Durante 20 años Mercedes Valenzuela vendió pañuelos y curitas en la peatonal. Con sus hijos a cuesta o sin ellos, con frío y con calor no dejó ni un día de viajar desde Tablada hasta el centro para mantener a su familia. Esta semana resultó adjudicataria en la licitación de chapas que lanzó la Municipalidad.
Antes de pegar este salto de presentarse como posible adjudicataria, Mercedes empezó a manejar un taxi, hace ya tres años y el 16 de julio fue víctima de un robo, le dispararon y la bala pasó a milímetros de su cabeza. Sin embargo, nada la detuvo.
La idea de manejar un taxi surgió en la calle, uno de esos días de ventas de pañuelos. Se puso a hablar con un transeúnte que le aconsejó que aprendiera a manejar y se sacara el carnet para conducir taxis, porque conseguiría trabajo, y así fue.
Mercedes puso manos a la obra y con su marido y con los pesitos que fue juntando en la calle pagó un curso de manejo. Rindió y aprobó la licencia de conducir para automóviles. Y cuando quiso sacar la de taxista le explicaron que debía pasar al menos un año de experiencia conduciendo un vehículo.
La mujer esperó pacientemente que pase ese año y volvió a rendir todo para obtener el carnet que le permitiría trabajar. Eso fue en 2019, cuando se largó a conducir un taxi por toda la ciudad.
Ese año dio el gran salto, pasó de la venta ambulante a tener un trabajo fijo de 12 horas por día con un día franco.
Para ella fue todo un orgullo y esta semana se enteró que fue elegida como adjudicataria de una chapa que le permitirá ser dueña de un taxi.
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“Cuando se abrió la convocatoria de la Municipalidad para obtener una chapa de taxi estaba cuidando a mi mamá, muy grave, en el hospital. Yo estaba destrozada porque los médicos no me daban muchas esperanzas, pero ella salió adelante y hoy está en su casa”, cuenta Mercedes todavía emocionada al recordar esos días de angustia en el hospital.
“Le dieron el alta a mi mamá y pensé que debería intentar hacer todos los papeles (para la adjudicación de las nuevas chapas). Soy muy creyente, y le pedí a Dios que si era para mí, me abriera las puertas para anotarme”, rememora.
Y así fue: La postulación cerraba el 8 de mayo, a las 16, y Mercedes logró terminar el papeleo y entregarlo a las 15.30 de ese día. “Y dije que sea lo que Dios quiera”, confiesa hoy feliz por ser una de las elegidas como titular de un taxi.
“Lloré muchísimo de alegría, porque para mí esto es un logro que me costó mucho sacrificio, y verme hoy adjudicataria de una chapa no lo puedo creer” expresa y se vuelve a emocionar mientras explica que todo fue por sus hijos. “Tengo tres varones y dos mujeres que son mi orgullo más grande. Los mayores ya terminaron la escuela y trabajan, y los dos más chicos todavía están escolarizados. Que ellos no tengan que salir a vender pañuelitos para mí es el orgullo más grande porque pueden hacer una vida normal, como cualquier otro chico”, expresa feliz.
“Tener un trabajo me cambió la vida, la forma de pensar, me siento tranquila porque tengo una entrada fija, con obra social y jubilación”, cuenta la mujer de 38 años.
Ahora ella deberá enfrentarse a un nuevo desafío, conseguir un auto nuevo o usado pero con poco kilometraje, y pagar los 700 mil pesos que cuesta el cánon de la licencia.
Por eso pide ayuda para llegar a esos números con varios ceros. Sus parientes y amigos están armando una rifa de un televisor para juntar la plata. “Tengo muchas ganas de seguir progresando porque tener una chapa significaría tener algo mío”, comenta la mujer que sabe de luchas, de ahorros y de sacar sueños adelante. Para quien quiera colaborar, Mercedes dejó su teléfono: 341-720-0996 y un CBU: 0110448030044888535347. Alias mercedes.valenzuela.