Si bien coincidieron en el respeto por los derechos de los alumnos, dos reconocidos médicos y docentes de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) dijeron que esa carrera debe articularse sobre el conocimiento y la necesidad de otorgar una formación sólida a los futuros profesionales de la salud. Lo hicieron en respuesta al protocolo que implementó la casa de estudios y que permite a los estudiantes suspender los exámenes finales si consideran que se les pregunta sobre contenidos no incluidos en el programa de la materia, si juzgan incorrectos conceptos debidamente respaldados por la bibliografía o si el profesor incurre en faltas de respeto o trato inadecuado. “Esto no se puede tomar como un logro, el buen estudiante no lo necesita”, advirtió uno de los profesionales.
Alberto Muniagurria, médico clínico y docente honorario por más de 40 años de la cátedra de semiología clínica de Ciencias Médicas, además de prestigiosas universidades de Estados Unidos e Inglaterra, aportó su mirada. "Lo hago en perspectiva. Creo que todo derecho deber ser respetado. Se debe saber cuándo ocurren estas irregularidades y eventualmente dejarse por escrito, lo acepto como idea. Pero cuando veo estos planteos lo primero que pienso es en el derecho del paciente a tener un médico capacitado, porque se trata de una profesión que exige conocimientos”, expresó el prestigioso profesional.
Y contó como enseñanza que rindió muchos concursos. "He perdido y ganado, hay que aprender a ser evaluado. He dado semiología durante 40 años y nunca boché a un alumno, porque se bochaba solo. Yo le preguntaba en el examen: ¿«a vos te parece que estás en condiciones de aprobar»? La respuesta se daba sola. Entonces volvé y lo charlamos de nuevo”, contó Muniagurria sobre el vínculo con los estudiantes.
Para que esa situación fluya con respeto, dijo que debe haber un requisito fundamental: “El docente debe tener experiencia y sabiduría para respetar al alumno; atenerse a tomar los conceptos que está demostrando. En esa conversación se da un acto de mostrar conocimientos, nada más, no se trata de un juzgamiento sobre el alumno, de declararlo culpable si sabe o no sabe”.
"No es la manera de mejorar la calidad médica"
Mientras la mayoría de los docentes y profesionales consultados por este diario evitó exponer su parecer sobre el protocolo hasta profundizar el debate académico interno, otro de los que aportó también su mirada fue el profesor Fernando Yaber, titular de la cátedra de urología de la facultad.
También sostuvo ser respetuoso sobre de la decisión del Consejo Directivo, pero remarcó que no le consta que hayan sucedido los hechos denunciados por los alumnos. Advirtió que los exámenes son abiertos y públicos, y que los alumnos y profesores tienen mecanismos institucionales para denunciar hechos anormales.
“No sabemos si hubo algún hecho de maltrato, o se tomó algún tema que estaba fuera del programa, porque nadie lo pudo corroborar. Pero cada materia tiene sus programas totalmente abiertos y los alumnos pueden acceder a ellos. Las mesas están compuestas por dos o tres docentes, un tribunal evaluador, puntualmente pudo ocurrir algún problema, pero no lo pudimos comprobar”, expuso Yaber.
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Si bien reconoció que en algunas áreas podría modificarse la metodología de evaluación, como clínica quirúrgica, que concentra a otras cinco disciplinas y a los alumnos se les hace “una montaña de temas que a veces no alcanzan a estudiar”, entendió que el protocolo “parece algo exagerado”.
“En 40 años de experiencia en la facultad nunca me tocó una situación como la planteada. No creo que sea la manera de mejorar la calidad médica. No queremos que esto sea interpretado como facilismo. El objetivo es formar profesionales acordes a las necesidades de la sociedad”, refirió sobre un aspecto que también expuso Muniagurria.
El docente aclaró que “si hay algo fuera de lugar, estamos totalmente de acuerdo con los derechos de los alumnos y profesores. Pero ya hay mecanismos para denunciarlo, como la escuela de graduados, los decanatos, las autoridades. Me llamó la atención porque parecería que a los alumnos se los maltrata, y no es así”.
Conceptos integrales
Además, respaldó la tarea académica: “Por supuesto que hay áreas donde tenemos déficit, pero hay personas con mucha experiencia. En los exámenes tomamos conceptos integrales sobre casos clínicos, no una enfermedad aislada. Los alumnos tienen el mismo porcentaje de reprobado porque no alcanzan a estudiar o no saben, pero de ahí a que se sientan amedrentados, no me parece”.
Sobre el rol social de la facultad remarcó que “se debe mejorar la calidad profesional. Hoy nos enfrentamos a una generación de alumnos que no tiene facilidad de palabras; saben conectarse con la tecnología, pero no saben expresarse. Nosotros debemos formar profesionales que conozcan la terminología, el idioma de la medicina, para que sepan dialogar con un paciente, con un ser humano que llega al consultorio y al que hay que explicarle una enfermedad, contenerlo”.
Finalmente, y si bien no cuestionó el protocolo, puso reparos. “Me parece que esto no se puede tomar como un logro, el buen estudiante no lo necesita. Nosotros preparamos médicos, profesionales para que nos traten a nosotros y a las generaciones futuras”.