La ciudad

"La investigación de la Fiscalía nos llena de alegría"

Juan Carlos Sánchez carga con las peores secuelas de la explosión en el Laboratorio Apolo.

Miércoles 24 de Octubre de 2018

Juan Carlos Sánchez carga con las peores secuelas de la explosión en el Laboratorio Apolo. El ex chofer de la línea 123 resultó con el 50 por ciento del cuerpo quemado cuando estalló la caldera con agua hirviendo. El techo de su casa se desplomó sobre la habitación donde dormía y a pesar de todo eso, alcanzó a rescatar a su hijo de 2 años y medio. Estuvo 24 días en coma y dos meses internado. Ayer asistió a la audiencia acompañado por su esposa y apoyado en un bastón que usa a regañadientes pero del que no puede prescindir.

"Creo que la Fiscalía ha hecho una investigación muy interesante, lo cual nos llena de alegría", dijo Sánchez tras presenciar el trámite de imputación a cuatro gerentes del laboratorio, rodeado por vecinos de barrio Tablada, en zona sur de la ciudad, que denuncian que la empresa sigue utilizando como depósito un galpón muy cercano.

"La verdad es que siento que estoy partido al medio", dijo el hombre, padre de cuatro hijos, quien desde el siniestro sufre mareos, tiene dificultades para caminar, sufrió aplastamiento de vértebras y le sangra la nariz cada vez con más frecuencia.

Y profundizó en la descripción de su estado. "Para mí, lo que sufrí fue un atentado. Hasta ese momento, con mi familia había construido un pequeño paraíso hasta que de repente todo me explotó en la cabeza", confió.

Sobre las características de las motivaciones que impulsan su postura, se encargó de resaltar: "Ver crecer a mi hijo de cinco años es realmente lo que me más me anima a seguir adelante".

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