La ciudad

Estuvo 10 años preso, hasta que el rugby le cambió la vida

Ezequiel Baraja llegará este miércoles a Rosario para contar su experiencia. Una historia de superación y segundas oportunidades.

Lunes 17 de Septiembre de 2018

"Me crucé con la pelota de rugby y me cambió la vida", afirma Ezequiel Baraja, un joven de 31 años que estuvo preso 10 años y gracias al deporte aprendió a salir adelante en la vida. Actualmente tiene trabajo y sigue yendo a la cárcel, pero como entrenador. Además, este año hizo cumbre en el Aconcagua. Estará en Rosario pasado mañana para compartir su testimonio junto con la Fundación Espartanos, que desde hace 9 años enseña rugby en centros penitenciarios.


Nació en San Martín, provincia de Buenos Aires. Siempre le gustó el fútbol y sobre todo competir. Por eso cuando en su casa no había para comprar un par de botines ni para pagar un club, empezó a sentir bronca y envidia ante eso que no podía conseguir. A los 13 robó por primera vez un par de canilleras para poder jugar como los demás. Se dio cuenta de que robando podía conseguir las cosas de forma rápida y por eso abandonó la escuela. "Me acerqué a los peores, aprendí a robar con los más grandes y terminé en una villa. Yo nunca había vivido ahí, y a los 16 años quedé detenido por primera vez", le cuenta a La Capital.

"Me fui alejando del fútbol, de mi familia, de todo y terminé en la cárcel por robo a mano armada. Me dieron cuatro años", recuerda.

Al poco tiempo de salir en libertad volvió a delinquir. "La segunda vez me dieron 6 años y 8 meses", asegura. "La mayoría que sale de la cárcel reincide con algo peor, y eso me pasó a mi", confiesa.

Después de 20 traslados terminó en el penal de máxima seguridad de San Miguel (Buenos Aires), que aloja a 400 reclusos. Durante todo este período pasó años muy tristes que prefiere no relatar.

Un día vio que había un grupo de internos en una cancha de tierra que jugaban a algo que el conocía por la tele, el rugby. "Me llamó la atención que se abrazaran, y no para matarse, que se rieran, porque eso no es común verlo en la cárcel. Me acerqué sin saber que la ovalada me iba a cambiar la vida", dice con una sonrisa.

"Yo estaba pasando un momento muy crítico. No podía dejar de pensar en quién me iba a esperar el día de mañana y descubrí al equipo de rugby de la cárcel, a los Espartanos", remata. Al rugby le siguió la escuela y terminó el secundario en el penal.

Hace tres años que está en libertad. Afuera lo esperaban sus dos hijos: Franco, de 13, y Juliana, de 10. Visitó a sus padres y a sus hermanos y les aseguró que había cambiado, pero ellos no le creyeron. Muchas veces se habían visto defraudados. Esta vez era en serio.

Trabajó de cartero, en una hamburguesería, fue cadete y en febrero de este año subió al Aconcagua y tuvo una de las alegrías más grandes de su vida. Y no por hacer cumbre, sino porque cuando bajó lo estaba esperando su hija que le dijo: "Papá, yo sabía que vos ibas a llegar", y lo hizo sentir la persona más feliz del mundo.

Al poco tiempo, la Fundación Espartanos lo contrató y hoy es el entrenador del pabellón 48 del penal de alta seguridad de San Miguel, donde él estuvo detenido. Además, da charlas donde lo llaman para contar su historia y cómo superó las mayores adversidades. "Trato de decirles que se puede, que hay que aprovechar las segundas oportunidades y a quienes pueden, que las sepan ofrecer".

Hoy Los Espartanos están extendidos por todo el país. Son miles los presos que practican rugby en 44 cárceles. En Rosario, desde hace dos años la fundación Tercer Tiempo está llevando adelante una experiencia similar (ver aparte)

¿Qué mensaje querés dejar en Rosario?, le preguntó La Capital.

"Que miremos al de al lado, que no nos encerremos. Que generemos oportunidades a las personas que están muy excluidas y que no tienen posibilidades, porque no todos tienen un plato de comida todos los días".

Conferencia

El fundador de Los Espartanos Eduardo ¨Coco¨ Oderigo y Ezequiel Baraja contarán cómo el rugby les cambió la vida. Asimismo, Germán Dileo brindará la experiencia de trabajo en Rosario. La actividad será el miércoles, a las 19, en el salón Metropolitano, Junín 501. Más información www.espartanosenrosario.com.ar.


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