La jefa de policía provincial, Emilce Chimenti, avaló el accionar de los efectivos que redujeron a un hombre que había estacionado su vehículo en un lugar prohibido en Mitre al 900. La titular de la fuerza expresó que esa es la forma de actuar cuando se produce una “resistencia”, tal como calificó a la conducta del repartidor.
El martes, un hombre de 37 años llamado Roberto detuvo su camioneta Renault Kangoo en la cuadra de Mitre al 900, donde está prohibido estacionar.
Los agentes de tránsito le labraron el acta por la infracción. Según la versión de los funcionarios el hombre insultó a los uniformados, los amenazó y hasta intentó atropellar a uno de ellos. Ante esto, uno de los agentes llamó a la policía, que se apersonó en el lugar y redujo al infractor.
Chimenti aseguró que analizó los videos que se viralizaron rápidamente y describió los hechos como “una resistencia a la autoridad”. Además, aclaró que “nada habría pasado si la persona hubiera aceptado la multa”.
“En ningún momento vi una brutal agresión hacia esa persona, sino que se intentó reducirla mientras se resistía constantemente. No le estaban pegando piñas y patadas al hombre, sino que lo estaban intentando reducir”, expresó.
Leer más: Incidente en Mitre al 900: "Discutí sin agredir y sufrí un desmedido ataque de la policía"
"Hay que estar en el momento y ver cómo reducir a la persona; en este caso el hombre tenía una fuerza terrible y hasta intentó sacarle el arma a uno de los agentes”, puntualizó la funcionaria en conferencia de prensa.
“No justifico ninguna agresión, pero la persona sabía que no podía estacionar en ese lugar. Pareciera que está bien no respetar los reglamentos”, remarcó.
Además, “hay que analizar el accionar de quienes también impidieron el accionar policial”, dijo refiriéndose a los vecinos que se acercaron al lugar y pusieron contenedores de basura para que no se retirara el patrullero.
“En el momento (los policías) adoptaron las medidas que pudieron en el lugar, la persona estaba muy sacada. En otros casos, se invita al sujeto a acompañarnos a la seccional y nadie reacciona de esta manera; los acusados se suben al patrullero, pero y en este caso hubo una resistencia todo el tiempo”, subrayó.
Ante la pregunta sobre qué declararon los agentes, Chimenti manifestó: “Tengo entendido que esta persona estaba amenazando e insultando a los agentes de tránsito”. Y agregó que los policías también tienen lesiones.
La otra versión
Según la versión de Ricardo, un agente policial motorizado, que llegó al lugar junto a otra compañero, supuestamente convocados por los inspectores de la Dirección General de Tránsito (DGT), le apretó el cuello hasta casi asfixiarlo. El hombre admitió que se equivocó (al cometer la infracción), pero también se lo notó dolido, física y psicológicamente. Explicó que trabaja como repartidor de mercaderías en distintos locales del centro y que el incidente se desencadenó por haber estacionado su automóvil en Mitre al 900, un lugar donde está prohibido por ordenanza municipal.
Recordó que había dejado su auto “quince minutos” y que cuando regresó se encontró con los inspectores. “Tuve una discusión con personal de tránsito. Después de unos minutos, los agentes llamaron a la policía y los agentes, a mi juicio sin necesidad de exigirme nada porque no había pasado de una infracción, me piden el documento. Yo les pregunté por qué lo hicieron si no había cometido ningún delito, ni estaba armado y, ante esa situación, dos policías se abalanzaron y me tiraron contra una puerta. Me estrangularon, y en un momento perdí el conocimiento”.
Luego describió que, cuando se recuperó, se encontró tirado contra el piso boca abajo, “todo ensangrentado y esposado. Tenía los dos brazos sostenidos por detrás y otro policía me estaba ahorcando al punto de que no me pasaba el aire. Por eso, en un momento sentí que me desvanecí. No sé cuánto tiempo pasó, pero cuando reaccioné, me encontré boca abajo, esposado y ensangrentado”.
El hombre fue trasladado hasta la seccional 2ª donde estuvo hasta las 11 de la noche. Ahora tiene una causa judicial por amenazas y por resistencia a la autoridad.
Uno de efectivos dio positivo en el test de narcolemia
Uno de los dos policías que actuó el martes para reducir a un repartidor que había dejado su vehículo mal estacionado en Mitre al 900 y tuvo un entredicho con los inspectores de tránsito, fue pasado a disponibilidad porque dio positivo el examen de narcolemia posterior al operativo. El análisis constató que tenía cocaína en sangre.
Al detectarse la presencia de la sustancia, inmediatamente se decidió el pase a disponibilidad del uniformado, mientras se sustancia a la par un sumario administrativo. El otro efectivo que participó no presentaba rastros de haber consumido drogas.
El gravísimo dato sobre la narcolemia positiva le puso el broche a un caso que abre el debate sobre varias cuestiones, no solo por la conducta ciudadana del infractor, sino por las denuncias públicas contra las autoridades a raíz de una situación corriente que no debió pasar a mayores.