La ciudad

"En Rosario la universidad es pública y universal"

El joven Evandro Días llegó a los 19 años a la ciudad para convertirse en médico. Dio detalles de las diferencias con las facultades de Brasil

Domingo 08 de Abril de 2018

"Llegué solo, con 19 años y de madrugada. No tenía dónde vivir y tuve que ir a un hostel. Hay momentos en que tenés que luchar contra una ola para seguir adelante", contó Evandro Días, un joven de 21 años que cursa el tercer año de medicina en la UNR y proviene de San Sebastián del Paraíso, en el estado de Minas Gerais.

   El joven contó que los cupos de ingresantes en las facultades de medicina en Brasil son un problema para todos: "No atienden la demanda de los estudiantes ni de la sociedad, porque hay falta de médicos. Están todos concentrados en los grandes centros, como Río de Janeiro, San Pablo y el sur del país".

   Además, intentar rendir el ingreso para él, que viajaba desde la pequeña ciudad del interior brasileño hacia las grandes urbes, significaba un gasto. "Para rendir el ingreso hay que pagar una tasa que cuesta entre 200 y 250 reales. Aparte de eso, tenés el viaje, el hotel, la comida y demás. Somos exiliados estudiantiles, porque nuestro propio país no nos garantiza el derecho a la educación".

   "Acá la universidad es pública y universal, abarca a todos. Cualquier chico que quiera ser médico se puede anotar. En Brasil tenemos universidad pública, pero es restrictiva. Si allá sos pobre, estás condicionado a ser pobre toda la vida", afirmó.

   Evandro discrepó sobre lo que piensan que usan "un bien del Estado argentino". "Soy monotributista, pago un impuesto en Afip. Si la cuestión es pagar impuestos, los pagamos. Cambiamos de país, pero los hábitos de pagar lo que corresponde siguen estando".

   La cuestión de los alquileres para extranjeros no es exenta para el joven, que no comprende por qué les hacen contratos por períodos cortos y no lo hacen por dos años: "Me faltarían dos años de cursada más un año de práctica, entonces no me voy a volver a mi país. Sería bueno que nos alquilen por dos años, porque cada vez que hay que moverse es armar las valijas e ir a lo primero que encontrás".

   Además, admitió que no piensa en volver a su país y que las experiencias de sus compatriotas aquí no son todas color de rosas: "A algunos les agarró depresión y se volvieron. Hay otros que dejaron toda una vida, tengo amigos que concursaron en la marina y la armada brasileña, cobraban un sueldo buenísimo y dejaron todo para venir a estudiar medicina acá".

"Allá, un chico de bajos recursos sólo puede apuntar a estudiar un técnico y haciendo dos trabajos para pagárselo. Acá es más inclusivo", expresó.


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