"Pensé cosas buenas para el país", dice uno de los estudiantes del Colegio Boneo que acaba de dejar su huella en lo que sera el próximo bastón presidencial. Desde el pasado 13 de abril, el Bastón de Mando Presidencial que recibirá quien sea elegido por el pueblo argentino recorre las provincias para que todos aquellos que lo deseen puedan aplicar los primeros golpes al cincelado de plata. Este lunes fue el turno de cientos de chicos rosarinos que no sólo participaron de la actividad, sino que sintieron "parte de la historia".
La tradición del cincelado hecho por múltiples manos de todo el país arrancó en 1983, cuando unas 5 mil personas dejaron su impronta en el bastón que luego pasaría a manos de Raúl Alfonsín. Cuatro décadas después, millones de personas se suman a la iniciativa y también prestarán sus manos durante este año para darle "golpecitos" a la plata, que es un metal noble y maleable.
El encargado de traer el bastón a la ciudad fue Estanislao Julianes, embajador del prestigioso orfebre y platero Juan Carlos Pallarols. El hombre recorre el país en moto y visita escuelas públicas y privadas de todos los niveles para invitar a las infancias a cincelar ya sea la empuñadura del próximo bastón como el regatón. Desempeña esta tarea desde hace un año y asegura sentirse muy honrado. Lo que más disfruta, señala en diálogo con La Capital, es la conversación con los chicos.
Julianes ya recorrió más de 300 escuelas en 14 provincias y pudo llevar la iniciativa a más de 60 mil alumnos. "Las escuelas tienen un gustito especial. Cuando participé por primera vez me enamoré de al experiencia y quise hacer esto. A partir de ahí los docentes me empezaron a enseñar y a guiar sobre qué hablar", precisa. Antes de que grandes y chicos disfruten de la experiencia, el hombre les habla sobre los símbolos patrios, valores y también sobre temas actuales como redes sociales, acoso escolar y salud mental, entre otros temas. "Tenemos que escuchar a los chicos", subraya.
Pese al frío y la fiaca de lunes, los chicos escuchan con atención cada una de las palabras que les dedica. "Necesitamos que los chicos de Argentina cumplan sus sueños y sean felices", los arenga Julianes desde el frente del salón de actos. A la hora de las preguntas, uno de los alumnos se anima a preguntar si "los cinco presidentes que hubo en 2001" obtuvieron finalmente su bastón y entre risas Julianes responde que esos días fueron caóticos pero que todos se lo llevaron. Hasta hubo tiempo para cantar el clásico "Muchachos" a los gritos en el salón de actos del colegio de Gorriti al 600. La conversación es fluida y descontracturada, antes de pasar a cincelar el embajador de Pallarols disfruta de pasar el tiempo con los alumnos.
"Te llega al corazón y te emociona lo que dice. Tocó bastantes temas personales y que nos importan", dice a este diario Julieta, de 16 años mientras espera emocionada su turno para tomar el cincel. En ese sentido, agrega que "esto nos hace sentir argentinos, que formamos parte del país y nos hace sentir compañeros con el que tenemos al lado". A su lado, su compañero Joaquín resalta que la experiencia fue muy grata y le dio "un sentido de pertenencia muy lindo" tanto con el país como con la escuela. Todos quieren una foto con la réplica del bastón y saludar a Julianes.
Para Juan Pablo Martino, el director del Colegio Boneto es un orgullo para la comunidad educativa haber podido ser parte de esta experiencia y "este trabajo que muchas veces es tan silencioso y desconocido". "Nos sentimos privilegiados de haber recibido a Estanislao. Él mencionó en una de las charlas trabajar el arraigo. En un momento donde todos están buscando cómo irse, trabajar eso y el amor por la Patria, los valores, pensar en el otro", detalla.
Quien facilitó la llegada del bastón presidencial a Rosario fue Fabián Crespo, exalumno de la institución. El hombre es abuelo de Lourdes, una nena de cuatro años que tiene síndrome de Rett, una patología que se da en una de cada 10 mil bebas nacidas vivas, y que también concurre al colegio. "Con otras familias argentinas creamos la fundación Sin Rett. Por casualidades de la vida nos cruzamos con Juan Carlos Pallarols y Estanislao y contamos con su apoyo incondicional en todo. Se dio esta oportunidad de que pasaba por Rosario y organizamos la visita", explica.
Además del regatón del próximo bastón de mando que recibirá el 10 de diciembre quien sea elegido como presidente, Julianes trajo una réplica del primer bastón y las llamadas "Rosas por la paz", que el orfebre realiza con restos de vainas y material bélico de la guerra de Malvinas.
Historia del Bastón
Desde el retorno de la democracia, en 1983, el bastón es confeccionado por el orfebre Juan Carlos Pallarols. Cada uno de ellos es casi idéntico para cada mandatario. “Si los ves a la distancia son todos iguales, pero al estar hechos totalmente a mano cuando te acercás te das cuentas que son todos diferentes. Esa distinción se la dan los millones de golpes hechos por la gente que participa de su creación”, explica.
Los bastones se confeccionan con madera de urunday (originaria del Chaco y Misiones), el metal utilizado es la plata y su longitud es de aproximadamente 90 centímetros. Lleva flores de veinticuatro cardos, uno por cada provincia más la Capital Federal; y tres pimpollos, que representan a las Islas del Atlántico Sur. La empuñadura de plata está adornada por el Escudo Nacional y lleva casi tres millones de golpes de cincel, que gente de todo el país ha aportado para concretarla.
En 2015 se produjo un cambio en el protocololo que derivó en un escándalo mediático a raíz de una denuncia realizada por el propio Pallarols. Mauricio Macri quiso que su bastón fuera hecho por el orfebre mercedino Damián Tessore, quien introdujo nuevos materiales y piedras preciosas.
A cuatro años de esa frustrada experiencia, Pallarols tuvo su revancha y fue elegido nuevamente por el próximo presidente. Alberto Fernández le encomendó la creación del atributo de mando que lució durante su asunción en el Congreso.