama urbana, macrocentro, microcentro o en barrios, como en los espacios verdes como plazas y grandes parques de Rosario. Fue una de las más robustas de los últimos años. Pero muchos están muriendo.
Según detalló, si bien el municipio mantiene activo un plan de riego con camiones cisterna y sistemas automáticos en plazas remodeladas para brindarles agua a estos ejemplares, el mayor problema se da en los árboles plantados en veredas y barrios, en los frentes de domicilios particulares, donde el alcance operativo es más limitado.
“Ahí es donde necesitamos la ayuda directa de los vecinos. Un árbol recién plantado depende totalmente del riego durante sus primeros dos o tres años. Sin agua, no sobrevive”, remarcó el presidente de la asociación ambientalista que, si bien se dedica a la conversación del parque Independencia, aboga por la militancia de estos temas en toda la ciudad.
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Un balde por árbol
En ese sentido, desde la asociación convocan a los rosarinos a regar los árboles jóvenes de su cuadra con un gesto simple pero decisivo: un balde abundante de agua por árbol, día por medio, durante la ola de calor. Una vez superado este período crítico, con un riego abundante semanal sería suficiente para sostener su desarrollo.
"Es importante que el vecino, a lo mejor cuando sale a tomarse un mate a la vereda, o en un pequeño momento de ocio, ya que todos en algún momento del día tenemos un ratito libre, simplemente cargue un baldecito de agua y lo eche al pie del árbol", indicó. Además, pidió a las vecinales que convoquen a los ciudadanos a colaborar con el mínimo gesto de ponerles agua a los árboles jóvenes, que son los que están muriendo por deshidratación.
Para sustentar este fenómeno, mencionó un detalle importante: las hojas secas que se ven en las calles, y que hacen que parezca otoño, están porque los árboles reducen el follaje para sobrevivir con menos agua. La vegetación urbana también sufre las consecuencias de las olas de calor y la seguidilla larga de días de fuerte insolación.
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Lograr
D’Alessandro insistió en cambiar la mirada sobre la forestación urbana. “Plantar un árbol es fácil y hasta romántico. El verdadero desafío es lograrlo. Un árbol logrado es el que sobrevive, crece y da sombra. Y eso requiere compromiso, sobre todo al principio”, remarcó.
En esa línea, detalló que eso implica garantizar su supervivencia por lo menos los dos primeros años, y a veces hasta tres, dependiendo de las especies, para que el árbol adquiera realmente la independencia que haga de que pueda procurarse la hidratación por sí mismo.
También recomendó generar una pequeña cazuela de tierra alrededor del tronco para que el agua se acumule y penetre lentamente, facilitando la absorción por parte de la planta.
“Todos disfrutamos de la sombra. De hecho, basta ver cómo se pelean los automovilistas por un lugar donde el sol no les queme el auto. Pero para tener árboles mañana, hoy necesitamos un poco de empatía y solidaridad”, señaló.
Compromiso
"La gente pregunta qué puede hacer para colaborar y contrarrestar las consecuencias del cambio climático y del calentamiento global. Y la verdad es que un simple ciudadano rosarino puede hacer muchísimo. No hay otra receta, no hay otra solución posible para minimizar los efectos de las olas de calor, bajar la temperatura y limpiar el aire de las grandes ciudades. Necesitamos más verde. Para eso hace falta compromiso", imploró.
Al respecto, D'Alessandro dijo que "doy fe de que la capacidad operativa de la Municipalidad en materia de riego está totalmente puesta en la calle. Como asociación trabajamos palmo a palmo con el municipio y sabemos que Parques y Paseos tiene todos sus recursos destinados al riego. Pero la magnitud del problema es enorme: muchos días sin lluvia, miles de árboles por atender, todas las plazas, los parques, los espacios públicos con verde y toda la trama urbana de los barrios de la ciudad. Es mucho", admitió.
Desde Amigos del Parque Independencia recordaron que el aporte individual es mínimo en esfuerzo, pero enorme en impacto. “Un balde de agua puede marcar la diferencia entre que un árbol viva o se seque. Es una colaboración clave para que prospere esa gran plantación que se viene haciendo en la ciudad, sobre todo en el último año, que fue histórica. Rosario necesita más verde, y eso se construye entre todos”, concluyó.