La ciudad

En dos meses, la "tobillera dual" reemplazará el botón antipánico

Es un dispositivo "totalmente superador" del que hoy portan en Rosario 209 mujeres amenazadas por ataques machistas.

Domingo 15 de Abril de 2018

A los dos dispositivos electrónicos a que hoy pueden recurrir las mujeres ante una situación de violencia de género —el botón antipánico y una aplicación de celular que permite conectar al 911— en no más de dos meses se sumará otro "totalmente superador" por su eficacia preventiva: la tobillera dual. Según explica el asistente técnico del Ministerio de Seguridad provincial Armando Pumi Faraoni, "la herramienta permite geoposicionar al potencial agresor aun antes de que viole una restricción de acercamiento a la víctima y advertirle que no avance", so pena de que si no lo hace se le enviará de inmediato un móvil policial. De hecho, releva a la mujer del control del dispositivo, como ocurre hoy, y centra el monitoreo en el posible atacante. La idea es que, progresivamente, la tobillera dual reemplace al botón antipánico.

Aun así, la subsecretaria de Políticas de Género, Gabriela Sosa, señala que no hay tecnología que reemplace el "alerta comunitario": esa "construcción colectiva" y territorial, donde el propio barrio —los vecinos, la escuela, el club, el centro de salud— funciona como "acompañamiento imprescindible de cualquier dispositivo" ante el menor signo de alarma.

Hoy en Rosario 209 mujeres disponen del llamado botón antipánico, un instrumento móvil que funciona a batería y que, como un celular, envía mensajes a un centro de monitoreo, el que ante una amenaza emite un alerta prioritario al 911 para que llegue al lugar un móvil policial.

El tiempo promedio de respuesta, según datos oficiales, es de 5 a 7 minutos, aun cuando muchas víctimas relatan angustiosas esperas.

En toda la provincia (además de Rosario, Santa Fe, Villa Gobernador Gálvez, Funes, San Lorenzo, Venado Tuerto y Villa Constitución), la Dirección de Tecnologías para la Seguridad y Atención de Emergencias contabiliza 246 dispositivos otorgados y activos, siempre a partir de que la Justicia haya dictado una prohibición de acercamiento.

Con todo, hay consenso entre las organizaciones que trabajan con la problemática de la violencia machista sobre que el botón dista de ser la panacea o una vacuna que previene la agresión.

Básicamente, por su propia tecnología: lo acciona la víctima cuando ya hay contacto visual o una amenaza de aproximación inminente del agresor.

Aun así, Sosa recuerda que, al menos desde hace dos años, no hubo ningún femicidio de una mujer que portara botón antipánico en la provincia.

Con todo, tanto la funcionaria como Pumi Faraoni coinciden en que la eficacia del dispositivo tiene como límites las condiciones de uso que sus portadoras le dan: que lo lleven consigo, que lo carguen diariamente como a un celular, que no lo pierdan. También es una limitación el hecho de que sólo funciona donde hay señal de telefonía. Las organizaciones tienen sus propias quejas (ver aparte).

Para dar un ejemplo, "en el asentamiento Remanso Valerio, de Granadero Baigorria, el botón no funciona por falta de señal", afirma Sosa, situación que se afronta con otros recursos. Y para recordar: de las 363 localidades que tiene la provincia, en sólo 14 se está en condiciones de entregar esos dispositivos.

Por eso, en función de su "experiencia como militante y de gestión", para Sosa ninguna tecnología puede superar los "dispositivos comunitarios" y las "redes sociales", donde las instituciones de cercanía del barrio y hasta los vecinos estén atentos para "prevenir la violencia".


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Llamados   

"Si escuchan un grito, que sepan que deben llamar al 911 o a la comisaría del pueblo; y si precisan asesoramiento porque creen que puede estar pasando algo, llamar al 144 o visitar el área de género de la comuna".

Pero la novedad en materia de dispositivos es que la Dirección Provincial de Tecnologías para la Seguridad y Atención de Emergencias ya trabaja en la puesta a punto de las tobilleras duales, que progresivamente irán reemplazando con enormes ventajas al botón antipánico.

"La gran diferencia es que este dispositivo geoposiciona al agresor y la víctima, ambos con un rastreador, y nosotros permanentemente sabemos dónde están uno y otro porque el dispositivo va emitiendo alertas", explica Pumi Faraoni.

El portador de la tobillera —como la que llevan en prisión domiciliaria— es quien tiene la restricción judicial, "y en caso de aproximarse al límite de cercanía, por ejemplo a unos 200 metros de los 500 que tiene prohibidos, ya nos comunicamos con el agresor y le advertimos que no siga avanzando. Si no responde se envía el móvil policial", detalla el asistente técnico del ministerio.

El desarrollo de esos dispositivos, de tecnología israelí, es producto de un acuerdo firmado entre la provincia y el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, que envió cinco pares de de esos dispositivos, actualmente en prueba.

"Creemos que en 30 o 40 días, a más tardar dos meses, estaremos en condiciones de entregarlas"

"Estamos ganando experiencia y aún nos falta consensuar algunas cosas con la Justicia, pero creemos que en 30 o 40 días, a más tardar dos meses, estaremos en condiciones de entregarlas quizás a los casos más complejos", estima el funcionario.

Para la titular del área, Cecilia Cinquegrani, no caben dudas de que se trata de una alternativa "absolutamente superadora del botón antipánico". No sólo por su eficacia preventiva, sino porque libera a la víctima de estar pendiente de la situación.

Mientras tanto, y con todos sus defectos, el botón sigue siendo la herramienta disponible. El centro de monitoreo registró que en enero esos dispositivos se accionaron 17 veces, sólo 4 en febrero y 9 en marzo.

Obviamente, los SOS llegan por otras vías. Cinquegrani relata, por ejemplo, que el fin de semana pasado una mujer portadora del botón llamó directamente al 911. ¿Por qué no lo activó?, le preguntaron. La respuesta fue "porque lo perdí".

"Y ese es un problema: que no se cargue, que no se verifique si funciona, que se pierda, que la víctima se relaje y pierda el control del dispositivo", afirma.

Y allí suena fuerte el reclamo de las organizaciones de mujeres, que aun cuando admiten la utilidad del dispositivo ante la violencia machista también señalan que la víctima "sigue siendo la responsable de estar atenta y monitorear a su agresor", recuerda la abogada que integra el equipo de género de la concejala Norma López, Carina Luengo.

Una obligación de la que quedará liberada, al menos en gran medida, cuando se implemente el uso de la tobillera dual.

>>> Funcionamiento con fallas y falta de señal
Más que detractores, el botón de pánico cosecha voces críticas. Todos coinciden en que ante situaciones de emergencia el dispositivo puede representar la diferencia entre la vida o la muerte, pero expresan quejas respecto de su funcionamiento o de las condiciones de entrega.
Para Nora Giacometto, de la organización Ampliando Derechos y actual delegada del Instituto Nacional de Mujeres, "los botones son importantes para la seguridad de las víctimas, pero la Municipalidad debería entender que su entrega es urgente" cuando se los requiere.
Atrasos   
El plazo máximo, estimó, debería ser de una semana, en vez de "demorar 15 días o más". Como posible solución a esos atrasos, opinó que "debería comprarlos el municipio", como ocurre en la ciudad de Santa Fe, y "no esperar a que sea la provincia la que los facilite".
Para la abogada que integra el equipo de género de la concejala Norma López, Carina Luengo, contra la eficacia de los botones antipánico conspiran cuatro factores: "La falta de señal y conectividad, sobre todo en los barrios más vulnerables; problemas con la batería de los aparatos; el hecho de que no se repongan de inmediato cuando no funcionan, y sobre todo las demoras en la entrega". Esos atrasos, argumentó, "se dan justamente en el período más crítico: después de que la mujer hace la denuncia, la Justicia notifica al agresor que va a tener una restricción de acercamiento y esa medida suele despertar la peor reacción, por lo que es el momento en que la víctima necesita máxima protección. Por eso las demoras sólo la desamparan más", afirmó.

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