Luego de un repunte oscilante durante el segundo trimestre del año, el río Paraná vuelve a mostrar un descenso pronunciado en su nivel a la altura de Rosario. La actual tendencia a la baja comenzó a finales de junio, cuando el río ostentaba entre 2,20 y 2 metros. Desde esa fecha hasta hoy, llegó a bajar alrededor de 1,20 metro, para ubicarse en 85 centímetros este jueves. El pronóstico del Instituto Nacional del Agua (INA) anticipa una altura cercana al metro para la semana que viene, pero este valor disminuye a 95 centímetros para la primera semana de agosto. Para peor, desde el organismo señalaron que hacia fines del mes que viene la altura puede ubicarse entre los 60 y 70 centímetros, agudizando otra vez la situación hídrica, que muestra niveles bajos en todas las localidades río abajo, hasta llegar al Río de la Plata. Esto, en contexto de focos de incendios constantes en el humedal, significa que las zonas bajas, como los esteros, queden expuestos a la eventual propagación del fuego.
En diálogo con La Capital, el subgerente de Sistemas de Alerta Hidrológico del INA, Juan Borus, detalló que el pronóstico es que va a seguir disminuyendo el nivel del río ya que en la mitad norte de la Cuenca del Plata, en la zona de las Cataratas del Iguazú, hay pocas lluvias y se espera que esto siga así en el corto plazo.
“En el último análisis de tendencias climáticas, que se hizo a fines de junio, quedó claro que la perspectiva para el invierno y la primavera, con un corte en el 30 de septiembre, es que va a haber lluvias normales o inferiores a lo normal. Y para que el río recupere su caudal, tiene que haber lluvias superiores a lo normal”, explicó Borus.
Resaltó, por su parte, que la sequía es general en todos los afluentes producto de un cuadro que domina “al continente sudamericano y a la Cuenca del Plata, que empezó en junio de 2019 y no se fue, aunque tiene oscilaciones”.
En este contexto, rescató la situación de la cuenca del río Uruguay, que por sus características es “especial” dentro de los afluentes de la Cuenca del Plata: “Es de respuesta rápida. En las últimas dos semanas hubo lluvias medianamente importantes y se puede decir que se normalizó”. Sin embargo, resaltó que “el resto de la Cuenca del Plata, unos 2.700.000 km2, está en condiciones predominantemente secas”.
“La zona de los afluentes del Paraná están en condiciones de sequía. Todos. Cualquier río está en condiciones de mínimos y eso hace que toda la cuenca te marque la tendencia, que se va a seguir viendo”, remarcó quien se desempeña en el campo de la hidrología operativa desde hace más de 30 años.
Con relación al pronóstico del INA, contó que el nivel del río por debajo del metro que se ve por estos días en Rosario “se va a estabilizar con un leve repunte, pero después del 30 de julio va a retomar la tendencia descendente. Estamos analizando que para Rosario se espera un mínimo de entre 60 y 70 centímetros hacia finales de agosto”.
Descenso abrupto
En la progresión temporaria del nivel del río Paraná que proporciona Prefectura, se da cuenta de una baja significativa que comienza a finales de junio y continúa hasta estos días.
Al respecto, Borus indicó: “Hubo 1,20 metro de descenso oscilante. Y esto pasa desde San Lorenzo y Diamante para abajo. Todo está en medidas bajas. Tenemos una bajante en el estuario (del Río de la Plata, en la confluencia entre los ríos Paraná y Uruguay) y todo el Delta está mostrando eso”.
Prueba de ello son las mediciones que se observaron en lugares cercanos al estuario: en San Nicolás se registraron 66 centímetros, en San Pedro 36 centímetros y en Campana -35 centímetros.
“Cualquier pulso de mejora que pueda venir desde el Paraná se ve disipada por al condición general del Delta”, explicó.
Esteros, potencial combustible
En un contexto de recrudecimiento de focos de incendios en las islas, la bajante del río solo suma problemas para el humedal.
Al respecto, Borus graficó: “El Delta no es una terraza que todo está a una altura por encima del río y que cuando supera ese nivel, se inunda. Hay esteros, zonas bajas, pajonales. En los niveles que está el río, todos los brazos están por debajo de su nivel, todo está seco y la materia vegetal queda expuesta y es combustible”
“En Rosario, necesitaríamos que esté en 2,50 metros. Por debajo de los 2,40 metros es la franja de aguas bajas. Los niveles que hay hoy tienen una connotación en la navegación fluvial, pero también tiene que ver con el nivel de los esteros”, agregó, para concluir: “Los incendios en el Delta tienen más relación con las lluvias directas que con lo que pasa con la altura del río, pero en zonas bajas cambia todo cuando no hay agua porque todo está expuesto al fuego. En una zona de oscilación, de mucha carga vegetal, cuando queda expuesta significa más combustible para los incendios”.