Cuando era adolescente, Frida Armas Pfirter se encargaba ordenar los apuntes que utilizaban sus padres para dar clases, ambos profesores de Derecho Internacional Público. Pasaba los escritos en una vieja máquina de escribir, una tarea que le permitía ganarse unos pesos, y mientras tecleaba con fuerza descubría un mundo que encontró fascinante. Muchos años después de todo eso, esta rosarina, abogada, doctora en Derecho Internacional, profesora de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de la Universidad Austral fue designada como jueza del Tribunal Internacional del Derecho del Mar, una institución judicial independiente encargada de resolver disputas que tienen a los océanos como escenario.
El Tribunal Internacional del Derecho del Mar tiene su sede en Hamburgo, Alemania. Es un órgano judicial establecido por la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y está integrado por 21 jueces que ejercen durante nueve años. En octubre se renovarán siete cargos, Armas Pfirter fue la única mujer y la única latinoamericana elegida. Cuando asuma, se convertirá en la tercera argentina en integrar esa corte, donde antes estuvieron Hugo Caminos, en 1996, y Elsa Kelly, en 2011.
Cancillería difundió el nombramiento subrayando el "amplio apoyo de la comunidad internacional" a la postulación de la abogada argentina, a quien presentó como una prestigiosa jurista, doctora en Derecho Internacional por la UBA, especializada en Derecho del Mar y miembro de la Academia de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires; conciliadora y árbitro del sistema de solución de controversias de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar) y miembro del Consejo Consultivo del Decenio de Naciones Unidas por los Océanos.
Ciento por ciento rosarina
En diálogo con La Capital, Armas Pfirter, suma otros detalles a esa biografía. "Soy cien por ciento rosarina. Tengo un gran orgullo de ser rosarina, voy frecuentemente, me encuentro con mis compañeras del secundario, con mis cinco hermanos, mis cuñadas y mis sobrinos, es mi ciudad", dice desde Nueva York, en uno de los ratos libres que le deja su participación en la 30° Reunión de Estados Parte de la Convemar.
Ex alumna del colegio Adoratrices y de la Universidad Católica (UCA) de Rosario, fanática de Rosario Central, se empezó a entusiasmar por el derecho internacional en su adolescencia. "En la época de la negociación de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar no había internet (el tratado se aprobó en abril de 1982). Entonces, para estar al tanto de cómo iban las negociaciones y la posición argentina, mis padres viajaban frecuentemente a Buenos Aires a conversar con los diplomáticos de Cancillería para buscar material e información. Cuando volvían, yo los ayudaba _para ganar algo de dinero, claro_ a pasar ese material a máquina para que lo usaran sus alumnos en la facultad. Y así me fui enterando de esos temas que me encantaron", recuerda.
Esa vocación inicial, dice, se reforzó cuando terminó la carrera de Derecho y empezó el doctorado. "Realmente me metí en temas de derecho del mar porque cuando quise hacer el doctorado, ya en Buenos Aires, y el doctor Julio Barberis, un gran internacionalista, me sugirió que analizara un problema de pesquerías compartidas que tenía Argentina", cuenta y se declara como una "enamorada" del derecho del mar.
Un nombre conocido
El nombre del Tribunal Internacional del Derecho del Mar sonó con insistencia en el país a fines de 2012. Fue cuando la Fragata ARA Libertad estuvo detenida en el puerto de Tema (en Ghana) por un reclamo de los denominados “fondos buitre”. La firma NML inició un reclamo ante la Justicia ghanesa ante la falta de pago de Argentina a los clientes del la firma que demandaban una deuda de 300 millones de dólares.
Para recuperar el buque, el país recurrió al tribunal internacional para pedir la liberación del buque. Los magistrados recibieron el caso y fallaron a favor de Argentina. Después de 77 días de litigio, la nave escuela dejó el puerto de Tema el 19 de diciembre, para llegar a Mar del Plata el 10 de enero.
El Tribunal entendió en otros 9 casos de pronta liberación de buques. También en varios casos de delimitación de jurisdicciones marítimas entre Estados: Bangladesh y Myanmar (2012 ), Mauricio y Maldivas (abril 2023) , Ghana y Costa de Marfil (2017).
Más recientemente, se expuso sobre la responsabilidad de los Estados en exploración y explotación de los fondos marinos, que son patrimonio común de la humanidad, y sobre cambio climático y derecho del mar. Dos asuntos de urgente actualidad.
Mapas y territorios
Aunque tenga un bajo perfil, uno de los trabajos desarrollados por Armas Pfirter forma parte de la vida de todos los escolares argentinos. La abogada coordinó el equipo de trabajo, formado por científicos de distintas disciplinas, que demostró la extensión completa de la plataforma continental argentina y demarcó los nuevos límites geográficos del país.
Si bien tradicionalmente se trazaban los límites marítimos de la Argentina tomando una distancia de 200 millas de sus costas, la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (Copla) demostró que la plataforma continental alcanza los 6.000.000 de kilómetros cuadrados y llega en algunos lugares más allá de las 350 millas.
La investigación, avalada por las Naciones Unidas, no sólo cambió el mapa geopolítico del país, sino que advirtió sobre la existencia de recursos naturales no explotados y dio argumentos a la posición argentina en el conflicto con Inglaterra y las Malvinas, porque a nivel internacional se demostró que las islas en disputa están situadas sobre la plataforma continental argentina.
El resultado del trabajo se reflejó en la confección de los nuevos mapas para todos los manuales escolares. En reconocimiento a su labor, el Senado le otorgó el “Premio Sarmiento”.
La tarea incluyó la formación de un equipo jurídico científico argentino que brinda cooperación sobre la determinación del límite exterior de la plataforma continental a Estados latinoamericanos y del Caribe como: Cuba, Ecuador, Antigua y Barbuda, Chile, Bahamas. Así como también a otros grupos: Sudáfrica, Dinamarca.
Con esta experiencia, Armas Pfirter va camino a su próximo desafío. "Haber sido elegida por 154 estados de la comunidad internacional (sobre 166 representantes) de todos los continentes y sistemas jurídicos, con intereses totalmente diversos, es un honor inmenso que nunca me había atrevido a soñar", afirma y destaca el agradecimiento que siente con todas las personas que la ayudaron "a ser la persona y profesional a quien hoy se le encomienda servir a la comunidad internacional y velar por la protección de los océanos".
Una historia que empezó, en Rosario, muy cerca de la ribera del Paraná.