Hace tres años, un día como hoy fallecía en Rosario Roberto el Negro Fontanarrosa, un genio del
humor gráfico y los cuentos, que con tinta fresca le dio vida a personajes como "Inodoro Pereyra,
el renegau" y "Boogie, el aceitoso", entre trece cuentos y tres novelas y otras publicaciones.
Integrante de la "mesa de los galanes", en el mítico bar El Cairo, murió hace tres años, a los 62
años a raíz de un paro cardiorespiratorio luego de batallar contra una larga enfermedad motriz.
"Canaya" de pura cepa y amante del fútbol, deporte al cual le dedicó varios cuentos, Roberto
nació en Rosario en 1944. Comenzó su carrera como dibujante humorístico actividad en la cual se
destacó por ingenio a la hora de ejecutar sus dibujos.
Empezó a trabajar en 1963 en una agencia de publicidad, en la que trabajó sin la menor
convicción, pero luego sería incluído en la revista "Boom" para ilustrar las tapas, pese a que eran
a color, cosa totalmente nueva para el dibujante que había crecido con el blanco y negro. Después
publicó trabajos en la revista rosarina "Tinta", "Satiricón", hasta recalar en la contratapa del
diario Clarín, en un signo al fortalecimiento del género de la historieta y el humor gráfico. Allí
aparecen en 1976, Inodoro se instala junto a la Eulogia y el perro Mendieta luego de pasar por
diferentes secciones se incorpora a "Viva", rediseñada revista dominical del matutino.
Para entonces el bar "El Cairo", en Rosario, se había transformado ya en el sitio de encuentro
de la "mesa de los galanes", después inmortalizada en uno de los libros del humorista: una veintena
de hombres se reúnen todas las tardes y lo fantástico es que no se habla de nada importante, es la
insoportable levedad de la conversación.
En 1979 Boogie toma por asalto las páginas del quincenario "Humor Registrado". No se producen
víctimas ni daños materiales. En su larga y violenta vida, la historieta se publica también en el
semanario "La Maga" y en publicaciones mexicanas y colombianas.
Publicó tres Novelas (Best Seller, las aventuras del mercenario sirio homónimo; El área 18; La
gansada), y trece cuentos (El mundo ha vivido equivocado; No sé si he sido claro; Nada del otro
mundo; El mayor de mis defectos; Uno nunca sabe; La mesa de los galanes; Los trenes matan a los
autos; Una lección de vida;
Puro fútbol; Te digo más...; Usted no me lo va a creer; El rey de la milonga;
19 de diciembre de 1971).
En 2003 se le diagnosticó esclerosis lateral amiotrófica y el 18 de enero de 2007 anunció que
dejaba de dibujar porque había perdido completamente el control de su mano derecha, pero aclaró que
continuaría escribiendo guiones. Así, le pidió a Crist que seguiera con sus chistes sueltos
mientras Oscar Salas hacía lo mismo con Inodoro Pereyra.
Tuvo una particular y ocurrente participación en el III Congreso de la Lengua, que se llevó a
cabo en esta ciudad. Allí ofreció una charla titulada "Sobre las malas palabras".
"De mí se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo. Y será cierto. No me interesa
demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nóbel de Literatura. Yo me doy por muy bien
pagado cuando alguien se me acerca y me dice: «Me cagué de risa con tu libro»", remató alguna
vez el Negro.