La Ciudad

El uso excesivo de pantallas podría generar más miopías en los chicos

Los oftalmólogos mencionan que es una de las tantas consecuencias de la utilización de dispositivos, que se profundizó en pandemia.

Domingo 22 de Noviembre de 2020

Hace tiempo que la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y otras entidades científicas de distintas partes del mudo vienen advirtiendo sobre las consecuencias en la vista del uso excesivo de pantallas. Un relevamiento hecho entre 1.105 chicos españoles reveló un aumento de 1,75 dioptrías de miopía en niños menores de ocho años, lo que significa ocho décimas más que en las personas de entre 17 y 27 años. Estos datos, acompañados de serias advertencias por parte de los médicos, se hicieron públicos antes de la pandemia de Covid. Teniendo en cuenta que durante esos últimos 9 meses los niños y adolescentes han multiplicado las horas de permanencia frente a las computadoras, celulares y otros dispositivos, y que esta tendencia no va a disminuir hasta que retomen sus tareas habituales, el panorama a mediano y largo plazo se vuelve más preocupante.

Así lo confirmó la oftalmóloga infantil Emilce Talarn, quien señaló a La Capital que, tanto ella como sus colegas están observando con inquietud el impacto que esto puede tener a futuro, en la salud visual de los chicos: “Cuando se trata de niños en pleno desarrollo la afectación del ojo es mayor y se van a adelantar las miopías unos cuántos años. Algo que en realidad ya estamos notando”.

Además de generar miopías anticipadas, la cantidad de horas que pasan mirando pantallas (por necesidades escolares en esta pandemia, por la cultura del videojuego y porque hasta los vínculos con los compañeros y amigos se sostienen en las redes) pueden aparecer con el tiempo otras consecuencias, que están en investigación. “Se pueden ver afectadas las zonas más sensibles del ojo: la mácula, la retina, los medios transparentes como el cristalino, por la luz azul que emiten las pantallas”.

“Hay muchos estudios a nivel mundial que demuestran que pasar tantas horas frente a las pantallas y a una distancia menor a 30 centímetros genera cierta predisposición a provocar cambios en el ojo, trayendo diversas dificultades”, como las mencionadas.

En lo inmediato, los distintos malestares que esto provoca son causa de consulta cada vez más frecuente: ojo seco, ojos enrojecidos, picazón, lesiones alrededor del ojo (tipo orzuelo).

Algunos autores, explicó la médica, describen estas consecuencias como “Síndrome de la visión por videojuegos” o “Síndrome visual informático”.

Controles atrasados    

Otro de los aspectos que la oftalmóloga infantil mencionó es la demora en los chequeos de la vista, que son imprescindibles para prevenir o retrasar cuestiones patológicas. “Este año, en particular, la mayoría se saltó el control de ingreso a la escuela. Algunos llegaron a hacérselo en febrero y primeros días de marzo, pero luego, cuando se dispuso el aislamiento las consultas se suspendieron y fue difícil retomarlas. En un primer momento porque ni siquiera se atendía, salvo las urgencias, y luego porque los padres tenían miedo de llevar a sus hijos a los sanatorios u hospitales que atendían a personas con covid”, detalló la profesional.

Los controles a los recién nacidos y bebés se cumplieron, no así los de los chicos más grandes. En los últimos meses (salvo cuando se produjo lo que pudo haber sido el pico de contagios en Rosario) volvieron a llevar a los chicos a sus chequeos. “Ya estamos trabajando a full, aunque con turnos más espaciados por cuestiones de protocolo”, explicó Talarn, que atiende en el Sanatorio de Niños y otras clínicas del Grupo Oroño.

“Nos están trayendo a chicos de todas las edades, incluso algunos muy pequeños, de dos o tres años con secuelas en la vista por pasar tanto tiempo pegados a las pantallas”, reveló la oftalmóloga.

“Muchos señalan que intentan controlar esa situación pero que se les hace muy difícil, sobre todo en los preadolescentes y adolescentes que no tienen en esta pandemia opciones de salidas y encuentros con sus amigos, y los deportes recién se están habilitando”, sumó.

Los problemas agudos como son el parpadeo frecuente, que se froten los ojos, dolores de cabeza (en los chicos que pueden manifestarlo) son síntomas de cansancio visual. “Para evitarlos es imprescindible que hagan pausas, que pasen al menos dos o tres horas al día al aire libre porque el ojo descansa cuando mira más allá de los seis metros y porque la dopamina que se produce por estar en contacto con el sol, a horarios adecuados, ayuda a relajar el músculo interno del ojo. Obviamente, en niños que viven en departamento las actividades fuera del hogar se complican en pandemia, pero hay que tratar de que se despeguen lo más posible y que hagan descansos: es fundamental”, enfatizó la oftalmóloga antes de marcar: “El impacto en la salud visual es a corto plazo, y también a largo plazo. Ya estamos viendo miopías en chicos pequeños, de 7 u 8 años, con mayor frecuencia. Consideramos que dentro de algunos años la miopía será mucho más común a edades tempranas. Sobre todo para el chico que ya tiene una tendencia o predisposición”.

Lo que sucede, dijo la especialista, es que “cuando el ojo enfoca de cerca hacemos fuerza con un músculo interno y esto provoca que se elonguen las fibras que forman el ojo. Al elongar esas fibras se produce la miopía”. Agregó que “esto ocurre con más frecuencia en los niños pequeños porque sus fibras son más elongables que en los adultos”.

Relax imprescindible

“El ojo humano solo tolera de 3 a 4 horas al día enfocando”, remarcó Talarn, quien finalmente, dijo: “Sé que es difícil poner límites, pero la salud está en juego. Hay que lograr que los chicos hagan distintas cosas durante el día, y como señalan muchos terapeutas, hay que dejar que se aburran. Para eso, los primeros en dar el ejemplo debemos ser los adultos. Tengo pacientitos que me dicen: mi mamá y mi papá se quejan pero se la pasan el día entero con el celu en la mano”.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS