La crecida del río Paraná, que en Rosario se encuentra muy cerca de los 5 metros del nivel de alerta, tendría “un efecto reparador para el daño ambiental” causado a los humedales por la sequía y extrema bajante de los últimos años.

Sebastián Suárez Meccia / La Capital
La crecida del río Paraná, que en Rosario se encuentra muy cerca de los 5 metros del nivel de alerta, tendría “un efecto reparador para el daño ambiental” causado a los humedales por la sequía y extrema bajante de los últimos años.
Así lo indicó Jorge Bártoli, integrante de la organización ecologista El Paraná No se Toca, quien remarcó que la crecida del río a raíz de las lluvias por la corriente de El Niño “era esperable. Habíamos estimado que podríamos llegar a estos niveles de alerta y aún superarlo levemente”.
Y agregó: “Un repunte de esta naturaleza era algo esperado después de tantos meses de humedal vacío de agua. Esta situación va a recomponer el enorme daño ambiental causado en los últimos años por la sequía y extrema bajante del río”.
Sin embargo, Bártoli lamentó que este nivel de alerta por la crecida del río “afectaría las actividades humanas”.
“Cuando hablamos de crecida hay que pensar en la población que vive en sectores anegables y en situación de vulnerabilidad”, reconoció el ambientalista.
“La crecida es beneficiosa estrictamente para lo ambiental, porque favorece sobre todo a la reproducción de los peces, el ciclo reproductivo de especies como el sábalo, que es la especie forrajera de otras especies”, explicó Bártoli.
Dijo que la crecida del río Paraná “viene a facilitar además la recomposición de la masa vegetal y especies típicas de estos ecosistemas”.
El flamante intendente de Santa Fe, Juan Pablo Poletti, anunció en la mañana de este lunes que declarará la emergencia hídrica en la capital provincial, donde ya se encuentran anegados algunos sectores del este.



Por Martín Stoianovich
