Rosario tuvo una semana con varias jornadas en las que estuvo envuelta por el humo y, en dos ocasiones, por una lluvia de cenizas. La ciudad viene padeciendo esta problemática desde febrero del 2020, cuando se inició una serie de incendios que se mantuvieron constantes hasta la actualidad. En el período comprendido entre julio de 2019 y la primera quincena de julio de 2022, sólo en las islas que se ubican frente a la franja que va desde Puerto General San Martín hasta Pueblo Esther se detectaron 10.013 focos de calor. Según especialistas consultados por La Capital, al encontrarse en las islas, donde no hay mayores factores anómalos que contribuyan a la alteración de las temperaturas más que los incendios, fueron potenciales focos de quemas.
En relación a estos puntos, que en las imágenes aparecen pintados de rojo, Di Leo sostuvo que se trata de agentes que generan temperaturas más elevadas de lo normal y que son detectados por los satélites, como pueden ser chimeneas de fábricas. Y explicó que “en el ámbito del humedal, a esos focos de calor no les queda otra que ser focos de incendios. En campo abierto, no quedan dudas”.
Estos satélites comenzaron a registrar focos de calor en las islas en diciembre de 2019. Y en los últimos tres años, desde el período que va del 1º de julio de 2019 al 14 de julio de 2022, se contaron más de 10 mil puntos de fuego en el sector de los humedales ubicados entre Puerto General San Martín y Pueblo Esther.
La zona se delimitó por los perjuicios derivados de los incendios sobre la ciudad; principalmente el humo, aunque los efectos del viento trajeron una lluvia de cenizas más de una vez. De todos modos, hay que tener presente que muchísimos otros puntos del humedal también sufren quemas, abonando a la degradación del mismo.
La historia se repite año tras año y cada vez que se ve una columna de humo, un resplandor nocturno en las islas o que se da una lluvia de cenizas, viene la misma pregunta: ¿por qué sigue pasando?
Con la mira en la justicia
El accionar de la Justicia estuvo en el centro de la escena durante toda la semana. Primero fue el municipio quien remarcó la “irresponsabilidad y desidia”, a través del secretario de Gobierno, Gustavo Zignago, que anunció una ampliación de la denuncia que Rosario formuló en 2020.
Luego se sumó la ministra de Ambiente provincial, Érika Gonnet, quien además de anunciar la presentación de otra denuncia aseguró: “Tiene que aparecer la Justicia”. También hubo voces del Ejecutivo nacional, desde donde volvieron a llevar el tema a Tribunales. El secretario de Control y Monitoreo Ambiental, Sergio Federovisky, consideró que el fuego se prende de manera “deliberada”.
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En diálogo con La Capital, el referente de la ONG El Paraná No Se Toca, Jorge Bártoli, dijo: “Vemos un deja vu de lo que viene pasando hace dos años de manera continuada. Las imágenes son todas iguales".
Aún así, rescató que en estos tres años hubo un avance en mecanismos y herramientas de combate contra el fuego y valoró el trabajo de los brigadistas. “Hay que hacer un reconocimiento al riesgo y sacrificio que hace esta gente”, dijo.
Bártoli mencionó que existen dos cortafuegos para que estos hechos dejen de ocurrir: uno no acontece, porque son “las lluvias y una creciente importante del río”; el otro es el accionar judicial “que tampoco tenemos y ni siquiera conocemos cómo están las causas”.
Cuando concluya la feria judicial, la ONG se presentará como querellante. Según adelantó, van a aportar "todos los datos que tenemos porque queremos saber qué pasa con esas causas. Lo único que conocemos es que una de las investigaciones ya cambió de fiscal tres veces”.
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Foto: Sebastián Suárez Meccia / La Capital
El referente planteó la posibilidad de ver más allá de lo que pasa hoy y de lo que viene pasando desde 2020, ya que la resistencia de la biodiversidad no es la misma que en décadas anteriores y esto debería llevar a pensar otros modelos. “Se deben pensar y debatir criterios de recomposición para aplicarse en estos territorios, para favorecer la resiliencia de la biodiversidad, que está siendo víctima de una tragedia, tanto la flora como la fauna. Después de dos años y pico de bajantes y de incendios hay especies muy comunes que hoy, en las cercanías de la costa santafesina, son difíciles de ver”.
“De acá a futuro tenemos que pensar que no debería haber un solo justificativo para quemar ni un metro de isla. Hay que dar vuelta esta cuestión de haber naturalizado el fuego en las islas. Es una práctica que ya no es sostenible porque tiene las consecuencias que estamos padeciendo”, concluyó.
El rol del Estado
En tela de juicio estuvo, más de una vez, el rol del Estado ante la reiteración de incendios en el delta. Al respecto, Ivo Peruggino, de la Multisectorial Humedales, consideró que “ya no es inoperancia sino que es complicidad. Al mismo tiempo, se prenden los mismos focos en los mismos lugares que en épocas anteriores”.
Según recordó, el principio de todo, en materia ambiental, es preventivo. "Es lo más importante. Y el Ejecutivo no previene ni controla. El poder Legislativo da vueltas, está en otras cosas. Este año no se trató ningún proyecto ambiental en el Congreso y la ley de humedales consensuada (entre organizaciones y sectores políticos) no tiene los giros a comisiones, un trámite que lleva pocos días. Y el poder Judicial, de 2020 hasta acá, no encontró ni a un solo culpable”.
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Peruggino también resaltó la falta de colaboración por parte de los sectores productivos: “Están orientados a producir mucho dinero para pocos, a costa de la salud y la vida del resto de la población. Al haber tantos sectores económicos de poder orquestados para ir en el mismo sentido, la historia se repite”.
El referente de la multisectorial consideró necesario que la sociedad se una al reclamo, porque si bien el humo o las cenizas pueden no llegar a toda la ciudad, la salud se afecta por igual con los constantes incendios.
“Este plan productivo no tiene en cuenta a la naturaleza como un bien preciado y necesario, sino como un mero instrumento. El fuego es la problemática que más llega, pero el Delta es tierra de nadie y hay cientos de irregularidades”, aseveró.
Cambiar los modos de producción y consumo
La presidenta de la comisión de Ecología del Concejo, Luz Ferradas, apuntó a la necesidad de revisar las maneras de producción y pensar en métodos alternativos: “Hay que animarse a pensar otros tipos de producciones. Tenemos pocos años para generar cambios en relación a cómo producimos y cómo consumimos”, dijo.
“Las quemas están vinculadas a un modelo de producción que, en el país, no está en cuestionamiento y no parece haber alguna alternativa a las prácticas ganaderas que hace mucho tiempo vienen mostrando que generan un impacto negativo en el ambiente”, señaló.
En relación a la sanción de una ley de humedales, la edila consideró que no va a traer una solución en el corto plazo pero sí será una medida para “empezar a ordenar”.
Desde la comisión de Ecología varias veces se manifestó el interés de que la Legislatura nacional sancione una ley de humedales, como una herramienta idónea para prevenir los incendios. Además, se llamó la atención sobre las zonas del humedal que pertenecen a Rosario, como la isla Sabino Corsi. A finales el año pasado, este islote más conocido como el Banquito, sufrió un incendio que arrasó con buena parte de su territorio "y aún no sabemos qué pasó, ni cómo se inició el fuego”, sostuvo Ferradas.
“Tenemos, desde hace muchos años, el litigio por 800 de las 1.700 hectáreas del legado Deliot, que son de la ciudad y que están apropiadas de manera ilegal. Sabemos que en esa zona se producen muchas de estas quemas porque hay una práctica ganadera que atenta contra los humedales”, finalizó.