La ciudad

La muerte de un músico en el Café de la Flor aún sin juicio

Todavía no hoy fecha y se aguarda determinar responsabilidades. El jueves pedirán justicia con un recital.

Sábado 13 de Octubre de 2018

A tres años de la muerte de Adrián Rodríguez, el bajista fallecido por una descarga eléctrica en medio de un recital en el Café de la Flor, y aún sin una fecha definida para el juicio que determinará las responsabilidades de su muerte, sus amigos de la banda Raras Bestias volverán a subirse al escenario para pedir justicia. Junto a otros grupos, convocan a los rosarinos al recital que se hará el jueves, a las 18, en la plaza San Martín. Joel, uno de los integrantes del grupo, insistió en el pedido de que se llegue a un resultado "con prisión efectiva" para los responsables y "una condena ejemplificadora".

   En la esfera penal, el abogado de la familia del fallecido, Marcelo Cozodoy, explicó que la falta de una fecha de juicio, responde "a un constante e innecesario pedido de un probation por parte de la defensa de quien aparece como dueño del bar", que ahora está en manos de la Corte Suprema de la Nación. Respecto del juicio civil, explicó que en las últimas horas se realizó una presentación por parte de la familia "para evitar la prescripción de la causa".

   Adrián tenía 34 años cuando la madrugada del 12 octubre se subió al escenario del bar de Mendoza al 800 junto a sus compañeros de Raras Bestias, con quienes tocaba el bajo desde hacía dos años. Una vez que el grupo había interpretado varios temas, el guitarrista tomó el micrófono para decir unas palabras y sufrió una descarga eléctrica. En ese momento, Rodríguez lo socorrió empujándolo hacia un costado, pero recibió una descarga que lo mató.

   Informes de las áreas técnicas de la Secretaría de Control y Convivencia del municipio constataron que el cortacorriente (disyuntor) del local, un elemento vital que protege a las personas de una posible descarga, estaba desconectado. Con eso y otros elementos resultaron imputados quien aparece como dueño del bar, Ariel Scharf, y el electricista encargado de la instalación, Fernando Campodónico; además del inspector municipal responsable de controlar el lugar, Pablo Andrés Akerman, a quien se le reprocha el incumplimiento de los deberes de funcionario público.

   Si bien la definición de llevar a juicio a los tres imputados en el marco de la causa penal se tomó en julio de 2016, el padre de Adrián y sus cinco hermanos (su mamá falleció a los cinco meses del hecho), además de amigos de la banda, todavía esperan la fecha del juicio y siguen exigiendo "una condena ejemplar con prisión efectiva" para los responsables, como insistió ayer Joel.

Reclamo

El reclamo de familiares y amigos volverá a escucharse el jueves próximo, cuando Raras Bestias y otros grupos de la ciudad, como Muñoz, Ancianos, Mamita Peyote y Canción Urgente, lleven a cabo el recital en la plaza San Martín.

   "El pedido es que se apure el proceso de la causa, porque si bien entendemos los tiempos de la Justicia e intentamos tomarlos de la mejor manera posible, llevamos tres años (se cumplieron ayer) esperando y en estas fechas todo se revuelve", afirmó Joel a La Capital intentando mantener la serenidad.

   El músico no sólo recordó a su amigo como "una persona muy especial, con chispa y que siempre tiraba para adelante en las cuestiones de la banda", sino que además hizo hincapié en "la necesidad de una sentencia ejemplificadora para que en adelante se tengan en cuenta a los músicos, "como trabajadores y ante la falta de seguridad" a la hora de tocar.

Dilaciones

Si bien la Justicia resolvió hace más dos dos años llevar a juicio a los tres imputados, aún no hay fecha firme. El abogado explicó que "la demora es consecuencia del constante pedido de la defensa de quien aparece como dueño del bar de una probation (la aceptación de su responsabilidad penal a cambio de hacer tareas comunitarias) que fue rechazada en todas las instancias y que ahora está a fallo de la Corte Suprema de la Nación".

   Cozodoy consideró "innecesaria" la insistencia de la defensa de Scharf, y detalló que, en el caso del inspector municipal, hay "un expediente que está suspendido hasta tanto se resuelva el trámite presentado por Scharf".

   A ese proceso en el fuero penal se sumó una demanda iniciada en el civil "con la finalidad de impedir la prescripción de la causa", explicó el letrado, y detalló que "el plazo vencía a los tres años, ya que en el momento del suceso ya estaba vigente el nuevo Código Civil y Comercial".

   Allí, se presentó un reclamo por daños y perjuicios por parte del padre de Adrián, quien es el mayor reclamante, y sus cinco hermanos, como herederos de la madre del músico, fallecida meses después del suceso.

   El abogado dejó en claro que "está probado que el disyuntor del local estaba desconectado y, por lo tanto, es un suceso previsible que aconteciera. Fue Adrián como pudo haber sido cualquier cliente que encendiera la luz al entrar al baño. Ahora hay que establecer las responsabilidades en el juicio".

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